Ángel Calvente | Creador escénico

"Lo que somos está en la cabeza, no entre las piernas"

  • El Espejo Negro estrena el próximo fin de semana en el Teatro del Soho su nuevo espectáculo, 'Cris, pequeña valiente', la historia de una niña transexual contada para todos los públicos

Ángel Calvente y Cris, en el local de ensayo de El Espejo Negro. Ángel Calvente y Cris, en el local de ensayo de El Espejo Negro.

Ángel Calvente y Cris, en el local de ensayo de El Espejo Negro. / Javier Albiñana (Málaga)

A la pregunta general que le viene cayendo desde hace ya algún tiempo, "¿Cómo se te ocurre?", Ángel Calvente responde con una solución pragmática: "Es que no soy yo quien busca las historias, son las historias las que vienen a mí". De cualquier forma, pueden contarse por millares los espectadores que se han llevado las manos a la cabeza cuando han asistido a los espectáculos que la compañía de títeres malagueña El Espejo Negro ha subido a los escenarios en las últimas tres décadas, especialmente los que comparten una querencia más underground, desde los legendarios Tos de pecho y De locura! hasta el reciente Espejismos. El teatro infantil (o, tal y como prefiere llamar al género Ángel Calvente, director de la compañía: teatro para todos los públicos) ha brindado a la agrupación sus mayores alegrías con dos Premios Max en la categoría, respectivamente para Vida de un piojo llamado Matías y El fantástico viaje de Jonás el espermatozoide. Pero la impresión de que El Espejo Negro tiene especial querencia a complicarse la vida ha cundido también en este caso: Calvente ha abierto su baúl de marionetas para contar a grandes y pequeños el mecanismo de la reproducción humana (con todo lujo de detalles) y la historia de un niño en coma (Óscar, el niño dormido), con una respuesta invariablemente entusiasta por parte del público. En lo que se refiere a Cris, pequeña valiente, la historia acudió en busca de Ángel Calvente "a través de una amiga a la que no veía desde hacía muchos años y con la que recuperé felizmente el contacto. Mi amiga vive en Córdoba y tiene dos hijos transexuales, lo que me permitió conocer de cerca la realidad de estos niños. Ya antes de comenzar a hacer Espejismo tenía claro que quería contar la historia de un niño o de una niña transexual, y que tendría que ser en un espectáculo para todos los públicos". Algún tiempo y algunas vicisitudes (bien serias) después, el resultado de este empeño es Cris, pequeña valiente, el nuevo espectáculo de El Espejo Negro, que se estrena con dos funciones los próximos 30 y 31 de enero en el Teatro del Soho Caixabank

La médula espinal del equipo técnico y artístico de 'Cris, pequeña valiente', con algunas marionetas. La médula espinal del equipo técnico y artístico de 'Cris, pequeña valiente', con algunas marionetas.

La médula espinal del equipo técnico y artístico de 'Cris, pequeña valiente', con algunas marionetas. / Javier Albiñana (Málaga)

Gracias su amistad recobrada, a otros padres e hijos cercanos a la misma y a colectivos implicados en la integración de niños transexuales, como la Asociación TT de Córdoba, Calvente contó con una fuente de primera mano para profundizar en el día de estos menores y sus familias: "Durante los años 80, la imagen que uno tenía de las personas transexuales era la propia de los bares, del ambiente underground, con todos aquellos matices tan exóticos y extravagantes, como de fantasía. Después, aquella imagen siguió perdurando por su propia inercia, así que ante todo había que superarla y conocer mejor la realidad. Lo primero que uno aprende es que los transexuales no se caen de un árbol: nacen, crecen, maduran y se hacen adultos. Después hay mucha contaminación, claro. Mucha gente sostiene que a los cuatro o cinco años nadie sabe si se es niño o niña ni se pregunta por esas cosas. Y todavía muchos confunden la transexualidad, con más o menos intención, con la orientación sexual. Yo tenía claro que no debía cometer errores, que debía tener bien claros los conceptos, que no debía incurrir en esta ignorancia. Así que leí todo lo que pude, decidí meterme en el tema a fondo mientras mantenía el contacto con los padres de la Asociación TT. Ellos me contaban su experiencia de primera mano mientras sus hijos jugaban a nuestro alrededor tranquilamente", explica Calvente, quien desvincula su obra de éxitos televisivos recientes como la serie Veneno: "Mi proyecto es muy anterior. Y, de todas formas, no sé hasta qué punto la serie ha ayudado a que se conozca la realidad de las personajes transexuales de manera amplia y justa". 

"Me parece un fraude presentar al público una imagen de la vida entre algodones"

Esa realidad, apunta el director, manipulador, escritor, actor y constructor de marionetas, tiene que ver sobre todo con la invisibilidad "que soportan la mayor parte de esas personas a consecuencia de que la identidad que ellos sienten no es la que ven los demás. Eso es muy difícil de gestionar para los niños. A menudo se dice que los transexuales nacen en un cuerpo equivocado, pero eso es un error en el que yo también caí durante mucho tiempo. Los transexuales están en su cuerpo, que es el que es. Pero la naturaleza no siempre actúa según el guión que queremos imponerle. De manera que puede ser que alguien, por ejemplo, sea en su mente una niña y al mismo tiempo tenga genitales masculinos. Y lo que hay que tener claro es que lo que somos está en la cabeza, no entre las piernas". Cris, la protagonista del nuevo espectáculo de El Espejo Negro, es una niña de nueve años que hace exactamente este viaje. Lo que se conoce habitualmente como el tránsito: el reconocimiento de su identidad como niña proyectado de manera pública.

