Málaga CF El decálogo de Sergio Pellicer

  • El nuevo entrenador del primer equipo dejó sus líneas maestra en una entrevista en julio con 'Málaga Hoy'

  • "Competir es tomar la mejor decisión individual para el colectivo", analiza

Sergio Pellicer posa para 'Málaga Hoy'. Sergio Pellicer posa para 'Málaga Hoy'.

Sergio Pellicer posa para 'Málaga Hoy'. / Javier Albiñana

Sergio Pellicer dirigió ayer su primera sesión a los mandos del primer equipo blanquiazul. Lo hizo a puerta cerrada y prácticamente con la totalidad de la plantilla a excepción de los tocados Adrián y Lombán a su servicio. Esta mañana completará su segundo entrenamiento, ejercicio previo a su primera rueda de prensa como interino y un día antes del que será su estreno como entrenador del primer equipo ante la Ponferradina en La Rosaleda (20:00).

Los que conocen a Pellicer dicen de él que es un hombre cercano, dialogante y sumamente comprometido. "Esta es mi casa", decía hace algo menos de medio año en una extensa charla con Málaga Hoy poco después de ser anunciado como técnico del filial. Regresaba a la Costa del Sol tras una aventura en La Coruña que salió rana. Era honesto, no se sentía del todo "partícipe" del proyecto gallego y de ahí que separara sus caminos en enero de 2019. Siempre ha estado ligado a la formación de jóvenes talentos, por sus manos pasaron durante cierto tiempo chicos como En-Nesyri u Ontiveros.

"Yo siempre intento empaparme de todo. Yo vengo del barro y disfruto del día a día, eso es lo que quiero transmitir", narraba el castellonense en julio a poco de comenzar los entrenamientos con el filial. De sus palabras aquel día se puede sacar su decálogo, su hoja de ruta o filosofía. Sus cómos y sus porqués. Para Pellicer competir y la suerte en el fútbol, dos de los términos más usados en esta jerga, se resumían de manera sencilla. "Competir es tomar la mejor decisión individual para el colectivo", y "la suerte se tiene que buscar a base de esfuerzo y trabajo", analizaba. Colectivo, esfuerzo y trabajo, pilares de la idea del nuevo técnico blanquiazul.

"Hay que ser cercano pero también pesado y exigente porque es lo que demanda el primer equipo, jugadores con unos hábitos muy claros. Tema del peso, de la grasa, espíritu competitivo, la cultura del esfuerzo. En esta profesión hay que sufrir disfrutando", desarrollaba el técnico sobre su metodología y cómo debe ser el trato con sus jugadores, independientemente del escalón en el que se encuentre estos: "Hay que hablarles con sinceridad y de realidades. Hoy en día ciertos entornos... El elogio debilita. Decir las verdades a veces te hacen parecer el enemigo, es la sociedad en la que estamos. La comunicación tiene que ser constante y directa".

En su proceso formativo, Pellicer ha vivido las dos caras, las dos perspectivas. La del técnico que empuja al jugador desde abajo y la del que les ve subir. Su paso por La Academia y su etapa como asistente del primer equipo. Algo que considera que le ha nutrido positivamente: "Sí que he visto esa transferencia de subir jugadores al primer equipo junto con el cuerpo técnico, de ver cómo entrenan abajo y después arriba, ves la diferencia y lo que se necesita". "A los buenos jugadores no hay que estropearlos y darles los mecanismos necesarios para que siga aflorando ese talento", sentenciaba Pellicer sobre el papel del entrenador formativo, algo que cambiará en las próximas semanas.

"El modelo de juego del Málaga tiene que tener variedad, tener todo perfil de futbolista”

¿Y a qué jugará el Málaga de Pellicer? Se pueden preguntar ahora los aficionados blanquiazules. Sus equipos, tanto juveniles como el filial, siempre mostraron un notable gusto por la posesión, por el dominio del rival en base a la pelota. Controlar el partido atacando. En cuanto a esto lo tenía claro el castellonense. “El modelo de juego del Málaga tiene que tener variedad, tenemos que tener todo perfil de futbolista. ¿Qué queremos con eso? Futbolistas que sean buenos, que entiendan el juego", afirmaba cuestionado por la filosofía que debía tener el primer equipo. Ahora podrá ponerla en marcha.

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