Análisis
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La interpretación de Les oiseaux dans la charmille por parte de Carmen el pasado lunes puede considerarse de lo más brillante que se ha cantado en la cadena pública en estos casi 70 años de historias. Es la participante mejor posicionada en Aria, el talent dedicado a la ópera que La 1 emite los lunes (mañana, la semifinal), a la hora de La Revuelta. Es un magnífico formato, no solo por la temática, ausente de la TV en abierto durante siglos, sino sobre todo por la forma de plantearlo y escenificarlo.
En este caso las audiencias, pese a ser discretas, son relevantes para un espacio único en prime time dedicado a la música culta. Es necesario y de esta forma se hace necesaria TVE, más allá del ruido político. Aria justifica la misión de la cadena de todos en el ámbito del entretenimiento. Es didáctico y espectacular. No se puede añadir más. Aria es un recorrido por las piezas de ópera y zarzuela más conocidas (más virales, diríamos ahora) porque son populares, sintonías de anuncios, momentazos de otros talents, y con la ejecución en vivo de brillantes aspirantes y la orquesta, que harían palidecer a la mayoría de concursantes de otros espacios musicales. Hay preparación, técnica.
Cada número se antecede con la narración de la ópera en cuestión, su contexto y su entorno histórico. Cada pieza es para llevarla a las escuelas e institutos. Ruth Lorenzo, con tanto oficio como voz, está majestuosa. Más discutible es el papel de Juanjo Bona. Tiene el sello (garantía) de Gestmusic, más allá de OT, más allá de Tu cara me suena. Sublime.
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