Málaga deja atrás el tren de borrascas con los embalses casi llenos, a más del 90% de su capacidad
Pese a los desembalses, los siete pantanos de la provincia acumulan 550 hectómetros cúbicos, lo que daría agua para tres años y medio
En 16 municipios de Málaga ha llovido en dos meses más que en un año 'normal'
Luce el sol y, con el anticiclón de las Azores tomando fuerza, la provincia deja atrás los trenes de borrascas que durante las últimas semanas han repartido agua y problemas casi a partes iguales. De momento, Málaga dice adiós a las lluvias, pero lo hace con los pantanos por encima del 90% de su capacidad, en una situación que no se veía desde el otoño de 2013 y que dista mucho de la que tenían hace tan solo dos meses. Al inicio de esta semana, entre las siete presas de la provincia rozan los 550 hectómetros cúbicos, según los datos oficiales de la red Hidrosur, más del triple que hace un año y cinco veces más que hace dos, cuando con la sequía atizando bajaron del umbral psicológico de los 100 hectómetros cúbicos.
Para hacerse una idea del impacto de estos dos meses de precipitaciones, sirve señalar que a principios de 2026 -y ya contando las lluvias que en diciembre inundaron Cártama- los embalses se encontraban a la mitad de su capacidad de llenado, con 343 hectómetros cúbicos. Es decir, entre enero y febrero han ganado más de 200 hectómetros; y con las escorrentías haciendo su trabajo, solo en la última semana han sumado otros 26. Esto, a pesar de los continuos desembalses que, cabe recordar, ya se han llevado a cabo en todos los pantanos, salvo el de La Viñuela, al llegar estos a su límite.
Agua para tres años y medio
Así las cosas, en la práctica ahora mismo las reservas hídricas (esos 550 hectómetros cúbicos) se traducen en agua para unos tres años y medio de consumo en la provincia, teniendo en cuenta la estimación general de que en toda Málaga se suelen distribuir unos 159 hectómetros cúbicos anuales –sumando los 47 que bebe la capital, los 90 de la costa occidental y los 22 de la Axarquía, sin tener en cuenta la agricultura; Antequera y Ronda viven de sus pozos– y, claro está, si se puediera trasvasar a voluntad el agua de una zona a otra.
El que más agua acumula es el embalse de Guadalteba, que este lunes tenía 151 hectómetros cúbicos, frente a los 32 de hace un año. Este ha sido uno de los más beneficiados por el tren de borrascas, tanto que la semana pasada se restableció la conexión natural que tiene con su vecino el pantano del Guadalhorce y comenzó a verter agua en él. Este último atesora casi 124 hectómetros cúbicos, un año y medio después de rozar su mínimo histórico (12 hm3). Tanto el uno como el otro están al 98% y, juntos, tienen agua para que la capital resista seis años. El tercero de este entorno, el Conde del Guadalhorce, está completamente lleno, al 100% según Hidrosur, con 66,9 hectómetros cúbicos. Eso, después de marcar un hito histórico la semana anterior llegando a 69 hectómetros cúbicos, cuando su límite de llenado está fijado en los 66.
El cambio más impactante ha sido el del pantano de La Viñuela, que en un año ha cuadruplicado su agua. Al 81,5% de su capacidad, guarda 134 hectómetros cúbicos –y subiendo–. Prácticamente iguala su tercer máximo histórico: los 135 que llegó a acumular en julio de 2005. No hay que olvidar que hace dos años tocó fondo al 7% y fue declarado embalse muerto porque era imposible aprovechar lo que le quedaba.
En cuando a la presa de la Concepción, la que abastece a la Costa del Sol occidental, está al 84% con 48,7 hectómetros cúbicos, tras haber tenido que desembalsar también en varias ocasiones. Por último, Casasola y Limonero, los dos más pequeños, suman 11,7 y 13,6 hectómetros cúbicos, respectivamente. El primero está al 54%, tras varios desembalses, y el segundo al 97,4%.
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