Francisco Andrés Gallardo

Sandías

Visto y Oído

25 de junio 2022 - 01:40

Telecinco aún sigue desconcertada dos años y medio después de haber perdido el formato de Pasapalabra en su parrilla. Si además el concurso del rosco es la pieza fundamental sobre la que se sustentó el cambio de liderazgo en las audiencias en España es comprensible que en Mediaset aún se sigan contemplando con especial incomodidad todas las cifras que rodean a la franja previa al informativo nocturno: la hora más estratégica para fijar al personal que se va incorporando a las casas tras un día de trabajo.

Telecinco lo probó con concursos en competencia directa con el de Roberto Leal y ha recurrido al propio Christian Gálvez, que durante años fue señor y dueño del access prime time, y al pluriempleado Carlos Sobera con El precio justo que nunca se debió resucitar.

Sonsoles Ónega ha sido la guardiana de la previa a Pedro Piqueras a lo largo de los últimos meses con una clonación del Ya es mediodía: una tertulia ligera y politemática, colaboradores con rugosidades de carácter y cultivo de todo lo viral y llamativo que salpica la parrilla de la cadena. En la sobremesa, donde la fidelidad se comparte con los platos del almuerzo, es más fácil arraigar. A la hora donde se zapea en busca de acomodo y con Pasapalabra con la parcela ya arbolada, es más complicado sujetar a la audiencia con mimbres generalistas. La cadena no está contenta del todo con el resultado de Ya son las ocho y las pruebas para ir afilando los contenidos según la concurrencia más potencial es difícil que tengan una respuesta voraz y en crecimiento.

De nuevo Telecinco estirará Sálvame, una hora más al día, a la espera de una solución más efectiva. En julio aparecerá Sálvame Sandía (fruta por la temática estival), con el famoseo de vacaciones como objetivo.

Como solución provisional ensanchar Sálvame es una opción. Pero el problema es más de fondo: Telecinco debe demostrar que es mucho más generalista y variada y que es capaz de atraer a un público que no la tiene ni en la mente ni en el mando.

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