Málaga

La mitad de la demanda de donación de esperma es de mujeres solas

  • Aunque algunas de ellas son lesbianas, la gran mayoría son heterosexuales que desean ser madres en solitario

  • Es un fenómeno social que tras años de aumento, tiende a estabilizarse

Profesionales del Centro Gutenberg trabajando. Profesionales del Centro Gutenberg trabajando.

Profesionales del Centro Gutenberg trabajando.

Es una realidad que las clínicas de reproducción asistida conocen muy bien:cada vez más mujeres deciden ser madres en solitario recurriendo a la donación de esperma. Y, contrariamente a lo que pueda pensarse, las lesbianas no son la mayoría en esta demanda. Lo son las mujeres heterosexuales que no encuentran pareja o que, aún teniéndola, optan por ser madres solas.

“No es un problema médico, sino una demanda social”, aclara el director de la Unidad de Reproducción del Centro Gutenberg, el ginecólogo Claudio Álvarez. Porque en realidad estas mujeres acuden a reproducción asistida no porque tengan dificultades de fertilidad, sino porque “les falta el gameto masculino”. Es decir, el esperma para desarrollar su proyecto reproductivo.

En la actualidad, según los datos de esta clínica malagueña, la mitad de la demanda de donación de semen procede de parejas heterosexuales en las que el hombre tiene un problema de fertilidad. Pero la otra mitad son mujeres que afrontan la maternidad sin un varón. Y entre esta demanda femenina, la mayoría son heterosexuales. Aunque los profesionales no preguntan por la orientación sexual de sus pacientes, ambos grupos se distinguen porque las mujeres lesbianas suelen ir acompañadas de sus parejas.

Este fenómeno social de la maternidad en solitario comenzó de forma paulatina hace unos veinte años. Tras crecer de manera sostenida en la última década, parece haberse estabilizado. “Hace diez años veíamos a una mujer que quería ser madre sola como una heroína. Ahora es normal, no nos extraña. Es una realidad que se ha normalizado y no creo que crezca mucho más”, sostiene el ginecólogo del Centro Gutenberg.

La reproducción asistida da así respuesta a una demanda social de esas mujeres que, sean heterosexuales o lesbianas, necesitan una donación espermática. “Es una realidad que existe. El instinto maternal está presente, independientemente de la condición sexual”, apunta el facultativo. De modo que estas técnicas permiten hacer realidad proyectos personales que antes, sin estos avances médicos, eran imposibles.

Los cambios sociales, el desarrollo de la Medicina y una legislación abierta se alían para facilitar este tipo de maternidad relativamente reciente. Álvarez destaca en el primer lugar de esos factores la apertura de la sociedad frente al modelo de familia y la aceptación de las técnicas de reproducción asistida. Recuerda que hace décadas, cuando una pareja reconocía que había recurrido a una fecundación in vitro se la juzgaba casi como si estuviera fuera de la ley. “Ahora eso ha cambiado mucho”, reflexiona, en alusión al reconocimiento de las técnicas de reproducción asistida y de la felicidad que han aportado a millones de familias.

“Incluso diría que casi están sobrevaloradas porque la edad va pasando y los resultados no son los mismos”, añade en relación a la excesiva confianza en que sea la solución para los problemas de fertilidad derivados del retraso de la maternidad.

Una legislación abierta, la inserción laboral de la mujer y el cambio social impulsan esta tendencia

Otra variable que facilita la maternidad de la mujer en solitario es la legislación abierta que tiene España. Gracias a una donación de esperma puede crear una familia monoparental al 100%, sin un varón. No ocurre lo mismo con el caso del hombre, que si quisiera ser padre tendría que recurrir a gestación subrogada o vientre de alquiler, pero que es ilegal en la normativa española.

El otro factor social que influye en el aumento de madres solas es la inserción de las mujeres en el mercado laboral. Su trabajo les reporta autonomía económica y desarrollo profesional que se completan con un proyecto reproductivo que –tengan o no pareja, sean heterosexuales o lesbianas– prefieren afrontar por sí solas.

Según la edad, los especialistas aconsejan inseminación artificial, fecundación in vitro o doble donación (de esperma y óvulo). Las mujeres que optan por la maternidad en solitario suelen hacerlo antes de los 37 años. Por eso, la mayoría recurre a inseminación artificial, en la que en sus días fértiles se le transfiere una muestra de semen al útero. Entre esa edad y los 40, se suele utilizar la fecundación in vitro, que es como se llama la técnica en la que los embriólogos unen el óvulo y el espermatozoide en laboratorio y luego se lo colocan a la futura madre. Cuando la edad es más avanzada, los especialistas aconsejan la doble donación (de esperma y óvulo) para aumentar las posibilidades de embarazo.

Álvarez destaca que en los casos en los que la mujer opta por ser madre sola, tiene la certeza de que los problemas genéticos del varón están estudiados al máximo dentro de lo que permite la Medicina actual ya que el esperma de donación pasa muchos controles en laboratorio. La maternidad en solitario es otro modelo más de familia; una posibilidad que no existía hace décadas y que hoy la reproducción asistida hace realidad.

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