El acusado, este lunes, en el juicio en la Audiencia Provincial de Málaga.
El acusado, este lunes, en el juicio en la Audiencia Provincial de Málaga. / Daniel Pérez | Efe
EFE

09 de junio 2022 - 21:50

MÁLAGA/La Fiscalía malagueña ha mantenido la petición fiscal de 34 años de prisión para un hombre acusado de asesinar a su exmujer tras asestarle 64 puñaladas e intentar matar a su hijo, de 16 años, tras darle dos cuchilladas en el cuello cuando fue sorprendido agrediendo a su madre.

El juicio ha quedado visto para veredicto y los miembros del jurado ya han recibido el objeto del veredicto para que determinen si el acusado es culpable o no culpable y si cometió los hechos con el agravante de alevosía y ensañamiento.

La acusación particular, ejercida por Alfredo Herrera, también ha solicitado que el acusado sea condenado a 34 años de prisión y ha recordado a los miembros del jurado que el acusado se ha negado reiteradamente a ser evaludado por los forenses del Instituto de Medicina Legal a efectos de determinar su imputabilidad.

Este letrado ha explicado al Tribunal que son los forenses los auténticos expertos en psiquiatría y los especialistas para evaluar su responsabilidad penal y no un psiquiatra de parte que hace un examen clínico.

Las acusaciones también han mantenido que en ambos delitos ha concurrido el agravante de parentesco y también se solicita por el asesinato, diez años de libertad vigilada y, por la tentativa de homicidio, prohibición a aproximarse a su hijo, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro a una distancia inferior a 500 metros durante quince años y libertad vigilada cinco años más.

La defensa por su parte pide la libre absolución al mantener que su cliente cometió los hechos pero tenía anuladas sus facultades y por tanto no sabía lo que hacía.

El acusado y la víctima mantuvieron una relación sentimental que se inició en la etapa adolescente y el matrimonio duró 24 años aproximadamente, tiempo en el que tuvieron un hijo.

Dadas las desavenencias entre la pareja, la mujer decidió dar por finalizada su relación y en octubre de 2018 abandonó junto con su hijo el domicilio familiar y se fueron a la localidad malagueña de Fuengirola.

El 12 de enero de 2019, sobre las 18.50 horas, el procesado acudió al domicilio y entabló una discusión con su expareja cuando se encontraban en la cocina de la vivienda.

En un determinado momento, "de forma sorpresiva" se dirigió a ella con un cuchillo de cocina y comenzó a apuñalarla por todo el cuerpo: tronco, brazos, piernas, cara (la mayoría) y cuello sin que ella pudiera oponerse al "violento y sorpresivo ataque", según han mantenido las acusaciones.

Las 64 puñaladas se las propinó mientras estaba viva por lo que tuvo un "sufrimiento innecesario" dado el elevado número de lesiones producidas y las zonas del cuerpo en las que se las infligió.

Además le seccionó ambas venas yugulares, lo que unido al resto de lesiones le provocó un choque hipovolémico posthemorrágico que causó la muerte a la mujer en un espacio de tiempo no superior a los cinco minutos, una vez finalizada la agresión.

El hijo estaba en el interior de su habitación, con la puerta cerrada y los cascos puestos pero en un determinado momento escuchó los gritos de su madre y al llegar la vio en el suelo sobre un charco de sangre; el acusado la sujetaba por los brazos y las piernas mientras la acuchillaba reiteradamente.

El joven trató de impedir que su padre continuara apuñalando a su madre y le propinó varias patadas en la cabeza, momento en el que se incorporó e impulsado por el ánimo de matar a su hijo le asestó dos cuchilladas en el cuello, a la altura de la vena yugular, si bien pudo esquivar el ataque y huyó gritando y pidiendo ayuda

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