Málaga Hoy En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Análisis

francisco andrés gallardo

Los espectadores van a huir ahora de la televisión

Hay luz al fondo. Esperemos que todo salga bien sin más contratiempos, que el virus se encajone hasta darle con el estoque de la medicina y que volvamos a la normalidad. No a una nueva normalidad sino a nuestra normalidad de ciudadanos libres (y responsables), de contribuyentes con medios, esperanzas y posibilidades de futuro para nosotros y nuestros descendientes. Los listillos que acuñan lo de "nueva normalidad" son los mismos que les ha gustado la idea del confinamiento de mansos y ahora nos quieren ver sojuzgados. Ya hemos comprobado que parte de las cadenas han seguido el juego de aprovechar esta reducción de libertades para infiltrar consignas y traslucir evidentes tentaciones de control excesivo, como la de imponer la verdad, la Verdad de sus pronosticadores, mientras lanzan bulos, porcentajes dudosos e interpretaciones tóxicas.

La televisión generalista del confinamiento ha sido mala. En la información porque los canales han estado más preocupados en sus intereses políticos, en hacer recuentos y estadísticas de intención de voto, que en estar cerca de la sociedad. Las redacciones de informativos se han contagiado de unos dirigentes con pocas ganas de aunar esfuerzos. En el entretenimiento han proseguido unas parrillas trilladas, sin atisbo de alicientes.

Desde la Moncloa se ha amputado la emoción, el mensaje sincero, y las propias cadenas, esas privadas a las que se les destinó de buenas a primeras 15 millones de euros (¿ein?), han seguido directrices de resignación. Entre todas las comparecencias del mando único no podemos extraer ni una frase digna para el futuro y que haya calado en los corazones o cristalizado en compromiso en las casas. Y a los que les molestan tanto las cacerolas son los primeros que las hicieron sonar en contra del Rey.

La televisión ha jugado mal su papel. Las públicas seguirán bajando en mayo y las privadas están sostenidas por sus feligreses. La gente ha ido apartándose de la programación. Y se alejará aún más.

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