De 150 euros a la ruina, la trampa de las inversiones falsas en Málaga: "Lo que nunca harías con un banco, lo haces con un desconocido"
Las denuncias por estafas con promesas de dinero fácil son ya diarias, advierten investigadores especializados en delitos económicos
Detenido un 'estafador del amor' en Málaga por robar más de 100.000 euros a varias mujeres
En el despacho del Grupo II de Delitos Económicos de la Policía Nacional de Málaga, el trabajo no se detiene. Nuevas denuncias, nuevos testimonios de víctimas que confiaron en promesas de dinero fácil y nuevos engaños. Ahora, las estafas de inversión “son diarias”, con miles de euros perdidos, advierte el subinspector al mando.
La mayoría comienzan de forma idéntica: un mensaje inesperado, un anuncio atractivo, una supuesta oportunidad que parece exclusiva para alcanzar altas rentabilidades sin asumir riesgos. Los estafadores suelen empezar pidiendo una suma de dinero irrisoria para generar confianza antes de solicitar cantidades mayores. “Llega un WhatsApp sobre inversiones y la gente pica. Lo que nunca harían con un banco que les pide una transferencia, lo hacen con alguien a quien no han visto nunca, solo a través de un perfil de Instagram”, explica el responsable. Y, con ello, acaban enviando “miles de euros a cuentas extranjeras”.
El engaño de Susanna Griso
Imagine que, mientras navega en esa app, le llegan stories que han compartido sus contactos. En un anuncio, un influencer entrevista a una persona anónima por la calle, que asegura haberse lucrado con una aplicación de apuestas online. Otro vídeo de una supuesta Susanna Griso habla de la nueva inversión secreta de Bill Gates, que ha enriquecido a cientos de afortunados. Es, sólo, publicidad ficticia.
Para sostener ese engaño, los ciberdelincuentes recurren a rostros conocidos. “Aparece una presentadora famosa contando que ha invertido en una plataforma. Confían porque han visto un anuncio, aunque son empresas que no tienen nada que ver con inversiones”, afirma el investigador”. Meros montajes creados para generar confianza. El paso siguiente del embaucador es “hacer descargar una app falsa, muchas veces creada con inteligencia artificial”.
Desde 150 euros iniciales a la ruina. En pocos días, el sistema muestra supuestos beneficios espectaculares. Las víctimas creen haber ganado “2.000 euros en nada”. “Eso es imposible si uno entiende de inversión”, advierte el subinspector de Delitos Económicos. Los estafadores son conocedores de que sus clientes carecen, por lo general, de formación financiera: “Pecan de ingenuos. Saben que no van a tener beneficios tan altos en poco tiempo, pero aun así se dejan llevar”.
"Las víctimas creen haber ganado “2.000 euros en nada; eso es imposible si uno entiende de inversión”
La necesidad se convierte en aliada del fraude. Detrás subyacen situaciones personales complicadas. “Están mal económicamente e intentan remontar con pequeñas inversiones”, apunta.
Cuando la víctima reacciona, el dinero ya está lejos, en cuetas bancarias a kilómetros de distancia. “Eso dificulta muchísimo la investigación. Hay que pedir comisiones rogatorias a otros países”, reconoce el experto en Delitos Económicos.
En el mundo de las criptomonedas, el problema se agrava. Muchas plataformas están registradas en paraísos fiscales;los estafadores se mueven con identidades falsas. “Están registrados con datos de otras personas, víctimas de otras estafas que han dado sus datos sin saberlo”, precisa. Incluso el sistema de verificación es utilizado en su contra. Los estafadores piden a sus víctimas un videoselfie para darse de alta y crear cuentas a nombre de terceros.
Los casos se agravan cuando la víctima pasa a formar parte del entramado sin ser consciente. “En el transcurso de la estafa, a veces los estafadores obligan a recibir pagos de un supuesto beneficio”, resalta el experto en delitos económicos. Ese dinero procede de otras personas que también han sido antes engañada. “Es la transferencia que hace otra víctima. Creen que son ganancias y terminan siendo una mula bancaria”, advierte el policía. La cuenta recibe dinero de alguien que ya ha denunciado, y el responsable de la cuenta se ve involucrado, ajeno a la trama. “Son los mismos estafadores. Sólo cambian el nombre de la plataforma”.
Uno de los casos más recientes investigados refleja la magnitud del fenómeno. El Juzgado de Instrucción número 2 ha ordenado reabrir una causa por una supuesta ciberestafa en inversiones por más de 300.000 euros. La recomendación del Grupo II de Delitos Económicos es, en este sentido, desconfiar de cualquier promesa de rentabilidad rápida, y recuerda que detrás de cada cifra hay una historia: ahorros de toda una vida, proyectos truncados y damnificados que acaban atrapados en una red diseñada para vaciar sus cuentas.
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