Crítica de Cine

El amor en repliegue

la reconquista

Romántica, España, 2016, 107 min. Dirección y guión: Jonás Trueba. Fotografía: Santiago Racaj. Canciones: Rafael Berrio. Intérpretes: Itsaso Arana, Francesco Carril, Aura Garrido, Candela Recio, Pablo Hoyos. Cines: Albéniz.

Jonás Trueba sigue buscando una voz propia a partir del reciclaje de su propia educación cinéfila. Una educación sentimental que filtra a través del cine amado una visión romántica y algo sublimada de la vida, las relaciones amorosas, los flujos y vaivenes de lo cotidiano del aquí y ahora de su generación.

Su cuarto largometraje apura el presente de un reencuentro en un recorrido nocturno de restaurantes, bares, escaparates y salones de baile, poniendo frente a frente la palabra, la mirada y los rostros de dos viejos amantes adolescentes. Es invierno en Madrid, pero los rojos y azules de los interiores caldean y acogen la intimidad de su puesta al día, de la misma forma que todas las canciones, una vez más, vuelven a hablar de ellos. Garrel asoma como referencia inevitable de este tramo, y el tiempo se dilata entre gestos de espontaneidad (a veces algo forzada) y una complicidad sobrevenida.

La película desfallece, pero es entonces cuando Trueba la lleva, de la mano de un hermoso recorrido en moto por el Madrid que amanece, al lugar primigenio que ha estado siendo evocado elípticamente toda esa noche.

La reconquista se repliega así sobre sí misma y en un último tercio cálido, veraniego y luminoso (ahora es Eustache quien dicta), se relee y se explica desde el retrato de la excitante candidez del primer amor, un amor de pubertad filmado entre paseos por el parque, cartas de ida y vuelta y juegos de habitación con pestillo que el director de Los ilusos filma con la confianza, ahora sí, de la primera mano, con el manual del recuerdo autobiográfico de uno de los periodos más intensos y difíciles de vivir que es también uno de los más difíciles de filmar.

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