“El 40% renuncia a ser madre por su profesión y porque sigue siendo una heroicidad hoy en día”

Laura Baena | Fundadora del Club de Malas Madres

Tras su renuncia profesional, empezó a compartir sus reflexiones en las redes y ya la siguen más de 600.000 personas

Cuando aumentaron los proyectos del Club de Malasmadres, su activismo las llevó a fundar la asociación Yo No Renuncio en 2016

Laura Baena, publicista y fundadora del Club de Malasmadres
Laura Baena, publicista y fundadora del Club de Malasmadres / Javier Albiñana

Málaga/Era supervisora creativa de una agencia de publicidad en Madrid pero todo se le vino abajo cuando fue madre y comprobó que la conciliación era inviable. Entonces empezó a escribir sus reflexiones en las redes, a intentar compartir sus inquietudes y comprobó que no estaba sola. “Malasmadres nace de un sentimiento individual, de sentirme mala madre”, apunta Laura Baena en su visita a la Tierrasanta, como llama a su Málaga natal. Pero lo personal se hizo colectivo y llevan ya cuatro años siendo un potente altavoz social que, más allá de ironías y buen humor, reivindican con profundidad el cambio hacia la verdadera igualdad.

–¿Se imaginaba que conciliar costaba tanto antes de ser madre?

–Siempre digo que somos mujeres engañadas por una igualdad aparente que no es verdad. Me llegan a decir cuando estudiaba que no iba a poder ser lo que quisiera, ni llegar a donde me propusiera por ser madre y no me lo hubiera creído. Pensé que la mujer podía conseguir lo que quisiera hasta que fui madre y me choqué con el techo de cristal, que es la maternidad.

–¿Y qué hizo?

–Intenté conciliar durante dos años siguiendo en la agencia y fue imposible. Cada vez me sentía peor, estaba perdiendo el control de mi vida. Empecé a desahogarme en Twitter. Cuando acostaba a mi hija escribía sin más intención que tener una terapia. Pensaba que no iba a ser la única que se sintiera así, supuse que habría más malas madres.

–No estaba sola, está claro.

–Pues no. De ese inicio empezó a crearse una comunidad y un movimiento social cada vez más fuerte cuyo objetivo era desmitificar la maternidad, romper el mito de la madre perfecta y luchar por un nuevo modelo social de madre.

–Ahora tienen más de 600.000 seguidores en las redes sociales. ¿Cuándo fueron conscientes del éxito?

–Ha sido todo tan rápido... Además realmente el objetivo nunca ha sido tener ese éxito y creo que por eso ha llegado. Esto nace de una situación de crisis existencial total, tuve que renunciar a mi carrera profesional y fue muy difícil. Pero de los momentos de crisis suelen surgir las grandes ideas. Quién me iba a decir a mi que como creativa publicitaria mi mejor idea iba a ser la maternidad.

–¿Se convirtió entonces en un trabajo rentable?

La creativa publicitaria en la sede de la Diputación Provincial.
La creativa publicitaria en la sede de la Diputación Provincial. / Javier Albiñana

–A día de hoy sí lo es. Vivo del Club y tenemos un proyecto en el que somos diez personas que trabajamos con mucho esfuerzo y dedicación. No es un proyecto fácil, todo lo que hacemos tiene que tener su sentido, tiene que responder a la filosofía del Club y a sus valores. Digo que no al 90% de las iniciativas y proyectos que me proponen a diario. A nivel profesional ha sido un tsunami, algo para lo que no se tiene un plan, te tienes que adaptar. Empiezan a llegar seguidores, los medios de comunicación, a hacerse cada vez más potente y en pocos meses ya no sabía qué hacer con todo esto.

–¿Creció como una bola de nieve?

–Sí, sí, tal cual. Mi objetivo siempre ha sido no morir de éxito.

–¿Ahora también le resulta difícil conciliar?

–Conciliar es difícil para todo el mundo, aunque para mí no lo es tanto como para la mayoría de mujeres. Yo lucho desde un caso positivo porque he hecho el proyecto en función de mis necesidades. Tenemos una sede en Madrid que abre de 8:00 a 15:00, tenemos flexibilidad y una filosofía que más quisieran la mayoría de las empresas. Además, tengo al lado a un buen padre que somos corresponsables al 50-50. Pero yo he sufrido la falta de conciliación, sé lo que se pasa, y de ahí la fuerza que tiene la asociación en la lucha activa.

