Málaga CF-Ceuta: La banda del Chupete (2-1)
Los de Funes cierran con 32 puntos la primera vuelta tras reponerse a un tempranero gol con mucha personalidad y el acierto del delantero cordobés, que firmó un doblete y sacó dos penaltis
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Toda banda necesita un frontman si hablamos de música. Un líder, si hablamos de la calle. Y un delantero con gol si hablamos de fútbol. El Málaga CF lo ha encontrado en Carlos Ruiz Rubio. Chupete, que se ha quitado la -te final porque no es copia de nadie. Registra su propia marca el joven punta. Doblete ante el Ceuta, dos penaltis forzados y la cara de mala leche al irse porque quería el hat-trick y se le escurrió de entre los dedos.
Chupe es el hambre y la valentía. Y Funes también. Son los ingredientes comunes de la gran mayoría de los que conforman este Málaga. Que se quieren comer el mundo y no les tiembla el pulso. La juventud es lo que tiene. No se sabe hasta cuándo durará este idilio, así que toca saborearlo, que en el fútbol estas mieles se agrian tarde o temprano. Por lo pronto, cuatro victorias seguidas por derecho y el hocico asomando por la zona de play off. Menuda competición para majaras LaLiga Hypermotion.
Y eso que Segunda es Segunda y el Ceuta se lo dejó claro al Málaga a los tres minutos. Había empezado el conjunto blanquiazul juguetón, con David Larrubia, que finalmente sí fue titular, haciendo croquetas y probando una chilena. Pero nadie regala nada, al contrario. Cada despiste puede suponer un hachazo.
Un saque de esquina botado por Cristian Rodríguez (un ex del año de las 18 fichas y el COVID) y rematado completamente liberado (¿a quién correspondía esa marca?) por Kuki Zalazar. El ex de La Academia lo celebró con cierto resentimiento o eso pareció.
Ahí empezó otro partido, con el Ceuta reduciendo espacios y ejecutando bien su plan, haciendo al Málaga buscar otras vías distintas para la circulación, obstruyendo el camino de Dani Lorenzo y Dotor.
Los de Funes, lejos de perder los papeles, elevaron la intensidad y tuvieron paciencia para intentar y reiniciar jugadas. Avisó por medio de disparos de Chupete, Larrubia y Rafita, que se toparon con el meta ceutí.
El Málaga no dejó de probar y acabó encontrando oro. Joaquín Muñoz filtró un gran balón a Chupete, que ganó la espalda a la zaga caballa y se adelantó a Vallejo, que le derribó en el área. El cordobés, con nervios de acero, ejecutó.
Con el escenario todavía burbujeando llegó el segundo. Una arrancada de Rafita (qué animal competitivo) que prolongó Muñoz, que fue el que centró. La defensa del Ceuta no supo eliminar el riesgo y el propio Chupe se inventó un gol a lo Van Basten, de espaldas, pinchándola con la derecha y marcado con la izquierda a la media vuelta.
El Ceuta regresó enérgico del descanso, pero el Málaga fue eliminando los conatos de incendio y acaparando el balón ante un rival que le estaba permitiendo -ahora más abierto- practicar su reconocible juego.
En una de estas, Einar, en modo play off de ascenso de Primera RFEF, cortó un balón crucial y lanzó la contra en conducción. El esférico acabó llegando a Chupete, víctima de un nuevo penalti. También lo quiso lanzar y esta vez perdió el pulso con Vallejo, que adivinó la trayectoria y detuvo el disparo.
Se le bajaron un poco los humos al Málaga y el Ceuta trató de coger otra vez la ola buena. Aun así, las acciones más peligrosas iban cayendo del lado malacitano. Un misil lejano de Puga, una contra de Larru con disparo final de Chupe. Ambas opciones fuera por centímetros.
Los duelos que no se cierran acaban encogiéndote el alma, pero este equipo también está aprendiendo a sufrir. Cuatro victorias seguidas. 32 puntos, quién lo iba a decir. Decía José Juan Romero al término del encuentro que el Málaga jugó con más desparpajo, con más divertimento, con más felicidad. Una manera sencilla de resumir lo complejo.
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