La malagueña María Cuadrado publica su primer thriller psicológico, '186 días': "En España, si no te cargas a alguien, no vendes"
La escritora ficha por Suma de Letras y sitúa Málaga en el centro de su novela "más emocional" y "oscura"
La estudiante que sacó un 14 en selectividad regresa con un poemario para transformar el primer desamor en versos
María Cuadrado se detiene frente a las vitrinas de una papelería del Centro como si en su mente visualizase una imagen que creó ella misma. En 186 días hay una escena así, en esa papelería. Una pluma que la protagonista desea para escribir sus propias historias. La joven malagueña de 21 años sonríe. La charla invita a ir a la librería Luces y, aunque su nueva novela no sale hasta el 12 de febrero, ya está allí, colocada en la estantería. María la ve, tarda un segundo en reaccionar y de pronto grita, se tapa la boca y se ríe. "No me lo esperaba", dice, todavía incrédula. La trama, dice, es "lo más frío" que ha pensado nunca y, a la vez, lo más emocional.
María se había centrado "mucho en el amor no correspondido" en sus obras anteriores. Y de ahí salió la idea: "¿Qué mayor manifestación del amor no correspondido hay que ser 'la otra'?". A eso se sumó un momento personal complicado, pero había una decisión clara: no escribir el thriller clásico de averiguar quién había detrás de un asesinato: "Eso para hacerlo bien es muy difícil". En su lugar, en las páginas se descubre a Aria, la protagonista, hablando desde la cárcel. Explica por qué ayudó a esconder el cadáver de la mujer de su amante: "Yo lo llamo una historia de amor con cadáver".
Aria trabaja en una editorial en calle Larios, sueña con ser escritora y escribe poemas, pero "no quiere ser escritora por enchufe". "Aria y yo no tenemos nada que ver, Dios me libre", confiesa entre risas, aunque admite que algo de ella hay en su personaje: vivir de escribir. El dueño de la editorial es su padre y ella se enamora de su jefe, que está casado y le dobla la edad.
"Analicé mucho lo que había leído, lo que me gustaba y lo que no", cuenta. Quería vender, lo dice sin rodeos. Optó por las cartas desde prisión, escritas en segunda persona. "La segunda persona se me da muy bien, al principio es raro, pero luego te acostumbras". Las cartas, para ella, son clave porque es el "formato de las cosas que quedan por decir". "En las historias de amor que no acaban bien siempre quedan cosas por decir", añade.
La protagonista, Aria, es "la otra", una mujer joven atrapada en una relación desigual: "Hay pocos libros en los que la protagonista sea 'la otra'. ¿Cómo te sientes tú, la que está al margen?". Él es mayor, es su jefe, hay poder, dependencia y toxicidad. "Obviamente tenía que haber un muerto", dice con ironía al referirse al género y cómo empezó a construirlo todo. "En España, si no te cargas a alguien, no vendes", añade sin tapujos. Los giros estaban pensados, pero otras ideas aparecieron sobre la marcha, como los paralelismos de Romeo y Julieta. También las polillas son importantes: "Es la corrupción del amor romántico".
Aunque viene de la poesía, María no cree que haya sido un salto difícil. "A mí se me hace más fácil lo turbio", admite. Su autor favorito: Stephen King. Su sueño: crear "un personaje la mitad de bueno que Hannibal Lecter". Defiende que hay belleza en la prosa incluso en lo más oscuro. Lo que más le costó fue lo técnico y por ello le pasó el manuscrito a un abogado y a un policía: "El juicio, cómo hablan los jueces, las fórmulas… eso sí me costó muchísimo".
La novela está ambientada en Málaga, su "casa". Reconoce que "hay pocos thrillers ubicados aquí" y que al lector "le gusta ver su ciudad en una película y en un libro", de ahí que haya elegido "sitios reales", porque así "para imaginárselo es mucho más fácil". En paralelo, valora con naturalidad su salto desde la autopublicación a los 16 años a fichar por una gran editorial. "Claramente estoy en un buen sitio", dice sobre su llegada a Suma de Letras, donde también publica elmalagueño como Javier Castillo. "Ojalá yo vendiera el 25% de lo que vende Javier Castillo, me doy por supercontenta".
Acabó la novela en 2024 y la envió a Planeta y a Penguin Random House al mismo tiempo. "Pensaba que Penguin no me iba a contestar porque no me habían contestado en la vida", confiesa. Pero recuerda ese día con claridad: "El 1 de julio de 2024 fue épico". Por la mañana la llamó la editora de Espasa, del grupo Planeta, y por la tarde llegó el correo de Suma de Letras, de Penguin. "Con la primera llamada me puse a gritar por el suelo y con la segunda me dio la risa floja porque yo no daba crédito", relata.
Lo que vino después fue aún más desconcertante: tener que elegir. "Yo estaba dispuesta a pasarme toda la vida esperando que me fichara una de estas editoriales, y de pronto tengo yo que elegir". Se rio con su familia, negociaron, se pelearon las ofertas. Al final decidió quedarse con Suma: "Me compraron la novela que tenía y lo siguiente que escribiera, independientemente de lo que fuera, podía hacer cualquier género". Aunque, admite, ha seguido en el thriller psicológico: "Yo ya me quedo aquí por lo menos unos cuantos años, ideas tengo".
A sus 21 años, asume la etiqueta de "la malagueña que sacó un 14 en la PEBAU": "El 14 lo he rentabilizado más que nadie". Le abrió puertas, pero también marcó su vida. "La gente se cree que no soy una persona humana", dice, y se ríe al compararse con Sheldon Cooper: "No lo soy". Está orgullosa de aquel hito, pero quiere que sea una anécdota. Ya es graduada en Traducción e Interpretación, aunque, después de algunos trabajos, no lo ejerce: "Espero que con los años la gente me conozca por mis libros". 186 días es el primero que llega a las estanterías con el deseo de que queden muchos más.
También te puede interesar
Lo último