La Junta investiga cuántos menores hay implicados en los supuestos casos de acoso denunciados en Villanueva del Trabuco

La consejera destaca que sólo prohibió asistir un mes a clase a un alumno y que se tomarán las "medidas disciplinarias que correspondan"

Una nueva denuncia eleva a tres los supuestos casos de bullying en un instituto de Villanueva del Trabuco

María del Carmen Castillo, en el acto de colocación de la primera piedra de las obras del nuevo instituto de la zona de Soliva
María del Carmen Castillo, en el acto de colocación de la primera piedra de las obras del nuevo instituto de la zona de Soliva / Javier Albiñana

La Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía está investigando cuántos menores están implicados en las tres denuncias por presunto acoso escolar en un instituto de Villanueva del Trabuco. Así lo ha confirmado la titular del área, María del Carmen Castillo, que ha reconocido la “preocupación” de la administración autonómica ante estos hechos.

La consejera ha explicado que, desde el momento en que los centros educativos tienen conocimiento de una posible situación de acoso, se activa el protocolo correspondiente, cuyo primer objetivo es identificar qué ha ocurrido, cuántos alumnos participan y en qué grado, para poder determinar las medidas adecuadas en cada caso.

En uno de los episodios, relacionado con el supuesto acoso a un menor con una discapacidad del 65% reconocida y TEA, la Junta, ha precisado, acordó "medidas de carácter inmediato", entre ellas la suspensión provisional de asistencia al centro de un alumno durante "29 o 30 días", conforme a la normativa vigente. Tras este periodo, ha señalado, se adoptarán las medidas disciplinarias que correspondan, sin descartar actuaciones de carácter reeducador.

Respecto a los otros dos casos, la consejera ha indicado que las alumnas afectadas no están acudiendo actualmente al instituto. Mientras se continúa con la investigación para averiguar cuántos alumnos están involucrados, identificar responsabilidades y aclarar si se trata de agresiones puntuales o de situaciones de acoso mantenidas en el tiempo.

La responsable autonómica ha subrayado que este proceso requiere también la colaboración del alumnado, ya que “a determinadas edades resulta difícil contar lo que ocurre”, lo que complica la identificación de los agresores. En este sentido, ha insistido en la importancia de trabajar la empatía y la convivencia en los centros educativos.

La Junta ha recordado además que las denuncias están en manos de la Guardia Civil, por lo que se debe respetar la labor de investigación, y ha añadido que, en caso de que procedan medidas sancionadoras, la Consejería estará a la espera de las decisiones que adopte la Fiscalía. La lucha contra el acoso escolar, ha reiterado, “es responsabilidad de todos”.

En este contexto, aboga por que los menores aprendan a aislar al acosador y proteger a la víctima, así como de que los medios de comunicación y las redes sociales se autorregulen para evitar este tipo de situaciones. También ha apelado al papel de las familias, que deben apoyar las decisiones adoptadas por los centros educativos.

Cabe recordar que ya son tres denuncias las que se investigan por supuesto bullying en el mismo instituto, con una sensación compartida entre las familias: no haber sido escuchadas a tiempo. “No denuncié antes porque me veía sola”. La reflexión, que resume años de silencio y desgaste, la pronuncia una madre de una menor de 14 años que también ha acudido a la Guardia Civil por un presunto bullying en el mismo centro educativo, en Villanueva del Trabuco, donde ya se investiga el caso de otros dos menores.

Los hechos, en palabras de esta progenitora, se remontan al primer año de Educación Secundaria Obligatoria. “Desde que entró en el instituto siempre ha sido el mismo grupito. El año pasado le ponían pegamento en la silla”, relata. La menor –reza la denuncia– llegaba a sentarse sin saber que habían manipulado su asiento. Le lanzaban objetos en clase y en el recreo.

Pero el acoso que supuestamente padeció no se limitaba sólo a lo físico: “La despreciaban por su olor”. En el escrito presentado ante la Guardia Civil narra que cada vez que los autores pasaban junto a ella le decían que olía mal, gesticulaban y se apartaban para humillarla delante del resto de compañeros.

También advierte de insultos. La adolescente fue llamada “guarra” y “cerda”, tanto de forma directa como a través de mensajes en grupos de Whatsapp compartidos con otros menores. “En los grupos aprovechaban cualquier excusa para insultarla”, remacha la progenitora. Apunta que el acoso se repite fuera del aula.

Una niña con anorexia se suma al menor con discapacidad en las denuncias

La denuncia había sido presentada tras conocer que habían salido a la luz otros casos en el mismo centro. La anterior, ya en manos de la Fiscalía de Menores, corresponde a los padres de una adolescente de 13 años que habría sufrido acoso durante cuatro años a través de Whatsapp. La menor permanece hospitalizada por un trastorno de la conducta alimentaria que, supuestamente, le habrían causado.

stats