Cultura

Soñando la Fiesta de la Música

  • Propuesta para un escaparate participativo sobre la música en Málaga

Concierto de la orquesta y coro de los Conservatorios Manuel Carra y Gonzalo Martín Tenllado, el lunes, en el Cervantes. Concierto de la orquesta y coro de los Conservatorios Manuel Carra y Gonzalo Martín Tenllado, el lunes, en el Cervantes.

Concierto de la orquesta y coro de los Conservatorios Manuel Carra y Gonzalo Martín Tenllado, el lunes, en el Cervantes. / javier albiñana

El día 21 de junio de cada año se celebra en buena parte del mundo la Fiesta de la Música. Es el solsticio de verano, un día de fiestas y celebraciones, un día en el que, desde tiempos muy primitivos, los hombres y mujeres han dado la bienvenida al sol y a las flores, han rogado por las buenas cosechas… es un gran día de tradiciones y música.

Designar este día para disfrutar de la música,fue una iniciativa de Jack Lang, ministro de la cultura de Francia, en el año 1982, cuando instituyó la celebración de la Fête de la Musique como una fiesta abierta a todo tipo de música, sin distinción de género o práctica, para todos los ciudadanos, de forma gratuita y en los espacios públicos de las ciudades.

Málaga no celebra la Fiesta de la Música, aunque su vitalidad musical es evidente

Son multitud de ciudades del mundo en las que, en este día, la música está presente en las calles y plazas, en los teatros y auditorios y en cualquier espacio público donde se puedan congregar los intérpretes y los aficionados para compartir y disfrutar con la música. Más de 120 países participan cada año en la Fiesta de la Música.

Es la fiesta para disfrutar de la música, pero también podría ser el momento para felicitarnos de todo lo bueno que nos haya podido traer la música, le haya ocurrido a la música, a los músicos y a las instituciones musicales. También podría ser el momento para que los músicos y los ciudadanos en general, expusieran sus propuestas y deseos relacionados con la música.

Málaga no celebra la Fiesta de la Música, aunque el panorama de la vitalidad musical en Málaga, en lo referente a la gran música, es evidente. En los días cercanos a la Fiesta de la Música se desarrolla en Málaga, de manera espontánea y sin ninguna coordinación ni propósito, una amplia e interesante oferta musical.

En un ejercicio de ensoñación reconfortante, vamos a suponer que este año se celebra la Fiesta de la Música en Málaga. La ciudad, en un excepcional acontecimiento musical participativo, exigiría, de manera destacada, la construcción del Auditorio de la Música, de todas las músicas. De tal forma, las actividades musicales y conciertos de la gran música ya programadas al rededor del 21 de junio, formarían parte de la programación de la Fiesta de la Música; a esta programación se sumarían otros conciertos de jazz, flamenco, copla, pop y verdiales; los músicos callejeros se darían cita en las calles y plazas, y, por qué no, las campanas de todas las torres de las iglesias de la ciudad repicarían, el día 21 de junio, a las 12 del mediodía, llamando a la Fiesta de la Música.

Aprovechando la festividad de la Fiesta de la Música, la ciudad felicitaría, con reconocimiento y admiración, a personas muy importantes de la historia viva de la música en Málaga, como a Manuel Gámez, fundador y director de la Coral Santa María de la Victoria; a Octavio Calleya, director de orquesta y excatedrático del Conservatorio Superior de Música de Málaga; a Adalberto Martínez, excatedrático de Órgano del Conservatorio Superior de Música de Málaga y de Historia de la Música de la UMA; y a Manuel del Campo, compositor, pianista, crítico de música, ex catedrático del Conservatorio Superior de Música de Málaga y de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA. A todos se les agradecería la extraordinaria labor realizada en pro de la gran música, en Málaga.

Tras felicitar con admiración y reconocimiento a una generación de ilustres en la historia de la gran música en Málaga, la ciudad también felicitaría con inmensa alegría, a artistas malagueños que están aportando al mundo su talento musical, como Carlos Álvarez, barítono y reciente Doctor Honoris Causa de la UMA; Arturo Díez Boscovich, director de orquesta; Berna Perles, soprano; Salvador Sánchez, director de orquesta, y al director de orquesta, profesor del Conservatorio Superior de Música de Málaga y de la Universidad de Málaga Javier Claudio, por el extraordinario trabajo de divulgación de la gran música que está realizando entre los jóvenes.

Y en este marco de celebración de la Fiesta de la Música, los músicos y aficionados y la ciudadanía en general expresarían sus deseos de recuperar el proyecto del Auditorio de la Música, de todas las músicas; de que las enseñanzas superiores de música se integraran plenamente en la Universidad; de que se creara en Málaga una red municipal de escuelas musicales; de que la Temporada de Ópera del Teatro Cervantes dispusiera de más recursos económicos para que pudiera contar con elencos de cantantes de más alta talla artística; y de que la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga dispusiera de financiación suficiente para poder celebrar anualmente una temporada estable de conciertos en el Auditorio Edgar Neville. Este polifónico mensaje ciudadano ayudaría a cargar las agendas políticas de contrastada opinión, sobre los deseos y prioridades de la Ciudad, en relación con la música y mucho de lo relacionado con ella.

Bueno, bueno... todo esto no era más que un sueño, pero quizás, si nos lo propusiéramos, podría ser fácil hacerlo el próximo año...

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