Málaga C.F.

Un bálsamo desde la sombra

  • El Málaga superó sus bajas en la visita a Vallecas con la aportación de las piezas menos utilizadas de la plantilla

La alineación titular del Málaga en el último partido en Vallecas. La alineación titular del Málaga en el último partido en Vallecas.

La alineación titular del Málaga en el último partido en Vallecas. / L.O.F.

Ha pasado el ecuador de la recta final del campeonato. 11 partidos en un plazo mínimo, sin tiempo para digerir sensaciones ni resultados, ya se han esfumado seis citas. El Málaga llegó a Vallecas con sobredosis de bajas y a la expectativa del rendimiento que parte del banquillo blanquiazul tenía guardado. Tres cambios en la alineación titular con respecto a la victoria contra el Girona, pero hasta nueve efectivos descartados, maniobras precisas en los cambios durante el choque para darle algo brillo a una de las debilidades del equipo durante toda la campaña: la configuración de la plantilla.

Con las piezas del filial adaptándose al primer equipo, el choque contra los de Paco Jémez arrancaba con jugadores que se asomaron a la titularidad por primera vez como Sergio Buenacasa, por segunda como Ramón y que volvían a  tener una oportunidad desde el inicio para exprimir sus características como Renato Santos. No fue una gran revolución: Adrián, Sadiku y Juanpi fueron los reemplazados con respecto al último envite en La Rosaleda. Los dos primeros, sancionados y el venezolano jugó en la segunda mitad de la cita en Vallecas. El saldo de cambio fue positivo.

En la defensa, Juande sumó su tercer partido consecutivo como titular. Había jugado otros dos (Ponferradina y Elche) a principios de año, pero esta vez su desembarco sobre el verde como un central más del equipo y no una solución de emergencia parece definitivo. Como le ocurriera al lesionado Luis Muñoz, su crecimiento es rápido en la zaga, otra buena noticia que ha sido capaz de rendir en un punto anímico muy delicado para el equipo de Martiricos. Una pieza sobre la que construir.

Más complicado fue para Ramón. Su única titularidad hasta la noche del jueves fue en la noche de Reyes contra el Oviedo, antes un par de envites a los que se asomó al equipo a comienzos de la temporada. Poca continuidad para un puesto especialmente complicado y decisivo en el campo. Se marchó al descanso por Benkhemassa sin grandes pifias pero sin estar del todo cómodo. Es una apuesta de futuro par ala zona ancha malaguista y ha subido enteros con respecto a otros jugadores que deberían de tener preferencia con respecto a él en dicha posición.

Junto a Ramón, Renato y Buenacasa fueron las otras dos novedades en  la alineación de Pellicer. El delantero, con la expectación de verle sin entrar desde el banquillo y la presión de saber que el planteamiento del choque le dejaría un balance de oportunidades no muy grande, hizo un buen partido. El propio entrenador resaltó su trabajo después del choque y aunque la competición se acaba en breve y él llegó con el curso empezado, quiere dejar la sensación de que la competencia con Sadiku -fijo en el once- sería distinta con el marcador de partidos a cero para ambos.

Por su parte, Renato volvió a la titularidad de la que entra y sale con frecuencia en este curso. El portugués sigue sin tener continuidad en jugadas de calidad en las que sus características deberían de marcar la diferencia, pero es parte del esfuerzo solidario del equipo. 

La segunda unidad también se vio en los cambios. Evitar el desgaste excesivo de algunas piezas sin que bajara el rendimiento en dicho tiempo era el cometido . Rolón, motivado, no desentonó en la recta final. Benkhemassa asumió la responsabilidad de su ficha profesional desde el descanso y no cometió errores de bulto. Cristo se asomó al fútbol de nuevo después de su lesión por la banda izquierda e Ismael sustituyó a Cifu. Además, Juanpi jugó la recta final del choque. Pellicer le dio un respiro pero usó su buen momento de forma y su calidad técnica para tratar de sorprender a balón parado y a punto estuvo. Es una de las piezas que también avanza hacia un nivel mejor del que se le recuerda en los últimos meses. 

El equipo malacitano no sólo va proponiendo sus apuestas más jóvenes para el futuro próximo, del mismo modo que la victoria contra el Girona fue un bálsamo anímico, el empate en Vallecas despejó un saco de miedos justo antes de los dos partidos más importantes en la pelea por la tranquilidad. El Málaga confirmó su alza y quiere seguir creciendo. 

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