El ferrocarril que transformó un barrio
Málaga ayer y hoy
El Bulto: la línea ferroviaria que conectaba la estación de Málaga con el puerto permitió no sólo el desarrollo industrial de la zona, sino la formación de un enclave obrero alrededor
La aparición del barrio obrero que surgió en la zona de El Bulto se produjo unos años antes de la inauguración en 1865 de la línea ferroviaria entre Málaga y Córdoba, y que permitió enlazar el puerto malagueño con el interior del país. La estación de tren se ubicó en el borde del barrio de El Perchel y muy próximo al núcleo industrial que se estaba forjando desde 1830 junto a las playas de San Andrés en torno a los Altos Hornos y la textil Industria Malagueña.
La conexión directa entre mar y ferrocarril atrajo a nuevas empresas a esta zona, que se completó con talleres de fundición vinculados a la siderurgia o al mantenimiento ferroviario, industrias químicas y fábricas de harina. El historiador Víctor Heredia explicó que el principal obstáculo a salvar para extender la línea ferroviaria hasta el puerto era la desembocadura del río Guadalmedina, para lo que se construyó "un sencillo puente metálico que permitió el tráfico de mercancías entre los nuevos muelles, la estación de tren y las fábricas situadas en la zona", varias de las cuales disponían incluso de apartaderos del tren que llegaban hasta el mismo interior de las instalaciones industriales.
Pero esta estructura metálica resultó muy dañada por la inundación de septiembre de 1907 y la reordenación del cauce llevada a cabo en los años siguientes, lo que hizo necesaria la construcción de un nuevo puente de hierro que atendía también las necesidades de las nuevas líneas de ferrocarril hacia Coín y Fuengirola. En servicio desde 1913, hoy en día constituye un atractivo de esta zona donde surgió a mediados del siglo XIX un pequeño barrio obrero, aislado entre huertas, industrias, la playa y el lecho seco del arroyo del Cuarto. Hasta entonces la zona, según Heredia, era un gran muladar en el que se vertían los desechos de las industrias próximas y en las que se mantenían porquerizas como cebaderos de cerdos.
El Bulto fue el resultado de una iniciativa con varios autores, en la que Ignacio Fernández de la Somera fue el promotor, Diego Clavero el autor de los primeros corralones y del diseño general de su trazado viario, y Mariano Vidondo y otros constructores los que concluyeron el conjunto para operarios de las fábricas colindantes. Los corralones se mantuvieron como espacios de solidaridad y miseria compartida, hasta que la degradación física alcanzó límites intolerables en esa especie de fin del mundo que era El Bulto, justo al comienzo de un prometedor paseo marítimo.
Un zona industrial
En esta zona estaba el edificio dela destilería de Jiménez & Lamothe, con su chimenea que aún se conserva en la calle Constancia, y las naves dela fundición nueva de Trigueros que fueron derribadas después de la riada de 1907 para regularizar la salida al mar del río Guadalmedina. La destilería de Jiménez & Lamothe fue comprada por la Casa Larios en 1917 y sus instalaciones fueron destinadas a fábrica de refino y envasado de aceite.
El desarrollo del puerto
En esa época el puerto pudo por fin concluir las obras de ampliación iniciadas en las décadas finales del XIX, de lo que resultó una superficie abrigada de 67 hectáreas y ocho muelles que estaban adaptados a las nuevas necesidades del tráfico marítimo. Estas mejoras, sin embargo, no pudieron conseguir que el de Málaga se uniera al grupo de los puertos peninsulares que absorbían la mayor parte del tráfico marítimo.
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