El malagueño Javier Castillo, roto por la muerte de sus padres en apenas dos meses: "No es justo, os juro que no lo es"
El malagueño lamenta la pérdida de su madre en sus redes sociales, poco tiempo después de perder a su padre
Javier Castillo: "No veo como algo peyorativo que digan que soy un escritor comercial"
Hay silencios que pesan más que cualquier aplauso y palabras que, escritas desde la intimidad, consiguen detener por un instante el ritmo de miles de lectores. El malagueño Javier Castillo, uno de los escritores del momento, de los más leídos de los últimos años, ha compartido en sus redes sociales la despedida a su madre, apenas dos meses después de la muerte de su padre, en un relato personal marcado por la incredulidad, la ausencia de tiempo y una herida para la que todavía no encuentra explicación.
El escritor ha anunciado el fallecimiento de su madre a través de una publicación en redes sociales, acompañada de una imagen junto a ella. En su texto, Javier Castillo comienza con una frase que resume el impacto del momento: "Y aquí acaba todo. Sin tiempo para hacer todas esas cosas que dejabas para más adelante, cuando estuvieses algo mejor".
A lo largo del mensaje, el autor describe una despedida directa y contenida, marcada por la escena de los últimos instantes: "Te marchas del mismo modo en que te conocí: mirándonos a los ojos, con mis llantos ahogados, aunque no me acuerde de aquella vez". En ese recuerdo se mezclan la memoria personal y la conciencia de una pérdida definitiva.
Uno de los fragmentos más contundentes del texto es la reflexión sobre la rapidez con la que se han sucedido los acontecimientos, prmero su padre y luego su madre: "No es justo. Os juro que no lo es. Por más que lo intento soy incapaz de comprender por qué. Tan cerca de él, con tan poco tiempo de asimilar el golpe". La referencia al fallecimiento reciente de su padre aparece de forma implícita en esa dificultad para asimilar dos pérdidas tan seguidas de sus figuras paternales.
En el mismo mensaje, Javier Castillo define a su madre como "mi mayor fan" y como su primera lectora. La sitúa como la persona que le inculcó la lectura desde la infancia y como la figura que, sin pretenderlo, marcó su vocación literaria: "La que me hizo leer de niño, la que me convirtió en escritor sin saber que lo hacía". También subraya el orgullo que ella sentía por su trayectoria: "Estaba orgullosa, lo sé, me lo dijo cientos de veces. Creyó en mí cuando nunca fue capaz de creer en ella".
La despedida se cierra con una declaración íntima: "Adiós, mamá. Al fin respiras aire limpio. Al fin sólo escucharás tu propia voz. No dejes de leerme, allá donde estés. Aún me quedan muchos libros por escribir". El escritor añade una posdata para agradecer los mensajes de apoyo y disculparse por no tener fuerzas para responder.
Dos pérdidas en apenas dos meses para el escritor malagueño
Javier Castillo atraviesa uno de los momentos personales más difíciles de su vida tras perder a sus padres en un corto intervalo de tiempo. Hace aproximadamente dos meses fallecía su padre y ahora ha sido su madre, una circunstancia que el propio autor alude de forma directa al hablar de la cercanía entre ambos golpes.
El escritor, de 39 años, ha expresado públicamente la dificultad de asumir una situación tan concentrada en el tiempo, señalando la falta de margen emocional para procesar ambas ausencias. En la publicación, insiste en la incredulidad y en la sensación de injusticia que le provoca esta doble pérdida.
La noticia ha generado numerosas muestras de condolencia por parte de lectores y de compañeros del ámbito cultural y artístico, entre los que figuran nombres como PastoraSoler, ElviraSastre, PedroAlonso o LydiaBosch, que han querido trasladar su apoyo en este momento de duelo.
El papel decisivo de su madre en su vida y en su vocación literaria
En el texto de despedida, JavierCastillo otorga a su madre un papel central en su desarrollo personal y profesional. La recuerda como su primera lectora y como la persona que despertó en él el hábito de leer durante la infancia. Esa relación temprana con los libros aparece vinculada directamente con su posterior trayectoria como novelista.
El autor destaca que fue ella quien le transmitió la inquietud por la lectura y quien siguió de cerca su evolución como escritor, convirtiéndose en un apoyo constante a lo largo de los años. En su mensaje, reconoce además una reflexión personal sobre el pasado: "Cuando era niño fui incapaz de verlo y ayudarla, y ya de mayor era tarde", una frase que introduce una mirada íntima sobre su relación familiar.
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