Málaga

La Escuela Montessori de Málaga, otra manera de aprender

  • Unos 130 niños de 1 a 12 años estudian en la Escuela Montessori sin libros de texto, sin exámenes y como si estuvieran en casa

Los alumnos trabajan en el grupo de Taller 2 Los alumnos trabajan en el grupo de Taller 2

Los alumnos trabajan en el grupo de Taller 2 / Javier Albiñana (Málaga)

Con calcetines, bambas o zapatillas de casa se mueven de un lugar a otro del ambiente los niños de la Escuela Montessori de Málaga. En grupos heterogéneos en los que conviven tres edades, unos escriben una redacción, otros desayunan la fruta que ellos mismos han preparado mientras que sus compañeros cuidan las plantas o leen en el rincón de lectura. Una niña trabaja en el ordenador y otras realizan operaciones matemáticas con cuentas en el suelo.

No hay ruido ni desorden, cada uno trabaja en lo suyo con admirable concentración. Como si estuvieran en su hogar, los 130 alumnos que ya hay matriculados en el centro de la calle Godino aprenden de otra manera. Sin libro de texto, sin exámenes ni notas, al ritmo de cada uno y motivando su interés y capacidad investigadora.

Los niños de 1 a 2 años forman la Comunidad Infantil y los de 3 a 6 Casa de Niños. Los escolares de 6 a 9 años conviven en el ambiente Taller 1 y los de 9 a 12 en Taller 2. La ratio máxima es de 28 niños en cada grupo, que tiene el espacio preparado para capacitar el aprendizaje en las distintas áreas del conocimiento y adaptado a cada momento del desarrollo.

Los más pequeños adquieren autonomía con actividades de la vida práctica, como vestirse solos, verter líquidos, regar la jardinera o limpiar. “Cada material está ordenado armónicamente, de forma progresiva y con dificultad creciente”, explica Valeria Mercuri, la directora de este centro puesto en marcha en 2013.

La guía muestra el trazo de la vocal en Casa de Niño, el grupo de 3 a 6 años. La guía muestra el trazo de la vocal en Casa de Niño, el grupo de 3 a 6 años.

La guía muestra el trazo de la vocal en Casa de Niño, el grupo de 3 a 6 años. / Javier Albiñana (Málaga)

En este curso hay 57 escolares de 3 a 6 años. “La premisa de esta etapa es déjame hacerlo por mí mismo”, indica Mercuri y comenta que “se presenta cada material de desarrollo diseñado por la doctora María Montessori y se trabaja el área sensorial, el desarrollo y refinamiento de los sentidos, el aprendizaje visual, auditivo y kinestésico”. Hay áreas culturales, matemáticas y del lenguaje. En el ambiente hay marcada una elipse “en la que se trabaja el equilibrio, la concentración y el autodominio del cuerpo”, agrega la directora.

Los niños pueden trabajar “con libertad de movimiento y de elección” y los educadores reciben el nombre de guías. “Lo importante es que cada uno pueda conquistar su propia independencia”, señala Mercuri. A partir de los tres años, de manera sensorial, se comienza con el trazo y el sonido.

Un escolar riega las plantas de su ambiente. Un escolar riega las plantas de su ambiente.

Un escolar riega las plantas de su ambiente. / Javier Albiñana (Málaga)

“De 0 a 6 años opera la mente absorbente, así que se aprende a través de la experiencia de tocar”, apunta la directora. Por eso se trabaja con distintos materiales, de la arena y la tela al tradicional papel. “De 6 a 12 opera la mente razonadora, los niños tienen la necesidad y la curiosidad por despertar su parte intelectual”, añade Mercuri y pone el acento en la “educación cósmica” que reciben los alumnos.

“Hay cinco grandes lecciones desde donde se abre el currículum de Primaria, la creación del universo, la línea de la vida, es decir, la llegada del hombre al planeta, la evolución del hombre, la historia del lenguaje y la de los números”, destaca Mercuri. La premisa de la enseñanza en estos grupos, de los niños de 6 a 12 años, es déjame pensar por mí mismo. “Contamos una historia y van sacando sus conclusiones de manera socrática, van creando sus propias hipótesis”, explica la directora.

Un pequeño lee un libro sobre ajedrez en el rincón de lectura. Un pequeño lee un libro sobre ajedrez en el rincón de lectura.

Un pequeño lee un libro sobre ajedrez en el rincón de lectura. / Javier Albiñana (Málaga)

En cada ambiente, el guía les habla en español y el coguía en inglés, por lo que escuchan ambos idiomas. Y los propios niños pueden elegir trabajar en una mesa, con papel o algún otro material, o en el suelo. Los ambientes organizados según la pedagogía Montessori están pensados para cubrir las necesidades de esa etapa. “Se busca que cada niño, siguiendo su interés, halle su concentración”, dice la docente.

Pero como también son seres sociales y necesitan relacionarse, son ellos durante el mes de septiembre los que ponen las normas de convivencia, como por ejemplo hablar bajo y caminar por el ambiente en lugar de correr. Tienen una mesa de la paz donde pueden resolver sus conflictos y un instrumento de percusión que agitan cuando necesitan que el grupo permanezca, al menos, diez minutos en silencio.

Una alumna de Taller 2 utiliza el ordenador. Una alumna de Taller 2 utiliza el ordenador.

Una alumna de Taller 2 utiliza el ordenador. / Javier Albiñana (Málaga)

“Se intenta que tengan una comunicación no violenta, que se observe el hecho sin juicio ni crítica, que digan lo que sienten y lo que necesitan”, subraya Valeria Mercuri. También destaca que durante la jornada pasan unas tres horas y media de trabajo de concentración. Luego tienen tiempo de jardín y un cierre del día en el que se ponen en común la resolución de los trabajos, se profundiza en la cortesía y la educación para la paz.

María, guía en Taller 1, apunta que en la pedagogía Montessori “todas las áreas están interconectadas, se trata de una educación cósmica en la que todos los saberes están relacionados”. La autogestión es una pieza clave y el material está ordenado en una secuencia progresiva y vinculado al currículum.

Tres alumnas hacen el desayuno a base de pan y fruta. Tres alumnas hacen el desayuno a base de pan y fruta.

Tres alumnas hacen el desayuno a base de pan y fruta. / Javier Albiñana (Málaga)

“Se cubren los contenidos mínimos y consideramos que los niños llegan más allá de lo convencional y adquieren independencia con mayor naturalidad, lo que hacemos es acompañarlos, observar lo que necesitan y elaborar las estrategias para ayudarlos”, añaden las docentes.

Un total de 18 personas componen la plantilla de esta escuela que crece curso tras curso. También es fundamental la implicación de las familias para que se trabaje en casa en consonancia con la escuela. La escuela cuenta con un comedor de cocina de proximidad, un huerto y actividades extraescolares para completar el horario hasta las 16:00. Tienen expresión artística y educación física.

El suelo también es un lugar en el que aprender. El suelo también es un lugar en el que aprender.

El suelo también es un lugar en el que aprender. / Javier Albiñana (Málaga)

Desde Vélez-Málaga, Torremolinos, Churriana, Cártama, Pizarra, Rincón de la Victoria y Málaga capital se desplazan hasta este centro privado que cuesta, dependiendo de los servicios, desde 400 euros al mes. Por el momento, sólo siete niños han salido del centro para emprender en el instituto la etapa de Secundaria.

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