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El Ateneo de Málaga brinda un “museo de papel” a la memoria de Eugenio Chicano

  • La institución presentó este martes el nuevo número de su revista ‘Ateneo del Nuevo Siglo’, un monográfico consagrado a la figura y la obra del artista que recorre todas sus facetas

Salvador Montesa, Mariluz Reguero, JuanGaitán, Victoria Abón, Salvador Moreno Peralta y José Lebrero, este martes, en el Museo Picasso Málaga. Salvador Montesa, Mariluz Reguero, JuanGaitán, Victoria Abón, Salvador Moreno Peralta y José Lebrero, este martes, en el Museo Picasso Málaga.

Salvador Montesa, Mariluz Reguero, JuanGaitán, Victoria Abón, Salvador Moreno Peralta y José Lebrero, este martes, en el Museo Picasso Málaga. / Javier Albiñana (Málaga)

Nadie contaba, hace poco más de una semana, con un carácter de homenaje póstumo para este acto. “Ha sido terriblemente involuntario”, afirmó Juan Gaitán. La presencia de Eugenio Chicano estaba más que prevista este martes a las 19:00 en el Museo Picasso. Pero Chicano murió el pasado día 19 y dejó huérfanas muchas cosas, entre ellas este encuentro. No obstante, el Ateneo de Málaga decidió mantener la actividad con firmeza en el calendario y así el auditorio del centro acogió la presentación del nuevo número de la revista Ateneo del Nuevo Siglo, un monográfico de 275 páginas consagrado a Chicano que recorre, con voluntad enciclopédica, y desde un jugoso compendio de artículos profusamente ilustrado, la figura y la obra del artista hasta abarcar todos sus registros y facetas, la del Chicano pintor, cartelista, escenógrafo, grabador y, también, el hombre, en virtud de sus compromisos y sus afectos. El propio Eugenio Chicano tuvo la oportunidad de seguir, supervisar y recibir la publicación una vez salida de imprenta, aunque la fatalidad le arrebató el calor de la presentación. Explicó la presidenta del Ateneo, Victoria Abón, que Chicano, nada más ver la revista, la consideró “el más amplio documento sobre su obra”. Y aunque el pintor no prestaba mucha atención a la posteridad, la memoria futura tiene aquí un poderoso aliado para hacer justicia a Eugenio Chicano.

Recordó también Abón el poderoso vínculo que mantuvo Eugenio Chicano con el Ateneo de Málaga desde los mismos orígenes de la institución, con su alta como socio fechada allá por noviembre de 1968 y sus múltiples funciones asumidas a partir de entonces, desde la Vocalía de Artes Plásticas hasta la Medalla del Ateneo que recibió en 2000. La presentación de ayer contó, por tanto, con un notable de espíritu ateneísta, pero al mismo tiempo apeló a los cuatro puntos cardinales de la ciudad para reivindicar a Chicano como emblema necesario. En un aforo completo, acudieron autoridades como el alcalde, Francisco de la Torre; la subdelegada del Gobierno, María Gámez; y el diputado provincial de Cultura, Víctor González. Junto a ellos, amigos, cómplices, allegados y todos, al cabo, que en su momento pasaron a formar parte de la familia Chicano recordaron, no sin lágrimas, la tremenda personalidad y el talento del artista. Ya en materia, el acto contó con la participación del director del Museo Picasso, José Lebrero, que pronunció las palabras de bienvenida; la citada Victoria Abón; el director de Ateneo del Nuevo Siglo, Juan Gaitán; el coordinador del monográfico, Salvador Montesa; el arquitecto Salvador Moreno Peralta; y la viuda de Chicano, comisaria de exposiciones y directora del CAC de Vélez-Málaga, Mariluz Reguero.

"En Chicano hallamos la máxima libertad para la recuperación de una cultura usurpada", afirmó en el acto Salvador Moreno Peralta

Gaitán presentó la revista como un “Museo Chicano hecho de papel” y reivindicó la humanidad del pintor, cristalizada en la entrevista que cierra el ejemplar. En su brillante alocución, Moreno Peralta subrayó la “máxima libertad puesta en Chicano al servicio artístico de la recuperación de una cultura usurpada”, en referencia a las expresiones populares que, especialmente en Andalucía, el franquismo había “adulterado y tergiversado” y que Chicano rescató “en la mejor manifestación de arte pop que ha dado este país”. Sin ocultar su emoción, Reguero revisó en su intervención la historia misma del Ateneo de Málaga y los muchos aliados que en su casa encontró Eugenio Chicano, de quien evocó su absoluto compromiso con el trabajo: “Todos los días, incluidas fiestas de guardar, iba al estudio a pintar. Allí olvidaba las penas de un mundo que le causaba pesar. Su pasión era pintar, pintar y más pintar. Tanto que su obra y él llegaron a ser lo mismo”. Su legado, ahora, no es una responsabilidad menor.

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