Crónica del Numancia-Málaga CF Algo de fu y un poco de fa (1-1)

  • El Málaga empata ante un Numancia que se adelantó y tuvo tres remates a los palos

  • Muñiz apostó por un once que resultó ser un desastre

El Málaga, celebrando el gol de Ricca. El Málaga, celebrando el gol de Ricca.

El Málaga, celebrando el gol de Ricca. / LaLiga (Soria)

Caer en lo mediocre es como hacerlo en arenas movedizas. Es un vacío que te atrapa y te hunde. Un empate como el de Los Pajaritos no suma, te lleva al fondo. El Málaga se está acostumbrando a vivir en la nada o la casi nada. Los blanquiazules no dan para mucho más. Y ya no se sabe dónde empieza la culpa del entrenador, dónde la de los jugadores y, ya puestos, de más arriba. Lo que sí es evidente que a este ritmo peligra hasta el play off. Y no, el equipo esta vez no trabajó bien. Apenas tuvo un arreón tras salir de la caseta como toro de chiquero, lo justo para evitar una derrota que habría sido sonrojante. No es que sea un ni fu ni fa, es peor, es una caída a cámara lenta.

Pone difícil el Málaga que se le compren las coartadas con partes como la primera en Soria. Sin hacer nada del otro mundo, el Numancia dio un pequeño repaso al conjunto malacitano, con unas carencias evidentes tanto en tensión como en calidad ante un contrincante que no derrochó precisamente ninguna de esas dos cosas.

Una diferencia esencial está en la primera ocasión de los sorianos tras un córner y una que no llegó a existir del Málaga. Medina estrelló un balón al poste en un disparo en el 8’ (que le lesionó, por cierto). Una acción similar tras saque de esquina favorable a los blanquiazules quedó en carrera desesperada de Keidi Bare para alcanzar el esférico. Demasiado lejos. En particular y en general.

Los cambios en el once hicieron más débil al Málaga, cuyo 4-1-4-1 está resultando una decepción constante. Aunque más allá de dibujos, es muy difícil construir algo si tus jugadores necesitan tres toques casi por sistema para controlar un balón (y no por presión asfixiante del rival). Y más difícil todavía si evitan el combate y lucen pierna floja.

El primer gol llegó con una acción del Numancia casi de manual en el que todo fueron facilidades. Balón que se mueve rápido, centro medido, remate del 9 y un medio atento al rechace por si es necesario. Los malaguistas fueron espectadores.

Pasaron cosas en el vestuario, donde Muñiz introdujo a Iván Alejo y Blanco Leschuk, que tendrían que haber sido titulares y se habría ahorrado los dos cambios y mucha fatiga ajena.

Y llegó el empate. Así, después de un par de internadas de Alejo y un córner, Ricca cabeceó a la red un servicio de Renato Santos. Pudo culminar la remontada el Málaga en una acción en la que Iván Rodríguez centró de manera incomprensible cuando tenía a Renato y Seleznov solos para empujarla.

Con 1-1 el Málaga no desmontó al Numancia. Los blanquiazules obtuvieron más al fallo que proponiendo. Los sorianos sí fueron arriba con más descaro. Aunque las pocas ocasiones claras se repartieron para ambos, los locales contabilizaron una parada providencial de Munir y una falta directa al larguero. Pues eso, algo de fu y un poco de fa.

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