Urbanismo

La Diputación de Málaga levanta el embargo del edificio de Correos

  • La Junta de Andalucía ha pagado los 2,14 millones de euros que debía y tiene vía libre para la subasta

El antiguo edificio de Correos. El antiguo edificio de Correos.

El antiguo edificio de Correos. / Javier Albiñana (Málaga)

La Junta de Andalucía ya tiene vía libre para subastar el edificio de Correos, una de las joyas de la corona en el sector inmobiliario por su ubicación en pleno centro histórico de Málaga. El organismo autonómico ha abonado la deuda pendiente que tenía con la Diputación de Málaga de 2,14 millones de euros y el organismo supramunicipal va a proceder a levantar el embargo existente, según han informado fuentes de la Junta de Andalucía.

Según las tasaciones iniciales, el antiguo edificio de Correos, que lleva años cerrado, podría tener un valor de unos 19 millones de euros. Habrá que ver cuántos inversores muestran interés en este inmueble, aunque ya se habla de que habría posibles interesados en crear allí residencias de estudiantes,  de mayores u oficinas.

La historia es, como suele pasar cuando hay Administraciones Públicas por medio, un tanto farragosa. El edificio de Correos fue entregado por el Gobierno Central a la Junta de Andalucía en marzo de 2010 como parte del pago de la deuda histórica. El Gobierno, presidido entonces por José Luis Rodríguez Zapatero, no le dio el dinero que pedía un día sí y otro también el gobierno socialista en la Junta, pero sí inmuebles para que los vendiera al mayor precio posible y sacara liquidez.

El antiguo edificio de Correos tiene nueve plantas, una edificabilidad de 17.000 metros cuadrados y está ubicado en una zona estratégica de la capital, por lo que, en principio, se pensaba que tendría inversores interesados. Pero en 2010, en plena crisis económica e inmobiliaria, esos posibles inversores no estaban precisamente pensando en desembolsar la suma millonaria que supondría comprar el edificio –tasado inicialmente en 31 millones de euros– y reformarlo en su totalidad.

Los años han ido pasando y el estado del inmueble, como pueden imaginar, no ha mejorado con el tiempo. Al contrario, está cada vez más deteriorado por lo que su reforma requerirá una inversión considerable. No obstante, la situación económica general sí ha cambiado, así como la de la ciudad. Hay numerosas empresas y fondos de inversión que ahora sí tienen los recursos necesarios para afrontar el proyecto y Málaga en sí ha ganado en visibilidad nacional e internacional tanto desde un punto de vista turístico como empresarial. También ayuda que, con ese deterioro del edificio y la situación actual del mercado, las tasaciones realizadas para la Junta de Andalucía hablan de unos 19 millones de euros. En noviembre de 2017 el entonces concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga Francisco Pomares valoró el edificio en 35 millones de euros.

Al primer escollo de la dificultad económica para vender el edificio se le sumaron otros dos. El primero de ellos era que la Diputación de Málaga embargó el inmueble en 2016 porque la Junta le adeudaba más de ocho millones de euros en recibos de 73 municipios, principalmente del Impuesto de Bienes Inmuebles. Ese embargo ha durado tres años. En un principio el gobierno regional, presidido entonces por Susana Díaz, presentó alegaciones que fueron rechazadas en su mayoría y a lo largo de este periodo se fue rebajando el importe. Quedaban por pagar algo más de dos millones de euros y ha habido entendimiento entre la consejería de Hacienda y la Diputación, gestionadas en ambos casos por el PP con Juan Bravo y Francisco Salado a la cabeza.

El edificio queda ya libre de cargas para el comprador, pero resta por ver qué se puede hacer allí. El inmueble está catalogado desde el punto de vista urbanístico como equipamiento, ya que albergó las oficinas centrales de Correos durante varias décadas. El Ayuntamiento de Málaga planteó la posibilidad de cambiar el uso a hotelero, aunque eso implica una serie de trámites que, lógicamente, retrasarían su venta y la intención de la Junta es intentar desprenderse de este inmueble cuanto antes para obtener ingresos que dedicar a otras materias y, de paso, quitarse un problema de encima. No obstante, según han apuntado fuentes consultadas, hay inversores interesados en hacer allí residencias para jóvenes, para mayores o incluso oficinas –una de las principales demandas del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, por la falta de espacios modernos para captar a empresas españolas e internacionales–, por lo que no sería necesario cambiar su catalogación.

La Junta ya tiene luz verde para subastar el edificio y se espera que lo haga en breve. La delegada del Gobierno andaluz, Patricia Navarro, da mañana una rueda de prensa y puede arrojar algo de luz sobre esta materia que lleva ya casi una década enquistada. Además no es el único edificio que la Junta quiere vender porque, en ese famoso paquete de la deuda histórica, también entró el Palacio de la Tinta, que sí podría despertar un mayor interés para inversores desde un punto hotelero y que, según las fuentes consultadas, podría estar tasado en unos 12 millones de euros.

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