Cae en Málaga uno de los narcos más buscados: escondía anfetaminas en una aldea de Estonia

Vivía refugiado en un municipio de la Costa del Sol con una identidad falsa

Organizó el transporte de grandes cantidades de droga en un coche de alta gama

La metamorfosis de 'Chichi', el prófugo polaco que se puso pelo y brackets en su nueva vida en Marbella

Así fue la detención en Málaga de uno de los narcotraficantes más buscados de Europa

Era uno de los 'Europe's most wanted'. Vivía oculto, con identidad falsa, en el interior de la Costa del Sol, donde la Policía lo ha localizado. Se le buscaba por tráfico de anfetaminas, que había escondido en una aldea de Estonia.

Los hechos por los que las autoridades estonias reclamaban al fugitivo ocurrieron en junio de 2020 cuando el ahora detenido adquirió grandes cantidades de droga y había organizado su transporte en un vehículo de alta gama, según ha explicado la Policía Nacional.

Además, presuntamente, había organizado su transporte, para julio de ese mismo año, en un vehículo de alta gama, camuflando la droga en una vivienda situada en una aldea de Estonia. La sustancia estupefaciente fue intervenida en un registro domiciliario.

Al fugitivo, que había sido recientemente incluido en la lista de personas más buscadas de Europa 'Europe's most wanted fugitives', le constaba una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) emitida por las autoridades de Estonia.

Cuando los agentes sospecharon que podía encontrarse en España, y fruto de las gestiones de investigación practicadas, consiguieron centrarlo en la provincia de Málaga, acreditando que estaba residiendo en un municipio del interior de la provincia bajo otra identidad.

Pese a las múltiples medidas de seguridad que adoptaba el fugado para evitar ser identificado, no residiendo de forma continua en un mismo domicilio, agentes de la Policía Nacional han logrado identificarlo y arrestarlo.

La metamorfosis de 'Chichi', el prófugo que se puso pelo y brackets en su nueva vida en Marbella

No ha sido el único caso reciente de un fugitivo refugiado en Málaga. 'Chichi' es otro ejemplo. Cuando la Policía ya lo había atrapado, negó que fuera la persona que buscaban. Pero la estrategia de llamarlo Chichi, su primer apodo, le hizo girar la cabeza: él mismo se delató. Otro de los fugitivos más buscados volvía a ver cómo su rumbosa carrera delictiva llegaba a su fin en Marbella. Y hasta acabó bromeando mientras rubricaba sus derechos como detenido. “Hacía mucho que no usaba mi firma original”, se jactó. Había “asimilado su nueva identidad”. El día de su arresto, relata en declaraciones a este periódico uno de los policías implicados en la búsqueda de este peligroso prófugo polaco, aceptó “que no tenía salida”. “Admitió quién era, aunque sorprendido porque desde hacía mucho no lo llamaban por su nombre”, resumió.

Chichequi, con vínculos con el tráfico de drogas y también el de armas y explosivos, no se lo puso fácil a los investigadores que le seguían la pista. Polonia lo reclamaba para que respondiera por una petición de prisión de más de 50 años y él había tomado buena nota de los datos descriptivos que se dieron a conocer para su detención. Entonces se dijo que tenía menos pelo y varios tatuajes más. En su nueva vida, se borró algunos que llevaba en las piernas para tratar de pasar desapercibido. “Había cambiado mucho físicamente; fue difícil la identificación”, detalló en una entrevista con 'Málaga Hoy' la inspectora del grupo de Fugitivos de la Policía Nacional de Madrid.

Para su metamorfosis, el huido se habría puesto en manos de un cirujano de injertos capilares; también pasó, posiblemente, por el odontólogo. “Tenía más poblada la cabeza y se había mejorado la dentadura. Además, su mandíbula, con la mordida hacia adelante, ya no era tan evidente”, explica la responsable policial. No tardó en confirmar que se había hecho unos retoques para no ser identificado.

Con la nueva identidad, que le permitía moverse con impunidad mientras estaba bajo el radar de las autoridades, estrenó nombre, apellido y también fecha de nacimiento. Había cumplido 40 primaveras, pero en la documentación falsa era dos años más joven.

La biblia del prófugo también cuenta con sus propios mandamientos. Saltárselos supone comprar boletos para una estancia en prisión. Un exceso de confianza, y a veces, de superioridad, puede acabar induciendo al error. Pese a los múltiples esfuerzos para confundir a la Policía, el huido había "bajado la guardia". "Los hay que cambian de coche, de dirección y dan tres vueltas a la rotonda, pero otros pasan tanto tiempo intentando huir que hasta se cansan. Sienten un cierto alivio", apostilló la inspectora.

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