Málaga C.F.

Declaración de intenciones

  • La actitud durante el partido copero y la celebración del gol definitivo retratan la unión del vestuario

  • "Ganar ayuda a ganar”, argumenta Pellicer

Piña de los jugadores del Málaga celebran el gol de Chavarría. Piña de los jugadores del Málaga celebran el gol de Chavarría.

Piña de los jugadores del Málaga celebran el gol de Chavarría. / Marilú Báez (Málaga)

Conmovía ver la imagen de la montaña humana encima de Pablo Chavarría después de que el argentino metiera el gol que pasaportaba al Málaga a la tercera ronda de la Copa del Rey. ¿Qué se le ha perdido al Málaga en la Copa? Es un pensamiento con no pocos adeptos en el malaguismo. Con la corta plantilla y ante un calendario duro, quizá era mejor olvidarse de una competición en la que el club no ganaba, antes de eliminar al Coruxo, desde 2014, en tiempos de Javi Gracia en el banquillo. Pellicer tiene la respuesta. “El ganar ayuda a ganar. He visto los ojos de los jugadores y al grupo le hace ilusión, es una manera de seguir compitiendo. Nos tiene que servir de ese proceso de entrenamiento y competición”, razonaba el técnico castellonense tras ganar el partido ante el Oviedo de manera agónica.

No parece un contratiempo grande desde el punto de vista físico la siguiente ronda copera. Se jugará en fin de semana, 16 y 17 de enero, y se evita así un parón de 15 días sin competir dentro de la reestructuración que se hizo del calendario para acomodar la Supercopa y la eliminatoria de Copa en la semana siguiente. Si se avanza a octavos de final sí habrá ya más acumulación de partidos. Pero, a tenor de lo visto sobre el césped y también de lo hablado por Pellicer, al equipo le atrae la posibilidad de medirse a un equipo de Primera División en la siguiente ronda. Este mediodía (13:00 horas) es el sorteo y se conocerá quién es el contrincante. Y es que en la plantilla del Málaga, ya en su tercer año en Segunda, la experiencia en Primera no es muy abundante. Ver esa celebración colectiva bajo la lluvia y casi de medianoche de indicios de que sí, de que hacía ilusión verdaderamente el pase. Y también habla el lenguaje gestual de que el vestuario es una piña, que van todos a una. Es también una de las consecuencias de tener una plantilla reducida. Todos, de manera indefectible, tienen que ser protagonistas, nadie se siente fuera del grupo.

Está abierto el abanico el nivel de los equipos, pero puede ser un aliciente, con el pero de esta dura época social de que no puede haber una gran taquilla en caso de que el rival fuera potente. Es contradictoria la presencia de público en campos de Segunda B, como se veía en Cornellá tras eliminar al Atlético, con campos grandes vacíos. Pero no parece que esta situación cambie en los próximos días con el empeoramiento de la pandemia.

Dentro del castigo físico de la prórroga ante el Oviedo, Pellicer pudo repartir cargas entre jugadores y amortiguar. Jugaron 120 minutos Juande, el redimido Josua Mejías, el debutante Alexander González y Benkhemassa. No le vino mal a jugadores necesitados de ritmo. Sobre la hora de partido estuvieron Cristian, Orlando Sá, Yanis, Jairo, Caye Quintana y Chavarría y tuvo 15 minutos Escassi. Además, 45 para Juan Soriano, por el duro golpe del sevillano, y 75 para Dani Barrio. Descansaron David Lombán, Luis Muñoz y Joaquín Muñoz, a la espera de los lesionados Matos y Jozabed, éste ya en el tramo final para regresar. También tuvieron un respiro Isma Casas y Ramón Enríquez, jugadores con ficha del filial, pero habituales titulares para Pellicer. Es de suponer que estos cinco saldrán titulares mañana. Que es, no hay que olvidarlo, el partido importante de la semana, el de la Liga, la que da de comer.

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