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Coronavirus en Málaga: El parón de la construcción afecta a 50.000 trabajadores en la provincia

  • La decisión del Gobierno de permitir sólo las actividades esenciales obliga a paralizar los tajos

  • El Metro, con dos tramos en marcha, es uno de los principales afectados

Imagen de la boca de acceso al túnel en construcción del Metro de Málaga en la Alameda Principal. Imagen de la boca de acceso al túnel en construcción del Metro de Málaga en la Alameda Principal.

Imagen de la boca de acceso al túnel en construcción del Metro de Málaga en la Alameda Principal. / Javier Albiñana

El parón llega a la construcción. La última vuelta de tuerca anunciada por el Gobierno central en el estado de alarma, que obliga a detener todas las actividades consideradas no esenciales, toca de lleno a un sector que ocupa a alrededor de 50.000 trabajadores en la provincia de Málaga. Los tajos que de forma mayoritaria se habían mantenido activos desde el inicio de la actual crisis sanitaria, quedarán vacíos, sin obreros.

Cabe la posibilidad, según la secretaria general de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Málaga, Violeta Aragón, que a lo largo del día las empresas puedan realizar tareas necesarias para garantizar que el tajo quede en condiciones de seguridad adecuadas. Un aspecto que finalmente queda recogido en el decreto publicado a medianoche de ayer domingo, en el que se establece una moratoria de un día.

La losa de la pandemia cae a plomo sobre el ladrillo y la obra pública, en la misma medida en que lo viene haciendo desde hace ahora dos semanas sobre el gran pilar económico de la provincia, los servicios, del que forman parte la industria hostelera y la hotelera. Cabe recordar que los primeros negocios que tuvieron que cerrar sus puertas fueron los bares y restaurantes, que en todo el territorio malagueño, según datos de la patronal, llega a dar empleo a picos de hasta 100.000 personas.

Salvo excepciones puntuales, como las de las empresas que habían solicitado formalmente detener los trabajos en ciertos puntos, caso de la capital de la Costa del Sol, las constructoras habían optado por tratar de esquivar el efecto directo del coronavirus. Algunas trazando nuevos planes de contención, mejorando el control de seguridad de los trabajadores; otras, reduciendo el ritmo y las plantillas.

Pero ahora todas se ven forzadas a detener los trabajos. Y ello afecta tanto a la actividad privada, caso de la construcción de viviendas, como a la obra pública. "Esperamos que se recojan las tareas de acondicionamiento de las obras para que queden paradas, porque esto no es una puerta que se cierra sin más; los tajos tienen que dejarse asegurados", insistió Aragón.

Para la representante de la patronal, lo ideal es que desde el Gobierno se hubiese avisado a finales de la pasada semana, dando tiempo a actuar en este sentido. "No nos ha extrañado que se pare todo al 100%, pero se tendría que haber actuado con más previsión; para una constructora es más difícil organizarse del modo en que se ha hecho", comentó. Asimismo, puso el acento en la cuestión económica y en la posible falta de liquidez a la que se van a enfrentar las compañías, toda vez que el mes de abril va a ser de nula producción.

De manera clara, la nueva medida, que es de aplicación inmediata desde este lunes y hasta el 9 de abril próximo (ambas jornadas incluidas), tiene especial incidencia sobre el Metro de Málaga, obligando a la Junta de Andalucía, como administración responsable de la infraestructura, a reformular la hoja de ruta más reciente.

Desde la Consejería de Fomento confirmaron que hoy no habrá obras, si bien eludieron entrar en detalles sobre la incidencia que ello va a tener sobre el calendario previsto. Parece evidente, en cualquier caso, que los hitos más próximos se verán alterados. El primero de ellos, la reurbanización de la Avenida de Andalucía con el objetivo de reponerla a su estado original tras casi diez años afectada por la cicatriz del suburbano. Las últimas previsiones situaban a finales de mayo o principios de junio como momento en que iba a tener lugar la recuperación del espacio.

La segunda, el avance en los trabajos de excavación de los dos tramos pendientes de culminar: el Renfe-Guadalmedina y el Guadalmedina-Atarazanas. De la culminación de esta etapa del proyecto dependerá la fecha en la que finalmente los trenes que ahora llegan al intercambiado de Renfe puedan prolongar su recorrido hasta el Centro de la ciudad.

Las últimas estimaciones manejadas, antes del escenario abierto por el coronavirus, apuntaban a finales de 2021 con horizonte más probable. Y ello porque aunque se ejecute la fase de infraestructura, la operación tendrá que completarse con las instalaciones y arquitectura de estaciones, que tras ser adjudicadas a Acciona y Sando (las mismas que ejecutan las obras de la infraestructura en los dos tajos) requerirán de un plazo no inferior a los 20 meses.

A la espera de que se formalice el contrato con las firmas seleccionadas, ese periodo concluiría, en el mejor de los casos, en noviembre del año que viene. Sin embargo, las novedades ahora ocurridas obligan a poner en duda que ello sea posible. Junto a este proyecto, a cuyo desarrollo la Administración regional destina en su presupuesto de 2020 un total de 55 millones de euros, la incidencia es clara sobre los trabajos de mejora en la ampliación del acceso viario al Parque Tecnológico de Andalucía (PTA).

Más allá de estas obras, otras como la ejecución del nuevo rectorado de la Universidad de Málaga, o todas las intervenciones impulsadas por la Gerencia de Urbanismo de la capital, como la urbanización del entorno de Martiricos o el vial de cornisa, entre otras. Cabe recordar que en el caso de la capital ya se paralizaron esta misma semana las excavaciones arqueológicas en la parcela de los antiguos cines Astoria y Victoria, y más recientemente las labores en la pasarela de madera del río Guadalhorce.

De acuerdo los detalles conocidos hasta el momento, quedan exentas de esta última restricción los establecimientos minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad; farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos e higiénicos; prensa y papelería; combustible para la automoción; estancos; equipos tecnológicos y de telecomunicaciones; alimentos para animales de compañía; comercio por Internet, telefónico o correspondencia; tintorerías y lavanderías.û㈾Ðà‰.

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