Caen dos células itinerantes que robaban en bancos y joyerías: el botín en Málaga fue de más de 100.000 euros
Simulaban ser personas de avanzada de edad o con discapacidad y empleaban gafas, pelucas o bastones para pasar desapercibidos
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La Policía Nacional ha desarticulado dos "células" itinerantes dedicadas a la comisión de hurtos en entidades bancarias y joyerías por toda España, en una operación en la que han sido detenidas en Madrid cuatro personas a la que se le atribuyen al menos seis acciones con un beneficio total de 200.000 euros. Según ha informado este viernes la Dirección General de la Policía, los cuatro arrestados tenían su base de operaciones en un piso de la capital y empleaban complementos que les permitieran pasar desapercibidos mientras localizaban víctimas, en su seguimiento a estas o en el momento de la comisión del delito.
A los detenidos se les imputan seis hurtos en Madrid (2), Málaga (2), Sevilla y Valencia en los que habrían obtenido un beneficio económico de unos 200.000 euros. La Policía detalla que las pesquisas de la denominada operación Provenza se iniciaron hace un año tras dos hurtos cometidos en oficinas bancarias de las provincias de Sevilla y Málaga donde lograron un botín de más de 100.000 euros.
El primero se produjo al apoderarse del cajetín registrador; y el segundo al sustraer una gran suma que un empleado tenía sobre su mesa de trabajo, al salir este al exterior de la sucursal a ayudar a una persona que supuestamente tenía atascada la tarjeta de crédito. Tras diversas gestiones, los agentes comprobaron que se trataba de un grupo criminal itinerante con base logística en Madrid, donde concretaban sus acciones y almacenaban material de trabajo trasladándose preferiblemente en transporte público. Para cometer los delitos se desplazaban a otras comunidades autónomas a sabiendas de que la distancia dificultaba su posterior identificación a los investigadores, utilizando coches en los casos de desplazamientos largos.
Simulaban ser personas mayores o con alguna discapacidad
El 'modus operandi' consistía en utilizar técnicas de distracción con todo tipo de complementos que dificultaran su identificación, como gorras o gafas, e incluso se hicieron pasar por personas de edad o con discapacidad empleando un bastón para dar más credibilidad. En algunas ocasiones, para engañar a las víctimas les pinchaban los neumáticos de los vehículos o les rompían las lunas para mantenerlas distraídas y así poder llevar a cabo su actividad delictiva.
La coordinación a través de sistemas de comunicación permanente durante las actuaciones era otro de los elementos clave, empleando para ello auriculares y micrófonos para mantenerse en contacto. Tras meses de investigación, los agentes lograron identificar a los miembros de este entramado en el que uno de ellos contaba con 18 identidades diferentes.
Las detenciones se produjeron en dos fases. Primero fue detenido uno de los delincuentes cuando trataba de salir de España desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, y los otros tres cuando estaban realizando un 'briefing' en pleno centro de la capital para planear los siguientes asaltos. Todos ellos han pasado a disposición de la autoridad judicial como presuntos responsables de un delito de pertenencia a grupo criminal y seis delitos de hurto, ingresando dos de ellos en prisión. La investigación permanece abierta y no se descartan nuevas detenciones.
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