Málaga

La empresa de autobuses urbanos de Málaga ‘pierde’ más de 11 millones de ingresos por el desplome de viajeros

  • Los últimos cinco meses afectados por la Covid-19 dejan casi 16 millones menos de usuarios en los autobuses urbanos

  • La mella económica en el Metro de la ciudad es de unos 1,6 millones

Un tren del Metro de Málaga y, más atrás, un autobús de la EMT, en el campus de la Universidad. Un tren del Metro de Málaga y, más atrás, un autobús de la EMT, en el campus de la Universidad.

Un tren del Metro de Málaga y, más atrás, un autobús de la EMT, en el campus de la Universidad. / Javier Albiñana

La drástica caída de viajeros que los dos principales sistemas de transporte público de Málaga capital acumulan en los últimos meses debido a la Covid-19 se deja sentir de manera particularmente gravosa en sus cuentas económicas. La llegada del coronavirus ha echo saltar por los aires cualquier previsión que pudiera haberse diseñado a principios del presente ejercicio, fijando unos números que nada tienen que ver con la realidad actual.

Fiel ejemplo de ello es lo que sucede con la empresa de autobuses urbanos, que tendrá que recibe una inyección financiera mayúscula para poder cuadrar sus números al finalizar el año. De acuerdo con los datos oficiales de la propia empresa, en los cinco meses transcurridos desde que se conocieron los primeros positivos en la provincia, su cifra de viajeros ha descendido en unos 16 millones.

¿Y cuánto supone esto en el capítulo de ingresos? Tomando en consideración un gasto medio por usuario de 0,7 euros, el valor final es de unos 11,2 millones de euros menos en la bolsa de los ingresos. Esa es la suma que en este intervalo ha dejado de percibir la EMT en comparación con 2019.

Aunque la evolución de los últimos meses pone en evidencia una cierta recuperación, la realidad es que los parámetros objetivos siguen muy lejos de los registros del año pasado, cuando la Covid-19 era inimaginable. Entre los meses de marzo y julio, el peor de los periodos con diferencia fue abril, cuando los autobuses urbanos apenas movieron a 510.000 personas, un 87,3% menos que en el mismo mes de 2019 (4.005.000 usuarios). Desde ese momento, en mayo la diferencia internanual bajó al 78,4% (095.000 pasajeros frente a 4.200.000); en junio, al 54,4% (1.766.000 frente a 3.878.000), y en julio, de un 44,3% (2.231.000 frente a 4.007.000).

Este último valor es particularmente apreciable, por cuanto se corresponde con el primer mes sin estado de alarma y, por tanto, sin que hubiese restricciones al movimiento y a las actividades económicas.A pesar de ello, se observa una reticencia clara de los ciudadanos a subirse a los autobuses. Un factor emocional al que hay que sumar el hecho de que sigue habiendo muchas empresas que optan por el teletrabajo y que los índices de paro son mayores, lo que afecta a la movilidad, entre otros.

El temor existente en el seno de la empresa es que aunque con ciertas mejorías en lo que resta de ejercicio, los números sigan siendo sensiblemente negativos. De hecho, se cree que el presente mes de agosto podría cerrarse con una reducción del 35%. A partir de ahí, la esperanza es que la reapertura de los colegios y de los centros universitarios, en septiembre, permita recuperar parte del terreno perdido. No obstante, todo apunta a que la factura seguirá creciendo en lo que resta de ejercicio.

Sea como fuere, la realidad es que 2020 va a ser un año en el que la compensación económica que reciba la EMT se incremente muy por encima de los valores inicialmente estimados. El presupuesto de este ejercicio recoge una aportación por parte del Ayuntamiento hacia la EMT para costear a bonificación de billetes de 12,9 millones de euros, con una previsión de ingresos por transporte de 32,9 millones. Dos valores que quedan anulados por la incidencia de la pandemia.

Precisamente, para contrarrestar este golpe, el Gobierno central ha dispuesto una línea de colaboración que aportaría algo más de 10 millones a Málaga para cubrir el déficit del transporte público. Una medida que está condicionada a que el Congreso de los Diputados avale el plan negociado por el Ministerio de Hacienda con la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp), que incluye la polémica sobre el uso de los remanentes municipales.

Desde el punto de vista económico, puede decirse que la incidencia sobre el Metro es muy inferior. Al menos en lo que al concepto de ingresos por viajero se trata. Bien es cierto que las condiciones contractuales que pesa sobre la explotación de este sistema de transporte hace que, al menos hasta dentro de varios años, la Junta esté obligada a compensar con más de 70 millones de euros anuales a la concesionaria. Con esta cifra la Administración regional paga por el retraso acumulado en la terminación del proyecto ferroviario y por la imposibilidad de que la empresa alcance la demanda potencial estimada, que se sitúa en unos 20,7 millones de pasajeros anuales.

Tomando como punto de partida los datos de usuarios del ferrocarril urbano, en los cinco meses objeto de análisis, el acumulado es de unos 880.000 pasajeros, frente a los 2.866.000 del mismo periodo de 2019. Es decir, 1.986.000 viajeros menos que, usando un valor medio de 0,82 euros, supone una pérdida de ingresos algo superior a los 1,6 millones.1,6 millon

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