La Fundación General de la UMA despide a tres cargos clave en su organigrama

Dejan la entidad la gerente y las responsables de formación y de los cursos de verano

La UMA aprueba una oferta de empleo con 338 plazas para docentes e investigadores hasta 2028

Sede de la FGUMA en el edificio Habitec del PTA. / M. H.

La Fundación General de la Universidad de Málaga (Fguma) ha despedido a sus tres cargos clave: la gerente, Rocío García; la responsable de Formación, Estefanía Barrientos, y la de los Cursos de Verano, Cecilia Pérez. Estas tres nuevas bajas, en puestos de máxima importancia en el organigrama, se suman a las nueve que ya se produjeron el pasado año y que venían motivadas por la situación económica que arrastra la entidad al menos desde 2024. En una plantilla que, antes de este proceso de recorte, estaba en 101 personas. Esto supone una merma de más del 10% del total desde el verano.

Las tres salidas, que según Eugenio Luque, director de la entidad, han sido consensuadas y llevaban pactadas desde diciembre, no tendrán remplazo. Así, se asumirán sus funciones por la plantilla existente. Luque cumple ahora un año como director de la Fundación, cuya situación ha obligado a un plan de recortes económico para intentar garantizar su viabilidad.

La Fguma, con sus cursos de verano reconocidos nacionalmente, o los de idiomas que llegaron a ser referentes en coreano, era la joya de la corona de la Universidad de Málaga. Dirigida, en gran parte, por los tres cargos que ahora son despedidos y cuyos puestos serán asumidos.

Sobre los despidos, Elena Navarro, presidenta del comité de empresa, afirma que este jueves, cuando se conoció la noticia, fue recibida "con sorpresa", aunque conocía que las tres profesionales venían "expresando su deseo de salir de la empresa". Según otras fuentes internas de la Fundación consultadas por este periódico entre los trabajadores se ha instaurado "un clima de temor" por los múltiples despidos.

Antes de verano, el comité de empresa alertó de que los puestos de trabajo del centenar de trabajadores corrían peligro. Más tarde, el propio Luque afirmaba que había tres salidas a la situación económica que vivía la fundación: un ERE, un ERTE, o la modificación de las condiciones laborales. Ninguna de las tres se ha producido de esta manera, aunque las bajas ya se cuentan por al menos una decena. En noviembre se propuso un nuevo convenio a los trabajadores que implicaba un recorte sus emolumentos, que fue rechazado, según ha podido saber también este periódico.

En el último Plan de Actuación, el de 2026 (una suerte de presupuestos) lograban reducir las pérdidas anuales. Lo que no quiere decir que cerraran del todo la brecha. De números rojos por 1.186.262 euros recogidos en las cuentas anuales de 2024 a los 92.771 previstos para el ejercicio de 2026. Si bien en el documento no aparecen las deudas existentes, que fuentes conocedoras cifran por encima de los 300.000 euros.

Luque asegura que la salida de las tres responsables "estaba programada desde antes de que terminara el año" y que se debe a la "situación económica, que es regular aunque se está remontando". Asimismo afirma que la plantilla "estaba sobredimensionada" y que la pérdida de las tres profesionales "no ha sido costosa, ninguna actividad se va a ver resentida ni habrá una merma de actividades".

El director afirma que "está todo controlado" y las "ventajas son mayores que los inconvenientes", así como que los cursos de verano "ya están programados". "Si hubiera sido de hoy para mañana, habríamos tenido problemas, pero hemos tenido tres meses para preparar la transición. Estoy muy tranquilo y la función también", añade.

Estas tres no son las únicas bajas. La semana pasada también se dejó de contar con el último médico nuclear que quedaba en la fundación, "pidió una excedencia y lo hemos suplido ya. No sé por qué motivo la pidió", asegura Luque al respecto, que mantienen que está "todo muy programado, muy organizado".

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