Otra alumna del instituto de Villanueva del Trabuco denuncia que también sufrió acoso y le ha provocado anorexia
La menor, que ahora está hospitalizada, "se defendía, pero pensaba que si perdía peso dejaría de oír tantos insultos", asegura su madre
"Mi hijo me decía que quería ser normal", la madre del menor discapacitado del que difundieron fotos íntimas en Villanueva del Trabuco
Segunda denuncia reciente por un presunto caso de bullying en un instituto de Villanueva del Trabuco. Los padres de una menor de 13 años han presentado un escrito ante la Fiscalía de Menores por el supuesto acoso escolar continuado a través de mensajes de Whatsapp que, según relatan, habría sufrido su hija durante al menos cuatro años y que habría desembocado en un grave trastorno de la conducta alimentaria -anorexia- que mantiene actualmente a la adolescente hospitalizada. "Ella pensaba que, si perdía peso, dejaría de oír tantos insultos, pero seguían y seguían", asegura su madre en declaraciones a este periódico. Al principio, "se defendía", hasta "que se le fue de las manos".
La denuncia fue interpuesta el pasado mes de diciembre y se acompañó de diversa documentación, entre ella audios de conversaciones mantenidas con los supuestos acosadores por mensajería instantánea, además de informes médicos y psicológicos y un diario personal escrito por la propia menor. La Policía Judicial contactaría después con los progenitores para recabar información.
Desde la Delegación provincial de Educación resaltaron ayer a este periódico que el centro mantiene abierto un protocolo de acoso "con anterioridad a la denuncia en el cuartel de la Guardia Civil. El caso, en estos momentos, se encuentra en fase de investigación.
De acuerdo con el relato de la madre, los episodios de bullying se remontan a la etapa de Primaria y se habrían mantenido tras el paso de su hija a 1º de ESO. Los presuntos autores serían dos alumnos que, en palabras de la familia, ya habrían protagonizado episodios similares con otros estudiantes. Los insultos reiterados sobre el físico de la menor –principalmente calificativos como “gorda” o “fofa”– habrían sido constantes, incluso sin que la niña presentara sobrepeso. “Era el insulto más fácil. Mi hija tiene un cuerpo muy bonito; iban a por ella”, destaca.
La menor acabó desarrollando una profunda distorsión de su imagen corporal y una pérdida progresiva de autoestima. Con el tiempo, habría iniciado una pérdida de peso severa al considerar que así cesarían los insultos, algo que, según la familia, no ocurrió. La madre cuenta que sus compañeros “le tiraron la autoestima por los suelos”. Desde el pasado 15 de diciembre, la hija permanece ingresada en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA) del Hospital Civil, en Málaga, donde recibe atención especializada. El equipo médico decidió su ingreso debido al deterioro de su estado físico y psicológico. La adolescente solo recibe visitas de sus padres y cuenta con permisos puntuales para salir a cenar fuera del centro hospitalario.
La familia señala que el trastorno que padece la adolescente requerirá un tratamiento prolongado y que la peor secuela es a nivel psicológico. Entre los síntomas que describe figura una percepción distorsionada de su cuerpo. “Ella cree que no vale nada”, se lamenta la progenitora. Uno de sus temores es regresar al instituto de Villanueva del Trabuco mientras los presuntos agresores continúan escolarizados. Y de ahí que hayan iniciado los trámites para el traslado a otro centro en Antequera: “Le tiene pavor a ir al instituto porque allí siguen los agresores”.
Mientras tanto, cuenta con una docente de referencia que le facilita las tareas académicas durante su convalecencia en el hospital. La familia sostiene que no tuvo conocimiento de la situación hasta que la menor comenzó a recibir atención especializada con una psicóloga, con la que rompió su silenci. “Si lo hubiéramos sabido antes, habríamos actuado desde Primaria”, lamentan.
"Fuego cruzado"
En octubre, los padres informaron al centro educativo de la situación y solicitaron la activación del protocolo contra el acoso escolar. Sin embargo, afirman que inicialmente se negaron a su apertura, alegando, según su versión, que la alumna no estaba asistiendo al instituto en ese momento debido a su hospitalización, pese a encontrarse matriculada. Desde el instituto hablaban de que había “fuego cruzado” entre las partes implicadas, apoyándose en algunos audios en los que la menor se defendía de los insultos de sus compañeros.
El protocolo se habría abierto finalmente a finales del mes de octubre y continúa activo a día de hoy. La familia cuestiona la demora en su resolución pese a la existencia –indican– de informes médicos, documentación psicológica y pruebas, así como el ingreso hospitalario prolongado de la menor. Lamentan que, pese a todo, no se hayan adoptado medidas cautelares contra los alumnos señalados.
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