Málaga

Investigadores de la UMA publican una propuesta técnica para mejorar la predicción de inundaciones

  • Los profesores de Geografía Antonio Gallegos y María Jesús Perles incorporan el estudio de los elementos sólidos al análisis de las zonas inundables en regiones mediterráneas

El profesor e investigador de la UMA Antonio Gallegos. El profesor e investigador de la UMA Antonio Gallegos.

El profesor e investigador de la UMA Antonio Gallegos. / Javier Albiñana (Málaga)

Cada año se mira al cielo con más temor cuando se activa una alerta por fuertes lluvias. Las inundaciones crecen en número y en gravedad y la provincia de Málaga tiene claros ejemplos recientes de ello. Resultaría esencial un sistema más eficaz para la prevención de los efectos más devastadores del agua en las regiones mediterráneas y eso es lo que ha llevado a los investigadores Antonio Gallegos Reina y María Jesús Perles Roselló del Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga a desarrollar una propuesta metodológica que mejora el estudio de las áreas inundables. Y lo hace incorporando novedades conceptuales y técnicas como la introducción de la erosión de suelos.

El trabajo, que se ha publicado en el Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, surgió a raíz de la tesis doctoral de Antonio Gallegos, dirigida por Perles y defendida en 2015. “Las inundaciones están creciendo en los últimos años cuantitativamente y cualitativamente, cada vez hay más y son más graves en el Mediterráneo español. Teníamos la inquietud de saber a qué se debía este aumento”, indica Gallegos.

Subraya el profesor asociado de la UMA que el cambio climático está haciendo que haya lluvias más intensas y, a la vez, menos precipitación media. “Esto significa que los suelos tienen menos agua y, por tanto, menos capacidad de producir vegetación, los suelos son cada vez más áridos y la erosión del suelo es fundamental para la inundación”, detalla. Además, la menor lluvia que hay se concentra más.

Por otro lado, dice, “tenemos la ordenación del territorio, que siempre ha sido desastrosa en la región mediterránea, no porque seamos más inútiles gestionando el territorio que en otros sitios, sino porque la presión económica, turística y de los promotores urbanísticos ha sido muy grande”.

A esto se une que todo el litoral mediterráneo tiene una cadena montañosa junto al mar por el choque de la placa africana con la euroasiática. Lo cual hace que “tengamos cuencas muy pequeñas y con mucha pendiente y esto hace que el agua discurra mucho más rápido y haya un mayor arrastre de materiales sólidos”, agrega el investigador. La cantidad de barro y piedras que arrastra un arroyo de la Axarquía no tiene nada que ver con la que pueda llevar un río castellano, algo que los estudios de inundabilidad deberían de tener en consideración.

Crecida del río Campanillas en diciembre de 2009. Crecida del río Campanillas en diciembre de 2009.

Crecida del río Campanillas en diciembre de 2009. / Antonio Gallegos (Málaga)

También influyen las características del clima mediterráneo, donde coincide el periodo árido con el de mayor calor, lo que es terrible para la vegetación, que es esencial para retener las inundaciones. “También hace que los suelos sean muy delgados y se arrastren con mayor facilidad”, señala Gallegos.

El investigador explica que en España el estudio para conocer las zonas inundables es el mismo estudio en todo el país “y trabaja simplemente con agua, como si fuera destilada. Evidentemente eso no es así porque el agua lleva un porcentaje de sólido muy alto”. Y destaca que han trabajado con varias cuencas y los porcentajes de sólidos superaban el 20 y llegaban hasta el 30% del agua. Es decir que de cada tres partículas de agua una era de sólido.

“Esto significa que cuando proyectas un puente o un entubamiento para un río los cálculos no te sirven. El hecho de que el agua vaya cargada con sólidos hace que se comporte de forma muy diferente, que vaya más lenta, que el sólido tapone, etcétera”, considera Gallegos y destaca que “lo fundamental es, sobre todo para regiones mediterráneas, cuantificar ese sólido para establecerlo en la metodología que se usa”.

Análisis de inundabilidad en la desembocadura del arroyo Piletas de Rincón de la Victoria. Análisis de inundabilidad en la desembocadura del arroyo Piletas de Rincón de la Victoria.

Análisis de inundabilidad en la desembocadura del arroyo Piletas de Rincón de la Victoria. / Antonio Gallegos (Málaga)

Su propuesta metodológica trata de mejorar la que usa actualmente la administración para que los estudios de inundabilidad sean más cercanos a la realidad. “Esta propuesta parte de la Universidad pero no significa que la administración la vaya a tener en consideración, aunque sí estaría bien que hubiera más permeabilidad en las administraciones para que toda investigación que surge en el entorno académico se traslade a la gestión del territorio, que es algo que no ocurre”, agrega el docente.

Para Gallegos, sería esencial mejorar los estudios. “Los estudios no dan como zonas inundables las que luego se inundan es porque no se trabajó con el tema de los sólidos y eso hace que quede invalidado el estudio que había para la zona”, considera y achaca al “inmovilismo de la administración” no adecuar estos estudios.

“No ha sido fácil porque cuando estudias la inundabilidad estás trabajando con cantidades de volumen de agua, metros cúbicos por segundo, y el solido se estudia en función del peso, había que transformar peso en volumen”, apunta y señala también la importancia de la reforestación. Aunque es un proceso lento es menos costoso que el pago de indemnizaciones a damnificados.

Los investigadores de la UMA van a aplicar la metodología en otras cuencas para seguir validando resultados y afinando la metodología. “El siguiente paso sería que la Cuenca Mediterránea Andaluza empezara a pedir que en los estudios de inundabilidad se tuviera en cuenta los arrastres de sólidos”, concluye Gallegos.

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