La ITB, Medio Oriente y Málaga: "La seguridad juega a favor de la Costa del Sol, pero la guerra no es buena para nadie"
Cautela en la feria de Berlín ante un nuevo test de estrés para el turismo
La Junta va a Berlín a captar turistas más jóvenes y que vengan todo el año
En los últimos años, el turismo ha enfrentado desafíos como la pandemia, la guerra en Ucrania, sequías e inundaciones y la masificación, a los que ahora se suma un nuevo test de estrés: la escalada bélica en Oriente Medio, que convierte casi en papel mojado las previsiones sobre la evolución del sector a corto plazo. La industria turística ha demostrado una gran resiliencia para sobreponerse a estos retos, y se ha recuperado incluso después del cierre de fronteras que supuso la covid-19, gracias a que las ganas de viajar se mantienen intactas y las vacaciones se conciben en muchos países como una necesidad.
Una vez recuperada la velocidad de crucero, el sector trata de adaptarse para combatir la turismofobia, romper la estacionalidad y evitar la saturación de determinados destinos primando la calidad frente a la cantidad de turistas, cuestiones que copaban la actualidad turística en los principales foros profesionales. Sin embargo, la Feria Internacional de Turismo (ITB) ha arrancado este martes en Berlín marcada por el impacto que puede tener en el turismo mundial la guerra desatada entre Estados Unidos e Israel con Irán.
Posible desvío de turistas
De momento, reina la cautela entre los representantes institucionales, como la delegación andaluza, que mantiene sus previsiones de crecimiento en el mercado alemán y no entra a valorar un posible desvío de viajeros por el conflicto. El consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, ha señalado que esta situación está "condicionando" la celebración de la feria y la movilidad a nivel internacional, pero ha incidido en la fortaleza de la industria turística española, que podrá superar esta coyuntura.
Aunque no espera que tenga incidencia en la "relación" con el mercado alemán, sí le preocupa el impacto que pueda tener en la estrategia para captar visitantes en emisores lejanos. La seguridad es una de los elementos que juega "a favor" de destinos como la Costa del Sol, pero la guerra "no es buena para nadie", ha reconocido el presidente de la Diputación de Málaga y de Turismo Costa del Sol, Francisco Salado.
La incerticumbre, un enemigo del turismo
En esta línea se ha pronunciado el concejal de Turismo de Málaga, Jacobo Florido: "somos un destino seguro, no debiéramos sufrir en el mercado alemán", quien ha reconocido que si el conflicto "va más allá", si podría perjudicar en mayor medida por "la aversión al riesgo". Los ataques registrados desde el pasado fin de semana han sacudido el tablero turístico mundial y han convertido en un castillo de naipes las previsiones, que pueden caerse si, por ejemplo, la demanda se retrae por un encarecimiento de los productos y servicios turísticos por el alza del petróleo.
El turismo es una industria sensible a cuestiones como la inflación o la inseguridad. Esto puede disuadir de viajar, invitar a los turistas a quedarse en sus regiones, u optar por zonas percibidas como más seguras. Este fenómeno, denominado turismo prestado, benefició a España durante la primavera árabe, pero por ahora nadie quiere aventurar si el conflicto de Oriente Medio supondrá o no un aumento de turistas en nuestro país.
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