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El Escarabajo como pasión
Con casi 400 miniaturas del mítico Escarabajo de Volkswagen, Jorge Escaño ha convertido su casa en un particular museo dedicado al coche que ha marcado su vida, y con el que viajó desde Alemania hasta Málaga a los pocos meses de nacer en el año 1971. De todos los tamaños y distintos materiales, Escaño ha explicado que no recuerda exactamente cuándo empezó con esta afición que compagina con la restauración de un ejemplar alemán de 1969 que heredó de su padre. En el repertorio de Escaño hay modelos para todos los gustos. Y es que los tiene de madera, metal, plástico, oro e incluso de chocolate, repartidos por toda su casa, aunque reserva una habitación para su pasión, en la que a modo de templo guarda la mayor parte de la colección.
Para llegar al origen de este fanatismo por los Escarabajos hay que remontarse al momento mismo de su nacimiento. Su padre, al igual que otros muchos españoles de la época, emigró en los 60 a Alemania donde trabajó unos años en la factoría que Volkswagen posee en Wolfsburgo. Allí fue donde adquirió el utilitario, y donde nació Jorge en 1971, momento en el que la familia se trasladó de nuevo a España sobre las cuatro ruedas de su nuevo bólido.
Desde entonces, según relata, el coche ha servido a una familia de cinco miembros hasta que los hijos crecieron y se hicieron los dueños del volante. "Primero me saqué el carné y mi padre me lo dejaba, hasta que el día de mi boda se presentó en el convite con las llaves y me lo regaló oficialmente", recuerda.
Así, el turismo, que ahora tiene cuarenta años, pasó de una generación a otra y empezó a dar servicio a la nueva familia que nacía, aunque a su mujer "no le gustaba demasiado la idea". "Es muy pequeño, no tiene aire acondicionado...", cuenta Escaño.
Aún así, durante unos años ha sido el único coche que han tenido y donde su hija hizo sus primeros viajes. Con el paso del tiempo, como dice el refranero español, hay que renovarse o morir, y aquí no podía ser menos, por lo que la pareja se compró un coche de nueva generación "con todas la comodidades" y el Escarabajo "pasó a los fines de semana".
Hasta que el año pasado lo guardó en una nave de la empresa en la que trabaja para restaurarlo "de arriba a abajo", momento que ansía para volver a salir de viaje con él. Y parece ser que la tradición pasará a una tercera generación, ya que su hija, aunque sólo cuenta con 7 años, se muestra muy interesada por el "mundillo" y no ve el momento de cumplir los 18 para quedarse con el coche y "pintarlo de rosa".
Además, esta afición le ha hecho encontrar a otros fanáticos del Escarabajo y con el que ha fundado un pequeño club llamado Volkerones Wagen Club con el que organizan distintas actividades vinculadas al mundo del Escarabajo. Considerado por muchos como el coche más emblemático del siglo XX, es el turismo que más tiempo ha estado produciéndose y del que se han vendido más de 20 millones de unidades en todo el mundo a lo largo de casi 70 años.
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