Resultado y crónica del Alcorcón - Málaga CF Trote y galope (0-1)

  • El Málaga gana con un gol de Chavarría a la contra en el minuto 93 y toma oxígeno

  • Muchos cambios en el equipo blanquiazul, plano en grandes fases del encuentro

El Málaga CF celebra el gol de Chavarría al Alcorcón El Málaga CF celebra el gol de Chavarría al Alcorcón

El Málaga CF celebra el gol de Chavarría al Alcorcón / LaLiga

Se agarró el Málaga al manual de Segunda para recuperar el paso. Atrincherarse, resistir, no sucumbir al tedio y, si se alinean los astros... Deambuló casi todo el partido por el campo, como sin ambición, con miedo a la caída. La melé final de los jugadores tras la victoria es una radiografía. Así es el fútbol, que a veces te regala bote cuando menos monedas te juegas. Del trote al galope. Chavarría desató los caballos y afloja el nudo. 31 puntos. Aire.

No había más remedio que hacer cambios en el equipo. Después de semanas moviendo piezas sobre una idea base, Sergio Pellicer entendió que además de refrescar el once inicial (y mandar algún aviso de paso) también era necesario redecorar el dibujo.

Volvió a un lugar donde el Málaga ya había sido feliz. Se puso la cota de malla y la armadura, con defensa de cinco además de Escassi en el doble pivote. Sin los Zipi y Zape, el peso del ataque recaía en Chavarría, Caye Quintana y Jairo Samperio.

El arranque mostró de nuevo a ese Málaga que se ve más alto, más rápido y más fuerte. El rapapolvo de la Ponferradina (el del césped y el de después) parecía surtir efecto. Pero más ritmo no supuso más compás y el tiempo fue diluyendo el ímpetu malaguista, cuyo plan se agotó tras los primeros seis, siete minutos.

Ramón Enríquez estaba casi eliminado de la ecuación y a nadie parecía importarle. El encuentro ya estaba en esa fase de enroques y amagos, tan aburrido como desesperante. De vez en cuando Marc Gual agitaba la coctelera y demostraba que más cantidad no siempre significa mejor. El delantero no tuvo demasiada puntería y demostró por qué el Alcorcón necesita tantos tiros para marcar. Pero no, no era un colista al uso. Torpe, sí, no rendido.

En el banquillo había algo de pólvora. Esperando que Rahmani saliese como un toro del toril. Pellicer se guardó las cartas y mantuvo la apuesta inicial. Así que todo siguió bajo los mismos términos. En el 54’ se tuvo que marchar Hugo Fraile después de un choque fortuito con Ismael Casas, que también debió ser atendido por una brecha en la cabeza. Se reía con la cabeza recién vendada. La sangre, una anécdota.

Por fin a la hora de partido Pellicer decidió buscar alternativas. Poco ambiciosa, eso sí. Rahmani por Jairo y a seguir esperando el error del contrario o la chispa casual. Agradeció el Málaga que los carrileros se asomaran al ataque, que dio un pasito adelante aunque eso supusiera aumentar riesgos. Las más clara no la supo aprovechar Caye tras una filtración brillante de Ramón.

Introdujo a Joaquín Muñoz en el mapa Pellicer, con diez minutos escasos por delante. Por Caye, nada radical. El Málaga intentaba cicatrizar sus heridas a pasitos cortos, sin una ambición desmedida. Y de repente el milagro. Un ataque final del Alcorcón se transformó en una contra conducida por Chavarría, que sacó del fondo aire para una última galopada para batir a Jiménez.

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