Ginés Serrán, autor de las esculturas del puerto: "Veo una trama y una conspiración para que mi obra no esté en Málaga"

El autor de las esculturas que se van a instalar en el puerto, alude a una cuestión de “envidias” y “celos”; y critica la “ignorancia” de la presidenta de la Academia de San Telmo que, dice, le ha “difamado” e “insultado” sin ver las obras

El alcalde de Málaga ve "de un radicalismo excesivo" las críticas a la instalación temporal de las estatuas en el puerto

Ginés Serrán muestra las esculturas de Neptuno y Venus, en las instalaciones del puerto de Málaga.
Ginés Serrán muestra las esculturas de Neptuno y Venus, en las instalaciones del puerto de Málaga. / Javier Albiñana

Ginés Serrán lleva días pegado al teléfono. No ha sido una semana fácil para el artista, autor de las esculturas de Venus y Neptuno que se prevé instalar en el puerto de Málaga, frente a la plaza de La Marina, el próximo mes de febrero. El proyecto se desarrolla desde hace años, en colaboración con la Autoridad Portuaria –que en junio pasado dio luz verde al conjunto escultórico–, pero la controversia se ha generado esta última semana. Según el autor, “la polémica la ha levantado una persona, que es la presidenta de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, Rosario Camacho, que sin ver las esculturas, sin hablar conmigo y sin convocar a los miembros académicos a una reunión donde pudieran votar, envió un comunicado a la prensa local y nacional condenando las esculturas e insultándome a mí como artista”. “Había una trama o conspiración para que mi obra no tuviera presencia en Málaga”, sostiene el escultor, que está “muy convencido” de que las esculturas gustarán al público cuando las vea y de que “van a convertirse en un icono de la ciudad”.

Se refiere Serrán al comunicado en el que la Academia malagueña de San Telmo hablaba de él como un “antropólogo”, poseedor de un “extraño currículum”, y calificaba las obras de Venus y Neptuno como “desmesuradas esculturas” de “dudosa” estética y “de inequívoco enganche kitsch, más propio del cómic de superhéroes y superheroínas surgido del universo Marvel que de una sincera recuperación del clasicismo desde la óptica contemporánea”. A partir de ahí, la polvareda ha alcanzado tal dimensión que hasta el diario británico The Times se hizo eco del revuelo, llegando a comparar la escultura de Neptuno con Aquaman.

La obra de la discordia se llama Las columnas del mar y está formada por cuatro esculturas: dos dioses y dos leones. Las más grandes, de las que todo el mundo habla, son un Neptuno de 7,5 metros y una Venus de 5,5 metros, que se pondrán sobre sendos pedestales de 3 metros. En total, alcanzarán 10,5 y 8,5 metros, respectivamente, frente a los 12,5 metros de altura que tienen las columnas del puerto junto a las que se instalarán. Por su parte, los leones, que irán directamente puestos en el suelo, tienen 1,9 metros; son algo más altos que los que custodian el Congreso de los Diputados.

El escultor, junto al rostro de la escultura de Venus.
El escultor, junto al rostro de la escultura de Venus. / Javier Albiñana

En una extensa entrevista con este periódico, Serrán aludió a un trasfondo de “celos y envidias” como una de las explicaciones a estas críticas, además de a una cuestión de “ignorancia pura y la falta de profesionalidad”. “Aquí hay un problema, de fondo, de tipo personal o de celos, de envidias, o de ignorancia, de localismo, de muy poco nivel cultural por parte de esta persona que rige la Academia y de otros señores que se han sumado a esta protesta, sin ver las esculturas y sin hablar conmigo”, consideró, preguntándose: ¿Cómo puede [Rosario Camacho] dirigirse a un artista, mentir, falsear la información, difamar y contagiar a otras instituciones locales, como el Ateneo y otras asociaciones culturales, que sin ver las esculturas, sin conocerme y sin hablar conmigo, también se han lanzado a la calle a condenarlas?

Con nombres y apellidos, el escultor mencionó, además de a la presidenta de San Telmo, Rosario Camacho; al arquitecto Salvador Moreno Peralta, quien también se mostró muy contundente al rechazar las esculturas, llegando a decir, por ejemplo, que “van a impedir la visión y en vez de ver los veleros, los barcos y el noble edificio de la autoridad portuaria, le vamos a ver la entrepierna al Neptuno”; y a la académica de honor de San Telmo, Elena Laverón, de quien aseguró que “me conoce muy bien”. Sobre Laverón, también escultora, Serrán dijo que “conoce muy bien mi trayectoria artística, fue incluso mi profesora de dibujo cuando yo tenía 10 años, le ayudé a organizar una exposición en una galería de Nueva York, he estado muchas veces en su casa e incluso el año pasado estuve en el funeral de su marido”.

“Elena Laverón sabe muy bien que mis esculturas, las que tengo en Ceuta, unas 15 en la calle, entre ellas monumentales como los Hércules o Calipso, se han convertido en iconos de la ciudad”, asegura Serrán, preguntándose si “esa persona que me conoce tan bien, no podía haberle dicho a la presidenta –de San Telmo– ‘oye un momento, que Ginés tiene una trayectoria artística internacional, que yo le conozco’”.

Serrán, posa en su casa con una de sus obras.
Serrán, posa en su casa con una de sus obras. / Javier Albiñana

Así, en su casa, rodeado de algunas de sus obras y de otros tantos reconocimientos a su trabajo artístico, el escultor, nacido en Ceuta pero hijo de un malagueño de Villanueva del Rosario, defiende su extensa trayectoria internacional, avalada por más de 3.800 trabajos (entre pinturas, esculturas y cerámicas), 253 exposiciones en 23 países de todo el mundo, y unos 1.500 coleccionistas que poseen sus obras. A sus espaldas tiene el haber expuesto en el Guggenheim de Nueva York y ser autor de El Emperador, una obra de 23 metros colocada en Manila; y de Venus, Génesis y Vulcano, desplegadas en Kentucky, que es el mayor grupo escultórico de Estados Unidos. A sus 76 años, atesora reconocimientos en América, Asia o Europa, entre ellos, la Medalla de Artes Lorenzo de Medicci, la Llave de Oro de la Ciudad de Miami, la Medalla de la ciudad de Kanazawa, en Japón, o la Medalla que le acredita como ‘embajador del arte’ en Roma. “En cualquier momento habría sido muy fácil meterse en Google y conocerme”, comenta.

Respecto al arquitecto Moreno Peralta, Serrán dijo: “No lo conozco y no conozco su proyección internacional... No sé si ha hecho edificios en París, Roma, Berlín o Nueva York”. Consideró que el urbanista malagueño criticó su trabajo “de manera feroz e infame”. “¿Usted ha ido a verlas? ¿Ha visto que el tamaño es descomunal, gigantesco o desproporcionado?”, exclamó. “Esta persona, siendo arquitecto, de manera muy poco profesional ha injuriado en contra de las esculturas, sin haberlas visto y sin hablar conmigo. Podría haberme llamado. Era muy fácil localizarme y era muy fácil llevarlo a verlas”, insistió.

Uno de los dos leones, de 1,9 metros de altura, que completan el conjunto escultórico.
Uno de los dos leones, de 1,9 metros de altura, que completan el conjunto escultórico. / Javier Albiñana

Sobre los posibles problemas de movilidad o visibilidad y la defensa del patrimonio histórico –dos de los argumentos que los colectivos culturales esgrimen– Serrán negó lo primero y, a lo segundo, explicó que “estas esculturas tienen que ver con historia del Mediterráneo y la mitología de una Málaga fenicia, donde estos personajes, tanto Neptuno como Venus, eran adorados”. Asimismo, defendió que no son esculturas “puramente clásicas” –como se ha dicho–, sino que ha añadido “elementos modernistas”. “La bola, representando al sol, en la mano de Venus, vinculándola a la Costa del Sol, y una red de pesca en el brazo de Neptuno”, precisó.

Las esculturas están desde hace unos meses en las instalaciones portuarias, a la espera de que terminen las obras de las bases de cemento sobre las que reposarán, unos trabajos que el Puerto licitó por 69.000 euros. Ese presupuesto es lo “único” que, según subraya Serrán, gastará el puerto, porque las esculturas son “un regalo” que, además, él quiso dedicar a su padre. De ahí el A mi padre, grabado en el brazo de Neptuno.

La dedicatoria a su padre, grabada por el escultor en el brazo de Neptuno.
La dedicatoria a su padre, grabada por el escultor en el brazo de Neptuno. / M. G.

Por ello, el artista también lamenta que “a pesar de ser una donación, una cesión gratuita, tampoco se consideró en la Academia de Bellas Artes, por parte de esa señora, que esto era un regalo a Málaga, y que yo tengo sangre malagueña, y que se lo dedicaba a mi padre, para el disfrute de la ciudadanía. Y ni siquiera un acto de agradecimiento, por el tantísimo dinero que me he gastado de mis ahorros y por mi tiempo, y considerar que esto no le ha costado absolutamente nada a la ciudad... Es la primera vez en mi vida, y tengo 76 años, que veo tal vileza y tal desagradecimiento que me sorprende”.

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