Málaga

Cáritas atiende en Málaga a 27.300 personas en el confinamiento, 4.500 más que en todo 2019

  • Supone un 120% más que durante los doce meses del pasado año

  • Un 44% de los solicitantes de ayuda han recurrido por primera vez a la entidad diocesana

  • Piden que el Ingreso Mínimo Vital vaya acompañado de procesos de inclusión 

Francisco José Sánchez, director de Cáritas Málaga, y el vicario Gabriel Leal en la presentación del balance. Francisco José Sánchez, director de Cáritas Málaga, y el vicario Gabriel Leal en la presentación del balance.

Francisco José Sánchez, director de Cáritas Málaga, y el vicario Gabriel Leal en la presentación del balance.

Volver a la casilla de inicio, a los momentos más duros de la pasada crisis económica, pero en un panorama desconocido y extremadamente complicado. Esto es lo que ha supuesto la pandemia para Cáritas Diocesana de Málaga y su labor junto a los colectivos más vulnerables de la provincia. En solo dos meses, del 15 de marzo al 15 de mayo, han atendido a casi 27.400 personas, 4.500 más que en todo el año 2019.

Esto ha generado un incremento del 120% con respecto al año anterior, en el que la situación de las familias malagueñas seguía mejorado desde 2017 aunque alertaban de una "cronificación de la pobreza y las desigualdades". El confinamiento y el súbito parón en la actividad laboral provocaron que en los casos más precarios se tuviera que pedir alimentos para poder comer

"Hay un dato muy significativo y es que el 44% de las personas que hemos atendido nunca antes habían acudido a nosotros", explica Francisco José Sánchez, director de Cáritas Diocesana de Málaga. "Ya advertía el informe Foessa sobre exclusión y desarrollo social en España que el ascensor social se había parado y que la población seguía atrapada en la precariedad, el cese repentino de la actividad de estos trabajadores pobres ha motivado la necesidad de solicitar ayuda", agrega Sánchez. 

Vendedores ambulantes, trabajadores de ferias, empleadas del hogar, personal de la hostelería sin regularizar y trabajadores afectados por los ERTE que estuvieron dos meses sin cobrar, han sido los más perjudicados. Personas de mediana edad, entre 35 y 65 años, que sobrevivían gracias a la economía sumergida, con hijos a su cargo y de nacionalidad española ha sido el perfil predominante. 

"Hemos recibido numerosas llamadas de personas sin ingresos y sin poder moverse de casa que necesitaban comida, gente hacinada en pisos compartidos, en habitaciones precarias", indica el director de la entidad. Y subraya que "de forma abrumadora, la petición generalizada ha sido de alimentos, seguida de lejos por productos de higiene". 

Alimentos, productos de higiene y vivienda

Las demandas en conceptos de vivienda, pago de suministros, derivación a ayudas públicas y apoyo afectivo se han recibido igualmente, aunque en menor medida. "Estas vendrán, sobre todo, a partir del tercer mes", estima Sánchez. Será entonces cuando comiencen los verdaderos problemas para seguir pagando el alquiler si no se recupera pronto el empleo. 

En Cáritas han trabajado con tres grupos, sus usuarios habituales, los que ya dejaron de necesitar su apoyo porque su situación económica había mejorado y aquellos que han ingresado en el sistema por primera vez, que suponen casi la mitad de las peticiones durante el estado de alarma. La mayoría ha llegado a su Cáritas a través de los contactos facilitados desde la parroquia. También los servicios sociales son los que más personas han derivado a los equipos de la institución eclesiástica. 

Las ayudas que Cáritas ha entregado durante este periodo de confinamiento han superado los 470.000 euros. "Hemos realizado transferencias bancarias, hemos llegado a acuerdos con comercios de barrio para ofrecer tarjetas para productos de primera necesidad", indica Sánchez. "Prevemos que la crisis no va a quedarse aquí, que continuará y la recuperación será lenta, así que hacen falta medidas que acompañen a las familias en la incorporación al mercado laboral y la recuperación de la dignidad", añade. 

Ingreso Mínimo Vital

Desde Cáritas Diocesana de Málaga consideran que el Ingreso Mínimo Vital "será un alivio para muchos hogares pero no deberíamos generar dependencia y sí promocionar el trabajo, es una medida importante que va a tener su impacto pero que debe de ir acompañada de procesos de inclusión para eliminar el empleo precario y la desigualdad integral". 

Gabriel Leal, vicario para la acción caritativa y social de la diócesis de Málaga, apunta que "estamos muy preocupados por las consecuencias sociales de la pandemia, por el paro, la pobreza y las soluciones que sugieren arbitrar, tenemos dudas de que con ellas los pobres se integren y se promocionen y no se queden reducidos a un grupo subvencionado". 

La acción de Cáritas en 2019

En los últimos tres años el número de familias atendidas descendió hasta un 15%. En 2019 se siguió con la tendencia. Un 5% logró mejorar su situación pero el 37% llevaba más de tres años necesitando ayuda. Casi el 30% recurría a Cáritas por primera vez. Las mujeres son las que toman la iniciativa de acudir a la entidad en 7 de cada 10 casos. 

El paro de larga duración y la precariedad laboral (78%), la dificultad de acceso a las necesidades básicas (81%), la escasa protección social al no tener prestaciones (67%) y la falta de formación académica y profesional (63%) fueron los principales problemas detectados el pasado año. Ante estas demandas, Cáritas destinó más de 2,1 millones de euros para la acogida y atención directa

A esto se añaden la labor que realizan en los programas de intervención social, en el fomento del empleo y en los centros sociosanitarios, en los que fueron atendidas en 2019 un total de 826 personas. El director de Cáritas destaca que si bien se han puesto recursos de emergencia para afrontar el confinamiento de personas sin hogar esta es la oportunidad de hacerlos permanentes. 

El total de recursos aplicados el pasado año sumó 7,8 millones de euros, cuya principal fuente de financiación fueron socios y donantes, en su mayoría particulares. Cáritas cuenta con 1.368 voluntarios, 172 trabajadores contratados y 5.678 socios y donantes, más de la mitad en las Cáritas Parroquiales. 

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