Las estatuas de Venus y Neptuno de 10 metros del Puerto de Málaga se expondrán seis meses
El consejo de administración ha votado a favor de la instalación durante medio año sin posibilidad de prórroga, sólo han votado en contra UGT y el subdelegado del Gobierno
Su instalación podría efectuarse la próxima semana
Ginés Serrán, autor de las esculturas del puerto: "Veo una trama y una conspiración para que mi obra no esté en Málaga"
El consejo extraordinario del Puerto de Málaga ya ha decidido. Las esculturas de la Venus y el Neptuno, acompañados de dos leones, que alcanzará una altura máxima de 10,5 metros con sus pedestales. Han sido cedidos por el artista Ginés Serrán y se expondrán a la entrada del Puerto de Málaga. Lo harán durante seis meses desde su instalación, que podría darse la semana que viene, indica el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio.
Han votado a favor todos los miembros del consejo, a excepción del representante de UGT y el subdelegado del Gobierno, Javier Salas, –en contra–; Comisiones Obreras –abstención– y la abogada del Estado, que ha emitido un voto particular con consideraciones jurídicas. En total son 15 miembros los que se sientan en la mesa. Con esto, queda sellado el debate. "A quien le gusten, que se haga fotos y las disfrute, quien no le guste, que piense que es un día menos para que se vayan", afirma Rubio, que respira aliviado tras la polémica que se ha levantado por la instalación de las piezas.
"No era necesario aprobarlo, como les he explicado a los consejeros, pero ha habido un debate ciudadano que ninguno preveíamos, pero que no podemos ignorar", continúa el presidente de la Autoridad Portuaria. El debate ciudadano estuvo impulsado por distintas instituciones (entre ellas la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo o el Ateneo), que llegaron a comparar las esculturas de Serrán con superhéroes de Marvel y las pusieron como un ejemplo de arte kitsch.
Por todo esto, tras un debate "cordial, bastante abierto" en el que "nadie ha podido decir que estaba falto de información" se ha decidido que el comodato –la opción jurídica elegida para la cesión de las obras– dure seis meses sin posibilidad de prórroga, que antes sí tenía. "Había que modular el voto y pensar en los intereses del Puerto, que es lo principal", afirma Rubio, pero teniendo en cuenta las críticas y las posiciones encontradas en la ciudad.
Así, este mismo viernes activará a los Servicios Operativos del Puerto y se podrá comenzar a instalar el conjunto escultórico sobre los pedestales situados frente a la Plaza de la Marina, en la entrada del propio recinto y tras las columnas que asemejan a las del Parque del Retiro de Madrid. Los trabajos pueden finalizar "en una semana".
El artista, afirma Rubio, "lo ha pasado muy mal, ya está resignado, quiere que se instalen y después llevárselas y que se olvide todo". Ahora, dice el presidente de la Autoridad Portuaria, "les he pedido a todos los consejeros que empecemos a hablar de lo que de verdad nos importa al Puerto", que tiene que ver con las mercancías, la logística o la ampliación del Muelle 8, proyectos nucleares para la institución.
Tras la nueva votación en el consejo del Puerto, el autor de las obras se ha mostrado satisfecho y "contento". "Lo que quería era que se pusieran y que el público las juzgue. Por lo menos ya tenemos la oportunidad de verlas", ha señalado, aunque sean solo seis meses. "Para mí lo importante es que las disfrute la ciudadanía", ha dicho, insistiendo de nuevo en que "no había derecho" a criticarlas "sin haberlas visto". Así, ha agradecido al presidente de la Autoridad Portuaria y al alcalde, Francisco de la Torre, su "apoyo y comprensión".
Sobre qué pasará después de esos seis meses, Serrán ha preferido no aventurar nada. "Yo vivo mucho el presente y el público va a decidir cuál es el futuro de estas esculturas", ha dicho. En cualquier caso, ha asegurado que "en estos dos meses de polémica ha habido varias ciudades y varios sitios que me han dicho que estarían interesados en las esculturas y que era injusto lo que se estaba haciendo a la obra", aunque no ha querido dar nombres de cuáles serían esos lugares, sí ha apuntado que ahora mismo tiene en marcha ocho proyectos en seis países diferentes. Ha asegurado que no tiene pensado a dónde las va a llevar después porque, subraya, lo que quiere ahora es ver "la reacción del público" en Málaga. "Espero que las esculturas hablen por sí mismas y que el público las juzgue al final", ha concluido.
Las estatuas llevan meses esperando en las instalaciones del recinto portuario, tras haber recibido ya en junio del año pasado el visto bueno en un consejo de administración; de hecho, la idea era colocarlas el pasado mes de febrero, en concreto, el día 21, sobre los pedestales que ya están listos frente a la plaza de la Marina y que, cabe recordar, han costado 69.000 euros al Puerto. Finalmente, lo harán en marzo.
Los pronunciamientos han sido múltiples, desde el Ayuntamiento que señaló que no necesitaban licencia de obras, hasta Puertos del Estado, que ha acabado emitiendo informes al respecto de la instalación. La Junta también había salido esta semana a afirmar que no afecta al Bien de Interés Cultural (BIC) del Centro de Málaga y no necesita que se pronuncie la delegación. Opinión contraria tienen las instituciones culturales de Málaga (Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, Academia de Ciencias, IEUS, la Sociedad Económica de Amigos del País y el Ateneo) que este jueves emitieron su tercer comunicado en contra de la instalación justificando la afección al BIC. A estos tres escritos hay que sumar un acto público en el que pusieron voz a la negativa a instalar el conjunto escultórico.
La obra de la discordia se llama Las columnas del mar y está formada por cuatro esculturas: dos dioses y dos leones. Las más grandes, de las que todo el mundo habla, son un Neptuno de 7,5 metros y una Venus de 5,5 metros, que se pondrán sobre sendos pedestales de 3 metros. En total, alcanzarán 10,5 y 8,5 metros, respectivamente, frente a los 12,5 metros de altura que tienen las columnas del puerto junto a las que se instalarán. Por su parte, los leones, que irán directamente puestos en el suelo, tienen 1,9 metros; son algo más altos que los que custodian el Congreso de los Diputados.
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