Acción Social

Cáritas atiende en Málaga a 3.000 personas menos que en 2017 pero la pobreza se cronifica

  • La precariedad laboral y el desempleo, además de la dificultad de acceso a la vivienda son los principales problemas a los que se enfrentan las familias

  • Más de 2.300 personas acudieron el año pasado por primera vez a Cáritas para solicitar ayuda

Francisco José Sánchez, Jesús Catalá e Isabel García presentan la memoria 2018 Francisco José Sánchez, Jesús Catalá e Isabel García presentan la memoria 2018

Francisco José Sánchez, Jesús Catalá e Isabel García presentan la memoria 2018

Las cifras macroeconómicas hablan de recuperación, pero en buena parte de los hogares malagueños el panorama poscrisis ha dejado una situación completamente distinta. Si a la precariedad laboral de los nuevos empleos y al paro de larga duración en los colectivos más vulnerables se le suman los altos precios del alquiler o la imposibilidad de acceder a una nueva vivienda, la pobreza se cronifica y las opciones de salir de ella se van diluyendo. Aún así, desde 2017 se percibe un descenso de personas que acuden a solicitar ayuda a Cáritas Diocesana. El pasado año fueron casi 3.000 menos

Un total de 26.830 personas se han beneficiado en 2018 de las ayudas ofrecidas por Cáritas Diocesana, según se refleja en la memoria anual presentada este lunes por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, el director provincial, Francisco José Sánchez, y la secretaria, Isabel García. En 2017 esta cifra fue de 29.811 personas. A esta acogida y atención social han destinado 2,5 millones de euros. 

De las personas atendidas un 75% han sido mujeres y cinco de cada diez de nacionalidad española. Más de la tercera parte de las atenciones directas han sido a personas que llevan acudiendo a Cáritas más de tres años y 2.835 han acudido por primera vez, debido al empeoramiento de su situación. El dato más positivo de los que refleja la memoria es que 1.470 usuarios han mejorado su situación en 2018. 

Principales problemas detectados

Un 86% de los solicitantes de ayuda llegó por sus problemas de acceder a las necesidades básicas y un 76% por la falta de empleo, el paro de  larga duración, la inestabilidad y la precariedad. "Hay poco trabajo, gente que tiene contratos de días o incluso de horas, mal remunerados y con una inestabilidad muy grande, la precarización del trabajo hace que la gente siga atrapada en la exclusión", comenta Sánchez. 

La falta de prestaciones sociales afecta a un 67% de los usuarios de Cáritas y la falta de formación académica y profesional a un 66%. Tres de cada diez tienen dificultades para acceder a una vivienda digna. "Entre los problemas más comunes en las personas atendidas señalan la subida del precio del alquiler, la escasa oferta de viviendas sociales o la poca efectividad de las ayudas", indican en la memoria. 

"La vivienda es un problema de primer orden en Málaga, debería de hacerse un pacto político para que se cubriese esta necesidad tan imperiosa y garantizar el derecho constitucional de todos a una vivienda digna", señala el director de Cáritas Diocesana de Málaga. 

Dentro del programa de Empleo de Cáritas, en el centro de formación Sagrada Familia se han impartido cursos a 99 personas y 21 de ellas han conseguido un empleo

Centros sociosanitarios

Un voluntario atiende a una persona sin hogar en Calor y Café. Un voluntario atiende a una persona sin hogar en Calor y Café.

Un voluntario atiende a una persona sin hogar en Calor y Café.

Una parte muy importante de la labor desarrollada por Cáritas son los centros sociosanitarios. A ellos destinaron en 2018 un total de 3,5 millones de euros, casi la mitad del total de recursos invertidos. Con este presupuesto se pudo atender a 722 personas, entre ellas, 181 en el centro gerontológico El Buen Samaritano, 152 en la casa de acogida Nuestra Señora de la Merced y 263 en Calor y Café, un recurso de baja exigencia puesto en marcha para las personas que están en situación de calle. 

Este año han sumado un nuevo recurso a los ya existentes, los apartamentos Ramón Buxarrais para personas mayores con bajos recursos compuesto por ocho viviendas en la plaza Alfonso XII. La residencia El Buen Samaritano es la que mayor presupuesto precisa, 2,3 millones de euros, ya que tiene en plantilla a 90 personas. 

Fuentes de financiación

Según explica Isabel García, la principal fuente de financiación de Cáritas son los socios y donantes, que en 2018 han aportado 3,6 millones. "El 93% se consigue gracias a aportaciones particulares, a gente que paga una cuota, que participa en la colecta de las Cáritas parroquiales, que realizan alguna donación, y el 7% de empresas", subraya la secretaria. 

Las subvenciones y convenios con entidades como el Ayuntamiento de Málaga, otros ayuntamientos, la Junta de Andalucía, IRPF y Caixa, entre otras, supone 1,5 millones y los centros concertados, 2,4 millones. De ahí salen los algo más de 7.740.000 euros recaudados el pasado año. 

De estos, "el 89% se destinan a acción social directa, a la atención social, a los programas y proyectos, a los centros sociosanitarios y la cooperación internacional", indica García. El 11% restante se destina a las demás áreas y de éste, "tan sólo un 6 ó 7% se dedica a personal de administración y servicios", agrega. 

El material humano

"Toda esta gran obra es gracias a muchísima gente", destaca el obispo de Málaga, Jesús Catalá. Un total de 1.615 voluntarios comparten gratuitamente su tiempo y su esfuerzo, amparados por los 170 trabajadores con los que cuenta la entidad en la provincia, 147 de ellos en los centros sociosanitarios. Esto se completa con la colaboración económica de 6.218 socios y donantes. "Hay que ponerse en marcha, comprometerse para ir transformando el mundo", considera Catalá. 

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