La hija del constructor otra vez en Málaga

El mascarón de proa que representa el retrato escultórico de la hija del constructor del velero ‘Christian Radich’ vuelve a estar presente en los muelles del puerto malagueño

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Christian Radich mascarón de proa. / J. C. Cilveti

Si han visto la película Moby Dick, la de 1956 protagonizada por Gregory Peck, tal vez recuerden la imagen en la que se puede ver el mascarón de proa del ballenero protagonista de la cinta. Aquella escultura que representaba la cabeza de guerrero nativo de Nueva Inglaterra que daba nombre al barco, me sirve como excusa para comentarles algunas curiosidades sobre estos adornos que durante muchos siglos tuvieron una significativa importancia en el mundo de la navegación. Convertidos en la principal seña de identidad de un barco, aquellos artísticos mascarones de proa que constituían en muchos casos la representación iconográfica de los nombres de los barcos se mantuvieron hasta que la modernidad en la mar los fue relegando.

Y aunque estas esculturas sólo se mantienen en la actualidad en los que denominamos como veleros clásicos, las figuras tridimensionales de bellas doncellas, héroes o fieros animales se han visto transformadas por pequeños dibujos o grabados que en la mayoría de los casos representan los logotipos de las compañías propietarias de los buques.

Frente a esta circunstancia y teniendo en cuenta que el puerto malagueño recibe un considerable número de estos veleros clásicos, hoy les contaré la historia del mascarón de proa del Christian Radich, un buque escuela noruego que visita las aguas malacitanas con bastante asiduidad y que desde hace unos días permanece atracado en el muelle número dos. Y si bien la escultura que les reseñaré no se parece en nada al gigantesco mascarón de bronce del inca Túpac Yupanqui que lleva el buque escuela de la marina de guerra del Perú BAP Unión que vino a Málaga en enero de 2024, ni tampoco se asemeja al gran león coronado del Shtandart, la réplica de una fragata rusa de 1703 que también ha pasado en varias ocasiones por las aguas malacitanas, el mascarón del Christian Radich participa de una historia muy especial. Representando a una doncella vestida de azul con sus cabellos rubios al viento, la cara de esta imagen es un retrato escultórico de la hija del constructor de este buque; una condición que fue impuesta y que se mantiene desde que 1937, el año en el que este velero de tres mástiles comenzó a navegar.

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