Cris, en acción, con su gato, otro de los protagonistas de la obra. Cris, en acción, con su gato, otro de los protagonistas de la obra.

Cris, en acción, con su gato, otro de los protagonistas de la obra. / Javier Albiñana (Málaga)

Concebida la idea esencial y con todo el asesoramiento en marcha, Calvente comenzó así a trabajar en la producción hace ya más de dos años, aunque el infortunio no tardó en cruzarse en su camino. El creador malagueño escribió el texto durante su periodo de convalecencia de un cáncer que, explica, "está parado desde el pasado mes de agosto, así que estoy tranquilo. Hoy creo, de hecho, que las ganas de contar la historia de Cris me ayudaron a salir adelante". Una vez terminada la dramaturgia, correspondía comenzar el diseño de las marionetas y justo entonces estalló la pandemia con el consiguiente confinamiento doméstico: "Nos llevamos todo el taller a casa mientras seguía con el tratamiento, fue una locura, pero no nos dimos por vencidos". Algunos meses después, el propio Calvente contrajo el coronavirus con consecuencias delicadas: "Tuve prácticamente todos los síntomas de la enfermedad. En el hospital, para reírse de mí, me decían que era un cuadro clínico con patas. Ha sido un año muy difícil, pero a cada nueva adversidad mi respuesta era trabajar más, poner más empeño para sacar a Cris adelante".

Preguntado por si, en todo caso, no habría preferido contar la historia de una princesa en un castillo para despertar menos recelos en ciertos padres, la respuesta de Calvente es categórica: "Es que Cris es una princesa. Es mi princesa. Como dramaturgo, éste es el teatro que me interesa, qué le vamos a hacer". E insiste el artista en reafirmar su compromiso escénico con los más pequeños: "La vida está hecha de colores. De todos los colores. A veces es rosa, otras es negra. No es siempre rosa. No es idílica todo el rato. No ganamos siempre: a veces perdemos, nos caemos y nos volvemos a levantar. Me parece un fraude presentar al público una imagen de la vida entre algodones. Por supuesto que hay ciertas cosas de las que hay que preservar a los niños. Todos sabemos cuáles son y, desde luego, nunca se me ocurriría acercarlas a un público infantil. Pero, fuera de eso, en el día a día caben muchas cosas". Cuenta Calvente al respecto que recientemente celebró un pase de Cris, pequeña valiente en el local de ensayo de El Espejo Negro e invitó a algunos padres y niños de la Asociación TT, que acudieron a ver el espectáculo en primicia, "y les encantó. Me emocioné especialmente cuando Alicia, una niña que tiene nueve años, como Cris, me dijo: 'Esta obra hay que llevarla a mi cole, a ver si se enteran de una vez'. Justamente eso es lo que buscamos, poder ofrecer algo con lo que todos aprendamos y salgamos reconfortados".

Calvente, con sus tres actores manipuladores: Cristina Jiménez, Yolanda Valle y Carlos Cuadros. Calvente, con sus tres actores manipuladores: Cristina Jiménez, Yolanda Valle y Carlos Cuadros.

Calvente, con sus tres actores manipuladores: Cristina Jiménez, Yolanda Valle y Carlos Cuadros. / Javier Albiñana (Málaga)

Con Ángel Calvente en la dirección, Cris, pequeña valiente cuenta con un equipo que incluye a Cristina Jiménez, Carlos Cuadros y Yolanda Valle como actores y manipuladores, Adrián Alcaide y Laín Calvente en el apartado técnico y la iluminación y Miguel Olmedo en la composición musical, si bien el número de participantes en el proyecto supera ampliamente la veintena. Además de la música de Olmedo, Manuel Carrasco y Rozalén han cedido los derechos de dos canciones que el público podrá disfrutar en la representación. Jiménez, Cuadros y Valle manipulan en escena cerca de treinta marionetas, de las que nueve representan a Cris en diversos formatos. Calvente se muestra especialmente agradecido al Teatro del Soho Caixabank, que participa como coproductor y que con este estreno compensa de alguna forma el ciclo dedicado a El Espejo Negro que iba a celebrarse el pasado verano y que el coronavirus se llevó por delante: "Me llamó Antonio Banderas y me preguntó qué proyecto podíamos estrenar. Le hablé de Cris y le encantó. Desde entonces, todo ha ido sobre ruedas". Tras la puesta de largo, El Espejo Negro tiene ya comprometidas funciones de Cris, pequeña valiente en Granada, Sevilla, el Centro Dramático Nacional en Madrid, Tolosa y el festival Fetén en Gijón: "La acogida está siendo tan buena, antes incluso del estreno, que me da la impresión de que había mucha gente esperando una propuesta así", apunta Calvente, gracias a quien sabemos que las marionetas son espejos del alma. Aunque sean espejos negros.   

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