Málaga CF La mochila de La Rosaleda

  • El bloqueo mental y de victorias del Málaga como local dura ya más de tres meses

  • Ante el Zaragoza se abre la posibilidad de romperlo y volver a enlazar triunfos consecutivos en Liga

Los jugadores del Málaga antes de iniciar el último partido en casa ante la Ponferradina. Los jugadores del Málaga antes de iniciar el último partido en casa ante la Ponferradina.

Los jugadores del Málaga antes de iniciar el último partido en casa ante la Ponferradina. / Marilú Báez

Queda ya lejos en el retrovisor aquel 22 de octubre. Fue el último día que el Málaga fue capaz de ganar en Liga SmartBank en La Rosaleda. La barrera mental y psicológica que se ha creado en torno a los partidos en casa es una rémora que dura desde entonces. Ocho partidos después y todo tipo de rivales, los de Pellicer aún han sido capaces de volver a saborear un triunfo en su templo. Y eso es mucho tiempo.

Mirandés, Espanyol, Leganés, Lugo, Cartagena, Logroñés Oviedo y Ponferradina han pasado por La Rosaleda desde aquel triunfo ante el Sporting de Gijón con un gol de Juande (1-0). A decir verdad, aquella victoria dejó un poso muy positivo en la plantilla, el cuerpo técnico, afición e incluso en la prensa. Se habían enlazado de nuevo dos triunfos, con un gran trabajo de los jugadores y una imagen identitaria basada en el esfuerzo. Antes de esa victoria ante los asturianos, ganaron en La Romareda a un Zaragoza que ya por aquel entonces estaba herido.

Se habían sumado 13 puntos de los primeros 21 en juego y el equipo iba para arriba, apuntaba alto y parecía que podía aspirar a asentar esa dinámica de resultados que te da derecho a asentarse en los play off. Luego llegó el empate ante el Mirandés en casa y dos duras derrotas ante Mallorca y Espanyol que recordaron el nuevo estatus del equipo, rebajando el júbilo.

Desde entonces el equipo ha ido enganchando alguna que otra alegría fuera de casa. Salir de la provincia, de los focos de La Rosaleda, y luchar por los tres en otro escenario ha supuesto un plus para los de Pellicer. Es difícil de explicar, no hay tangibles que lo permitan. Simplemente está sucediendo. La contraposición de los datos genera un dinámica tan preocupante en casa como esperanzadora a domicilio.

El muro mental o psicológico que se ha levantado para los jugadores cada vez que les toca jugar en La Rosaleda de un tiempo a esta parte preocupa. Son ya más de tres meses sin ganar en casa, ocho partidos después y 20 puntos perdidos por el camino –solo se logró empatar en cuatro ocasiones–. La sangría de puntos desde aquella visita del Sporting es importante y contenerla ha pasado a ser capital si se quiere llegar a los últimos meses de competición con cierta tranquilidad.

Con el prisma de esos ocho partidos previos, a domicilio el Málaga ha logrado sacar 14 de los últimos 24 puntos con victorias en Sabadell, Girona, Fuenlabrada o esta última lograda en Alcorcón y que reforzó notablemente al grupo. Se abre la posibilidad tras este triunfo de enlazar de nuevo victorias consecutivas, algo que no se lograba precisamente desde las dos mencionadas antes, ante el Zaragoza y Sporting. El equipo mano puede esta temporada sinónimo de júbilo y alegría para los blanquiazules. 

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios