Festival de Jazz de Málaga | Charles Tolliver No era (sólo) un regreso al ‘cool’

  • El trompetista Charles Tolliver recuperó este martes las esencias de su obra maestra, ‘Paper Man’, para abrir el Festival de Jazz

Charles Tolliver (trompeta), junto a Jesse Davis (saxo), este martes, en el Teatro Cervantes. Charles Tolliver (trompeta), junto a Jesse Davis (saxo), este martes, en el Teatro Cervantes.

Charles Tolliver (trompeta), junto a Jesse Davis (saxo), este martes, en el Teatro Cervantes. / Javier Albiñana

La aparición en 1968 de un álbum como Paper Man, el primero como solista del trompetista estadounidense Charles Tolliver, entrañó una jugada atípica cuyo acierto únicamente pudo evaluarse con exactitud bastante después. Contra todo pronóstico, en pleno advenimiento del free jazz y bajo la estela común del hard bop, Tolliver proponía algo parecido a una vuelta al cool, por mucho que en aquel disco se hiciera acompañar de algunos de los miembros (Herbie Hancock y Ron Carter) del quinteto que Miles Davis armó a comienzos de los 60 para darle la patada definitiva el estilo que tantas glorias le había permitido cosechar en los 50. De hecho, Tolliver grabó el disco en Europa, donde el cool podía mantener algo del parlamento que en EEUU había quedado irremisiblemente perdido. El tiempo, sin embargo, demostró que Paper Man era mucho más que una vuelta al cool, aunque para entonces su reivindicación como trabajo anticipatorio de algunas paletas del jazz contemporáneo había llegado demasiado tarde. En cualquier caso, la gira por el 50 aniversario del lanzamiento resultaba más que oportuna. Y justo fue esta gira la que trajo este martes a Charles Tolliver al Teatro Cervantes para abrir el Festival de Jazz de Málaga.

Con la formación de un quinteto bien solvente completado por Jesse Davis (saxo), Keith Brown (piano), Buster Williams (bajo) y Lenny White (batería), el veterano Tolliver hizo más que desempolvar los temas de Paper Man: más aún, les confirió un brillo distinto, más luminoso y acorde con los requerimientos del siglo XXI. Especialmente hermosa sonó la introspectiva Peace with myself, soberbia en sus matices y en la demostración práctica de construcción de una balada. Right now evocó paisajes más cercanos a aquel hard bop aunque con suficiente discreción antes del virtuosismo bien pulido de Paper Man. Sí, era una obra maestra. Llegamos a tiempo.

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