Aurelio Rojas, cardiólogo malagueño, da las claves sobre el colesterol: podéis tener "aumentado el riesgo de infarto"
Una simple cuenta con los datos de tu analítica es suficiente para detectar un riesgo mayor de infarto relacionado con tu colesterol
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Una simple división, extraída de una analítica rutinaria, puede cambiar por completo la forma en la que muchas personas interpretan sus resultados de colesterol. Lejos de centrarse únicamente en la cifra total, el cardiólogo malagueño Aurelio Rojas pone el foco en un cálculo concreto que, según explica, permite detectar un riesgo cardiovascular oculto incluso cuando los valores aparentan estar dentro de la normalidad. Su mensaje, difundido a través de un vídeo en Instagram, está sirviendo para resolver las "dudas que hay sobre el tema colesterol" que encuentra en las redes este profesional.
El cardiólogo malagueño Aurelio Rojas, protagonista de esta explicación, plantea una lectura más precisa del perfil lipídico y subraya que no basta con comprobar el colesterol total para descartar un posible riesgo de infarto. En su intervención, Rojas explica que es posible obtener una información relevante a partir de un cálculo muy simple: dividir el valor total de los triglicéridos entre el colesterol HDL, conocido popularmente como “colesterol bueno”.
"Os voy a enseñar cómo podéis saber, con vuestra analítica, si vuestro colesterol, a pesar de estar absolutamente normal, es peligroso y tenéis aumentado el riesgo de infarto", señala el especialista antes de detallar el procedimiento. Según explica literalmente, "es dividir el valor total de vuestros triglicéridos del valor total del colesterol HDL". A partir de ahí, el resultado marca el nivel de alerta: "si el resultado es mayor de 2, y cuanto más alto peor, quiere decir que tenéis incrementado el riesgo de infarto". Para ilustrarlo, expone un ejemplo concreto: "232 en este caso dividido entre 73 y el resultado es 3". A su juicio, este valor ya supone una señal de advertencia sobre el perfil real del colesterol.
Por qué un colesterol “normal” puede no ser tranquilizador
Rojas insiste en que el problema no reside únicamente en la cantidad de colesterol presente en sangre, sino en el tipo de partículas que lo transportan. En sus palabras, "estas partículas de colesterol LDL son muy densas y muy concentradas y tienen capacidad de pegarse en nuestros vasos sanguíneos". Esta característica favorece la acumulación de colesterol en la pared de los vasos sanguíneos y la formación de placas de ateroma, un proceso que está en la base de la arterioesclerosis y de buena parte de las enfermedades cardiovasculares.
El propio cardiólogo malagueño reconoce su preocupación por la confusión existente alrededor de este asunto. "Me preocupa mucho el desconocimiento y las dudas que hay sobre el tema colesterol que veo en las redes", afirma, advirtiendo de que una cifra aparentemente correcta puede esconder alteraciones metabólicas relevantes. "Efectivamente, no todas las causas de colesterol peligroso dependen de su cantidad y tampoco exclusivamente de la grasa que comemos. En alguna situaciones, puedes tener el colesterol bien bajo y aun así estar en riesgo de problemas de corazón", explica.
La dislipemia aterogénica, según Aurelio Rojas
El cociente entre triglicéridos y colesterol HDL al que hace referencia el cardiólogo se relaciona con un patrón concreto denominado dislipemia aterogénica. "Esto se llama dislipemia aterogénica", afirma Rojas, y detalla que en este escenario "las partículas de colesterol LDL se vuelven pequeñas y más peligrosas".
No obstante, aclara que el origen del problema no se encuentra en el colesterol en sí: "El problema no es el propio colesterol, sino la resistencia a la insulina y el exceso de grasa visceral en tus órganos". Este contexto metabólico es el que favorece la aparición de partículas de LDL pequeñas y densas, con mayor capacidad para adherirse a la pared de los vasos sanguíneos.
Los factores que favorecen este perfil lipídico
El especialista malagueño identifica una serie de situaciones habituales que suelen estar detrás de este patrón. En su intervención menciona expresamente que "comer demasiados azúcares o demasiadas calorías, no realizar suficiente ejercicio físico, no dormir bien o incluso el estrés" son posibles causantes. Estas circunstancias, según expone, contribuyen a la aparición de resistencia a la insulina y al aumento de grasa visceral, dos factores clave en la dislipemia aterogénica.
A pesar de la preocupación que puede generar este tipo de resultados, el cardiólogo destaca que existe una "buena noticia". En sus propias palabras, "en la mayor parte de los casos mejora muchísimo si hacemos ejercicio, sobre todo de fuerza, reduciendo el consumo de azúcar y perdiendo esos kilos que nos sobran". Rojas matiza, sin embargo, que no todas las situaciones responden igual. "Si tú te lo haces y aún así te ha salido así, pues tu problema puede ser algo más complejo y genético", añade. El especialista recuerda que cualquier analítica debe interpretarse siempre dentro de una valoración médica individual, aunque defiende que este sencillo cálculo puede servir como una señal de alerta temprana sobre el riesgo cardiovascular.
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