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Mayoral compra los terrenos de la antigua Intelhorce por 18 millones
La firma de moda infantil prevé trasladar allí su fábrica en un plazo de cinco años, lo que supondría el resurgir industrial de la zona
Tras varios años de abandono, robos y decadencia, los terrenos de la antigua fábrica de Intelhorce volverán a tener un uso industrial de manos de Mayoral, la principal firma textil de Málaga y una de las mayores empresas por facturación de la provincia. El presidente de la compañía, Rafael Domínguez de Gor, explicó que Mayoral formalizó ayer al mediodía ante el notario la adquisición de 155.000 metros de esa parcela, que abarca la zona en la que se encontraban la tejeduría, la hilatura y los acabados, por un importe de 18,1 millones de euros.
El objetivo de esta firma es trasladar allí su fábrica, ubicada actualmente en Los Prados, aunque aún no hay nada seguro. De hecho, el cambio de ubicación no sería inmediato sino que Domínguez de Gor lo cifra en unos cinco años. "El terreno industrial en Málaga no se puede improvisar. Es un tema a medio plazo y no tenemos decidido si haríamos un traslado completo o si dejaríamos, por ejemplo, nuestras oficinas en Los Prados", aseguró. En este sentido, el presidente de Mayoral afirmó que en estos momentos están ampliando sus oficinas en su edificio actual y las inaugurarán en breve tras realizar un importante desembolso.
Hay que tener en cuenta, además, que las naves que quedan en los terrenos de Intelhorce están muy deterioradas, por lo que habría que reformarlo todo. "Sería una inversión fuerte que hay que valorar cuando llegue el momento. España representa menos del 50% de nuestro negocio, pero sigue siendo muy importante. Si la recuperación económica se confirma y sube el país podríamos adelantar el proyecto", añadió Domínguez de Gor, para quien este proyecto es "muy especial" porque él fue ingeniero jefe de Intelhorce con 28 años y el que diseñó el proyecto funcional de la maquinaria.
Al margen del valor histórico y la superficie del terreno, los propietarios de Mayoral también han valorado positivamente el hecho de que haya una subestación de energía o agua, lo que facilitaría la labor tanto en el desarrollo de las obras como en la actividad fabril posterior.
La crisis también ha castigado a Mayoral, sobre todo en el mercado interno, pero esa debilidad de la demanda de moda infantil en España la ha podido compensar con incrementos de venta en el extranjero. La empresa malagueña comercializa sus productos en 70 países, de los cuales tiene oficina propia en una docena, y factura 248 millones de euros al año.
Con esta compra, estos terrenos claves en la historia industrial de la capital podrán recobrar la fuerza perdida. En 1957 el consejo de ministros franquista aprobó la creación de una gran fábrica textil en Málaga que permitiera diversificar la producción española, que se concentraba mayoritariamente en Cataluña. Bajo el nombre de Industria Textil del Guadalhorce, fue inaugurada en 1963 y durante décadas fue un referente en España hasta el punto que llegó a tener 3.300 trabajadores. Se trabajan las 24 horas del día en la confección de sábanas o toallas. En los 70 la compró la familia Castell y hubo varias protestas laborales.
A finales de los 80, el Gobierno, que se volvió a quedar con la factoría, se la vendió a Giovani Orefici por 2.000 millones de pesetas, quien descapitalizó la empresa y fue condenado a 17 años de cárcel. Estaba abocada al cierre y la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga y los trabajadores crearon Hitemasa en 1997. Sin embargo, no era competitiva y en 2004 cerró definitivamente sus puertas, vendió sus activos y sus trabajadores se prejubilaron.
En 2007 se dijo que en los terrenos se iba a hacer un gran parque empresarial con 120 naves, pero nada de nada. Aquello se olvidó y varias de las naves fueron arrasadas, siendo posteriormente objeto de vandalismo y pillaje. Mayoral adquirió ayer los terrenos para darle otra oportunidad a este emplazamiento emblemático para la ciudad.
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