Málaga C.F.

El mágico toque de exterior de Ramón Enríquez

  • El granadino, titular por primera vez esta temporada, imaginó un gol espectacular para meter el 0-1.

Ramón Enríquez golpea la pelota con el exterior. Ramón Enríquez golpea la pelota con el exterior.

Ramón Enríquez golpea la pelota con el exterior. / Gol

Ramón Enríquez marcó su primer gol con la camiseta del primer equipo del Málaga en Castellón con un toque mágico. Había jugado apenas cuatro partidos el año pasado, con dos titularidades, una con Víctor y otra con Pellicer. Llevaba ya dos temporadas en la órbita del primer equipo siendo aún juvenil y este verano ha dado el paso a senior. Pero no había enlazado dos partidos seguidos. Mediocentro de técnica exquisita, se le pedía más continuidad y agresividad para jugar en la élite mientras jugaba algunos minutos con el Atlético Malagueño.

En su primera titularidad, sus primeros minutos, de la temporada, Ramón, 19 años e internacional sub 17, sub 18 y sub 19, marcó un gol en el que mezcló briega y sutileza. Recuperó tras el rechace de un balón parado en la banda izquierda de ataque, progresó e imaginó, sólo él lo sabe, un centro o disparo con el exterior de su pie derecho. El simple hecho de imaginarlo ya tiene mérito. Puede delatar falta de confianza en su pierna izquierda o también que piensa diferente, en ángulos imposibles. Y la pelota se envenenó hasta colarse en la escuadra más alejada de la portería de Óscar Whalley. Un gol, por su factura, apenas visto en el fútbol de élite.

Emocionó al malaguismo cómo el granadino de Órgiva, reclutado en edad infantil y con varios años ya en la Academia, valga la redundancia, se emocionó al celebrar el gol antes de ser sepultado bajo una montaña de compañeros. Junto a Isma Casas y Juande Rivas, formó parte del trío de jugadores con ficha del filial que salió titular en Castalia, justo donde el filial malaguista jugaba hace cuatro años por ascender a Segunda B ante el equipo local. Colocó el 0-1 y dio un momento de alegría que, en estos momentos, se agradece. Miembro, como Isma Casas, de aquel histórico San Félix que llegó a semifinales de la Copa del Rey de juveniles, tiene campo para instalarse.

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