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Coronavirus en Málaga "Todos queremos ayudar pero lo primero es protegernos nosotros"

  • La enfermera malagueña Carla de León cuenta su experiencia en el Hospital Clínico San Carlos de la capital, donde tras cinco días se vio desbordada y decidió renunciar al contrato

  • Estuvo doblando turnos, compaginándolo con su puesto en la Cruz Roja

Carla de León, enfermera malagueña trabajando en la capital. Carla de León, enfermera malagueña trabajando en la capital.

Carla de León, enfermera malagueña trabajando en la capital.

Carla de León es una malagueña que desde hace cinco años reside en Madrid, el centro de la vorágine de la pandemia en España. Es enfermera y desde hace años trabaja en un centro de la Cruz Roja de la capital. La irrupción frenética del coronavirus en la comunidad y el incesante runrún que provenía desde su teléfono móvil terminaron por impulsarla a tomar una decisión, la de dar un paso al frente y echar una mano en algunos de los muchos hospitales que necesitaban de más y más personal sanitario.

"Con todo el tema del coronavirus empezaron a llegar por los grupos de WhatsApp mensajes de ayuda. Si conocíamos a enfermeros, que necesitaban refuerzos, entre otros, en el Hospital Clínico San Carlos", relata la malacitana, que desde hace tiempo había desechado la idea de continuar su vida laboral por la vía pública: "Yo estoy en la bolsa pero no estoy activa, me desactivaron cuando rechacé una proposición. Tenía mi trabajo por las tardes en la Cruz Roja y no lo necesitaba. Pero ahora era diferente, quería ayudar. Fui a dejar mi número en el Hospital Clínico San Carlos. Al día siguiente me llamaron que si podía firmar el contrato".

Carla estaba dispuesta a "doblar", como se dice en la jerga médica, a llevar a la vez dos trabajos, dos turnos laborales: el que aceptaba en el San Carlos por las mañanas y el que aguantaba por las tardes en la Cruz Roja. "En principio iba para UCI pero me pusieron en la URPA (Unidad de recuperación post anestésica), que es cuando están algo regular los pacientes. Aunque poco después me pasaron a la UCI", relataba la malagueña, que resalta la alta necesidad de personal que se vive en cada hospital madrileño a consecuencia del coronavirus: "Allí la gente se da de baja continuamente. Los enfermeros comienzan a estar con síntomas y se tienen que quedar en cuarentena, cada vez caen más y más compañeros y hace falta gente".

"Lo de ahora es un campo de batalla en el que cada dos minutos cambian las cosas"

"Hay un momento que tengo que renunciar al contrato porque estoy súper expuesta al virus", cuenta Carla, que en muy pocos días denotó el descontrol que se está viviendo estos días en los hospitales de la capital a consecuencia de los innumerables infectados que acusa la comunidad. Ella entró el miércoles 18 de marzo al Hospital Clínico San Carlos y en cinco días, el pasado domingo 22, decidió renunciar. Compaginar la vorágine de la pandemia en este centro con su trabajo en Cruz Roja, donde estos días crece el número de donaciones de sangre, era imposible: "No quiero enfermar, porque por la tarde estamos teniendo muchas donaciones de sangre, hay mucha gente sana allí. Estaba a tope en los dos trabajos. Estuve doblando mucho tiempo cuando llegué a Madrid, dos meses al principio, pero el caos que hay ahora mismo no era el de aquel momento. Lo de ahora es un campo de batalla en el que cada dos minutos cambian las cosas".

De su experiencia estos días, Carla denuncia la enorme falta de material en los centros madrileños: "Faltan EPIs (equipo de protección individual), que es lo que te tienes que poner cuando tratas con alguien con coronavirus, o sospechas que puede estar infectado. Todos están confinados con las pruebas hechas y te vistes con los medios que tienes. No hay suficientes mascarillas, ni FFp2 ni FFp3, ni gafas, falta material, no hay de nada...".

"La UCI está llena, todas las camas, a excepción de una o dos. Tienen dos UCI de unos 20 camas cada una, una norte y otra sur. Además de esto, ahora están habilitando más zonas como si fueran UCIs porque no dan a basto", cuenta su experiencia la malagueña, que relata así el momento de entrar a estas zonas: "Te vistes con lo que puedes, con batas de quirófano, triple guante, dos gorros... toda medida es poca para meterte dentro. Cuando entras a las salas, las gafas se empañas, sudas... es muy incómodo. Aunque en otros hospitales me dicen que están mucho más expuestos".

"Si no tienen protección, que no se expongan. Todos queremos ayudar pero lo primero es protegernos nosotros"

"Mucho apoyo, eso es fundamental. Lo primero que les diría es que se protejan, que se protejan con todo lo que puedan. Si no tienen protección, que no se expongan. Todos queremos ayudar pero lo primero es protegernos nosotros", aconseja Carla, que conoce otros casos de enfermeras como los de Nadia e Irene, que se aventuran a Madrid a ayudar en otros hospitales ante la alta demanda y necesidad, a ellas les pide "paciencia y que se protejan, que tengan mucho cuidado con todo. La higiene de manos es fundamental, el virus lo que no quiere es jabón".

Como reflexión final, y en una clara crítica a aquellos que no respetan el aislamiento y confinamiento en sus casas, Carla asegura que "la gente en Madrid no está respetando la cuarentena. Madrid tiene mucha gente, desde que pusieron el estado de alerta, yo solamente he salido a comprar una vez. La gente está saliendo muchas veces a comprar... que si el pan, la leche, la basura... hay mucha gente que no tiene síntomas, que se ve bien, pero están asintomáticos, no creen que lo tienen y van contaminando. La gente no se queda en casa y esto es lo peor".

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