–¿Realizan una labor principalmente reivindicativa?

–Por supuesto, nuestra base es la lucha social y por eso creamos la asociación Yo No Renuncio por la conciliación. El Club de Malasmadres como tal tiene otros proyectos, este tour que estamos haciendo y otros productos con marcas amigas que nos acompañan, pero siempre con una base social y reivindicativa. Tenemos también una tienda on line con camisetas que identifican una generación y que es el motor del club. Luchamos cada día para poder seguir diseñando y creciendo con el objetivo de poder seguir haciendo otras cosas.

–¿Cuál es el objetivo principal de la asociación Yo No Renuncio?

–Llevamos cuatro años luchando por visibilizar y concienciar sobre la necesidad de un cambio a nivel de conciliación, hemos pasado al activismo social y político, hemos hecho peticiones en Change.org, nos sentamos con todos los partidos políticos y estamos luchando por un pacto de Estado por la conciliación. Paralelamente hacemos estudios sociológicos para que se sepa cuáles son los números.

–¿Y cuáles son esas cifras?

–Pues que el 80% de las mujeres profesionales no podemos conciliar y que seis de cada diez mujeres renuncia a su carrera por ser madres. El pasado 13 de febrero lanzamos el servicio de asesoramiento legal, el Teléfono Amarillo de la Conciliación. Y buscamos con él dar respuesta a todas las consultas que nos llegan a diario de un montón de madres que no pueden conciliar. Intentamos acompañarlas y asesorarlas en las pocas medidas existentes en el país, porque a día de hoy las que hay son de renuncia, la reducción de jornada y la excedencia. Eso no es conciliar. Pero no queremos que renuncien por falta de información.

"Para nosotras una medida clave son los permisos igualitarios e intransferibles de maternidad y paternidad"

–¿Se habían contado antes tantas verdades sobre la maternidad?

–No, para nada. Y de ahí viene el éxito. Nadie decía nada de la maternidad por no ser tachada de mala madre. Y ese sentimiento de culpa constante que tiene la mujer por no ser esa buena madre que tiene que ser, por no ser esa profesional que tiene que ser y no decir verdades como que somos madres y nos apetece también salir, luchar por nuestra carrera profesional y hacernos las sordas por las noches. Ha sido una liberación sentir que no estás sola, que todas las madres piensan y sienten igual, simplemente es que hay un modelo social muy arraigado todavía que hay que romper.

–Parecía que no se podía cuestionar un pilar básico...

–Así es. La madre siempre era la que estaba ahí. En la generación anterior a la nuestra las madres no sólo renunciaban a su profesión, sino a su vida, pasaban a un segundo plano y las pocas que no lo hacían eran auténticas heroínas. El problema es que la sociedad ha evolucionado mucho, la mujer ha salido al mercado laboral, pero el hombre no ha entrado de la misma manera al hogar. Hay una falta de corresponsabilidad total. Luchamos también para que el cuidado de los hijos y las tareas domésticas no caigan sobre los hombros de la mujer. Y esa es la gran lucha de este siglo, la que tenemos que hacer para que no nos empujen a volver a casa, que es lo que parece que hacen en este país, porque ser madre y profesional es muy complicado.

–¿Han tenido también críticas?

Baena inició en Málaga el pasado jueves el Malasmadres On Tour.
Baena inició en Málaga el pasado jueves el Malasmadres On Tour. / Javier Albiñana

–Las menos, la verdad. El Club empatiza con tantas mujeres porque no tenemos etiquetas. No se trata de dar el pecho o el biberón, de colechar o no o de dar comida ecológica. Esto se trata de un sentimiento mucho más profundo que es cuando te sientes mala madre porque no puedes conciliar, porque no puedes luchar contra la presión y porque hay una sociedad que te mira de reojo si tienes planes y no quieres perder tu identidad como mujer. Nuestro sentimiento es mucho más profundo y la manera de contarlo con humor, siempre, de una forma tan diversa y que hace partícipe a todo tipo de mujeres es lo más maravilloso que representa el Club. Es una comunidad abierta y emocional que conecta con la mayoría.

–¿El sarcasmo, el humor, el reírse de uno mismo, es la clave?

–Sí, el humor era mi manera de sobrevivir a mi situación de crisis. Tuve que reírme de mí misma y de los intentos fallidos de esa madre perfecta que creí que iba a ser. Seguimos contando por la noche esas anécdotas tan divertidas que te hacen ver que no eres un bicho raro y que las cosas que te pasan, le pasan a todas.

