• La vigilancia a cónyuges que fingen contagios del niño para incumplir el régimen de visitas, entre los nuevos encargos de los investigadores privados, que ahora se hacen pasar por clientes de bares para comprobar si los camareros velan por las medidas sanitarias 

Detectives de Málaga en tiempos de Covid Del 'enfermo' haciendo running al divorciado que se salta la cuarentena con sus hijos

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Rosell

Escrito por

· Celina Clavijo

Redactora

Doce del mediodía. El teléfono de empresa echa humo. Un cliente insiste en hablar con la responsable comercial para contratar un producto que parece interesarle. Ella aduce que en ese momento no puede atenderle y que le devolverá la llamada cuando le sea posible. Lo despacha tomando una caña en un bar de copas y recurre al mismo argumento en distintas ocasiones. La multinacional recibe varias quejas y opta por encargar a un equipo de detectives un seguimiento a la polémica trabajadora. Las imágenes confirman las sospechas y llevan a la apertura de un expediente sancionador. “Tenía las llamadas desviadas al móvil y se permitía el lujo de hacer vida social en la calle”, explica Juan Rojas, gerente de Unipol, la agencia que descubrió los reiterados incumplimientos de esta empleada en plena jornada laboral.

El teletrabajo, implantado ya en numerosas firmas para frenar los contagios de Covid, no ha disparado la demanda de los investigadores privados –el grueso sigue siendo el fraude a las aseguradoras– pero sí ha despertado el interés por indagar en la falta de rendimiento y comprobar cuál es el ritmo habitual de un trabajador que suele ausentarse. “La mayoría de las empresas de cierto nivel tienen software para controlarlos de forma telemática y, normalmente, no buscan una cláusula absoluta para que permanezcan en su vivienda, sino que actúan cuando detectan algún incumplimiento”, explica el detective Rojas. Así, ha constatado cómo los empresarios “no son especialmente restrictivos” en cuanto a la movilidad de sus empleados, si bien hay actividades que requieren una mayor presencialidad. “Es lógico que se pueda salir a tirar la basura, a comprar el pan o a recoger a los niños”, señala.

Crece el interés de los empresarios por indagar en la falta de rendimiento y comprobar cuál es el ritmo habitual del trabajador

Pero los hay, sin embargo, que aprovechan el trabajo en remoto para hacer reformas en casa, paseos largos y hasta running en la playa. Y todo ello puede suponer una falta grave o muy grave. Así lo atestigua el delegado en Andalucía de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (Apdpe), José Alberto Domínguez, quien advierte que el “porcentaje de infractores ha crecido en la misma proporción al teletrabajo”. “En Málaga nos hemos encontrado a empleados saliendo a hacer deporte por las mañanas y compras en supermercados. Si de cinco horas pierden dos, trabajan la mitad”, afirma el detective, cuya labor no es otra que “documentar lo que está ocurriendo” para que la empresa pueda tomar medidas, ya sea un despido disciplinario o un cambio de área.

“En Málaga nos hemos encontrado a empleados saliendo a hacer deporte por las mañanas y compras en supermercados"

La pandemia ha modificado los patrones habituales de los servicios contratados a este tipo de investigadores, que ya tienen nuevos encargos como la vigilancia de la cuarentena que se debe guardar por haber mantenido contacto estrecho con un positivo por coronavirus. El portavoz de la asociación de detectives apostilla que “ahora la excusa fácil es el Covid”, a la que suelen recurrir aquellos trabajadores “propensos a darse de baja para defraudar a Hacienda o a la Seguridad Social”. “Antes alargaban un dolor de espalda seis meses y ahora llaman a la empresa diciendo que les duele muchísimo la cabeza y tienen fiebre. Se quedan en casa mientras les hacen una PCR y aprovechan para sacar la ropa de invierno, arreglar el jardín o preparar la piscina para el verano”, subraya. Pero las estrecheces económicas llevan a las compañías “a dejar pasar menos la mano”, porque “con la mitad de los empleados en ERTE y una o dos bajas, el trabajo no sale”.

Padres separados durante el confinamiento

También familias separadas están apostando por asumir los gastos de un detective para controlar la custodia compartida. En palabras de Nuria Medina, investigadora de la empresa malagueña Grupo Investigo, durante el confinamiento hubo padres que no entregaron a sus hijos al otro progenitor en fecha y también se registraron “discrepancias” por la movilidad entre provincias. Otros argumentaban que, por temor al contagio, se negaban a cumplir el régimen de visitas alegando incluso un autoconfinamiento. Pero nada más lejos de la realidad. La agencia descubrió que padre e hijos hacían vida normal y que habían viajado a otro punto de la geografía para visitar a los abuelos.

El mayor hándicap de estas investigaciones estriba en comprobar si es cierto que el sospechoso ha estado en contacto o no con un infectado, lo que también se traslada al ámbito laboral. “Es muy difícil para nosotros, igual que para los empresarios, saber si es verdad. Los rastreadores no han funcionado todo lo bien que debían y no se podía tener acceso a esta información”, se lamenta la detective Medina. El problema se agrava con la facilidad que algunos pacientes tienen para conseguir una baja médica con el simple hecho de alegar que padece síntomas compatibles con la enfermedad. “Algunos empresarios dudan y nos piden que investiguemos”, apunta el gerente de Unipol. 

"Los rastreadores no han funcionado todo lo bien que debían"

Los dueños de restaurantes y bares son otros de los clientes que están llamando a la puerta de los detectives para cerciorarse de que sus camareros cumplen las medidas sanitarias establecidas para la prevención de la Covid y, con ello, evitar sanciones. “Bares que han sido denunciados por la Policía nos han contratado para verificar si su personal ha advertido a quienes actuaban, sobre todo en las terrazas, de forma inadecuada”, detallan desde la agencia. Y para ello, los investigadores privados se hacen pasar por clientes. La información gráfica que obtienen tiene total validez en un juicio. “Tenemos una licencia que nos faculta para emitir un informe que atienden a nivel judicial. En muchas ocasiones comparecemos como testigos acreditados”, resalta el detective.

El trabajador de baja que practicaba alpinismo

El volumen más significativo de consultas que llegan a los despachos continúan siendo, como antaño, los fraudes a las mutuas y aseguradoras, con enfermedades fingidas o secuelas de siniestros que se antojan desproporcionadas. “Por cada euro invertido en un detective, estas empresas recuperan 43. Se sigue trabajando muchísimo con casos de bajas laborales o accidentes”, afirma el delegado andaluz de la Agencia de Detectives de España, que recuerda el caso de un empresario al que pedían dos años de prisión por no haberle proporcionado a un trabajador que sufrió una caída las medidas de seguridad adecuadas . Los investigadores confirmaron que, aunque el accidente había sido real, “ni mucho menos” las consecuencias habían sido tan grave. El trabajador impedido fue sorprendido practicando alpinismo en Sevilla.

El detective asegura haber indagado también en falsos robos en domicilios y hasta se les ha encargado investigar por roturas de cristales en un salón que ni siquiera había. “Nosotros tramitamos el informe y la mutua denuncia y determina si se ha producido un robo o hurto”, sostiene. 

Los investigadores privados también se ocupan, explican desde Detectives Donec, de investigaciones económicas a empresas en concurso de acreedores y también a autónomos. “Muchos, para no asumir la manutención de sus hijos, se dan de baja y trabajan en B. También hay muchísimos ERTEs fraudulentos. Dan de alta al trabajador una hora al día o 10 a la semana y trabajan 40. Luego les pagan en negro y el Estado asume los gastos”, remachan.

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