–¿Qué es lo más difícil de la crianza?

–Sin duda, la conciliación. También la culpa, que es el eje trasversal del Club. La culpa es intrínseca a la madre, va contigo a todos lados y te parece que nunca haces lo suficiente por ellos. Y la culpa viene vinculada a esa cultura y ese modelo tradicional que nos pesa tanto y que es difícil de quitarse todavía. Romper con esa madre que creías que ibas a ser y quererte como la madre que eres es la gran transformación de la maternidad. Pero luchar contra ese sentimiento es difícil, tocas fondo, te das cuenta de que eres mala madre y ya está. Nos lo decimos nosotras mismas antes de que nos lo digan los demás.

"La baja natalidad es un grandísimo problema que nadie está tomando en cuenta, se necesitan políticas de conciliación"

–Si se sabe lo que se tiene que hacer, ¿por qué cree que no se toman medidas políticas?

–Tenemos un panorama político que difícilmente nos dejará ponernos de acuerdo en cosas que vemos todos. Para nosotras hay medidas clave como los permisos igualitarios intransferibles de paternidad y maternidad, parecen claros y luego cada partido pone su puntilla. Hay partidos que ponen la intransferilidad en duda y es esa la clave de la medida.

–¿Por qué?

–Porque si dejamos la decisión a la voluntad de las parejas, de la familia, siempre va a caer en hombros de la mujer. Tenemos que romper con esa cultura.

–Es firme partidaria de las cuotas...

La creativa publicitaria en su 'Tierrasanta'.
La creativa publicitaria en su 'Tierrasanta'. / Javier Albiñana

–Sí, a nivel de empresas es necesario. Necesitamos medidas que rompan ese sesgo que tenemos para llegar a una igualdad real. No quiere decir que vayamos a mantener esas cuotas o esa intransferilidad para siempre, pero sí hay que hacerlo hasta que la sociedad se acostumbre a ese cambio. También es necesario que la escuela infantil de 0 a 3 años sea gratuita. Hay muchísimas madres que no pueden permitirse ni ir a una entrevista de trabajo, que les cuesta más trabajar que quedarse en su casa y eso es un problema. Hay una gran fuga de talento femenino y no se está haciendo nada.

–¿Qué está pasando con los índices de natalidad?

–Es un grandísimo problema y nadie se está tomando en serio la baja natalidad que tenemos. Somos el tercer país de Europa por la cola, tenemos una pirámide poblacional invertida, no tenemos futuro y nadie lo está tomando en serio. Hasta que no subamos ese 1,3 niños que tenemos de media en España difícilmente va a darse el cambio. Y para esto qué hay que hacer, pues políticas de conciliación que apoyen la maternidad y que no permitan que, como pasa ahora, el 40% de las mujeres renuncien a ser madre por temas profesionales y porque sigue siendo una heroicidad hoy en día.

–¿Cree que estamos en la cuarta ola del feminismo?

–Estamos en un momento complicado en el que todavía cuesta entender que el feminismo es necesario y que para la igualdad queda mucho. Cuesta entender que si no vamos de la mano del hombre y él no se implica va a ser complicado avanzar.

–¿Cree que el hombre va a alzar la voz?

–Pues sí que hay padres que quieren romper con el modelo tradicional, pero necesitamos más referentes. A dia de hoy son muy pocos los que luchan de esta manera, los que levantan la mano, los que también renuncian. Necesitamos más hombres que hablen de esto, que participen en manifestaciones y estén en los foros de mujeres. Ellos tienen que estar en nuestras mesas de debate y nosotras en las mesas de dirección. Necesitamos más mujeres líderes en este país.

–Lleva 16 años fuera de Málaga. ¿Cómo se ve la ciudad desde la distancia?

–Desde fuera he visto un cambio brutal, de ser una ciudad pequeña a iluminarse, llenarse de cultura, de proyectos, de innovación. Estoy en Madrid pero es como si nunca me hubiera ido, siempre siento que tengo que volver y reencontrarme, buscar tu hueco y tu lugar.

–¿Todavía la ciudad no le ofrece las mismas posibilidades?

–No, aún hago más falta en Madrid que en Málaga para nuestra lucha. Tengo que estar cerca de las reuniones políticas y las mesas de debate.

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