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Fotos de perfil

Así nos vemos en la escena internacional, con una foto de mucho cachondeo para ponernos de perfil

Aguantamos el chaparrón impermeables. Comenzamos por la descovidxión de los telediarios. Por prescripción facultativa otro vistazo rápido a los titulares de guerra y que nos dejen a lo nuestro en paz. Está la salud como para enfrentarse a tanta tensión política y arterial. Para todo lo demás nos queda el metaverso de los vídeos chorras que despedazan las horas en tics y toques de diez segundos. No olvide la mensajería de emoticono rápido validado por las fotos de perfil. La imagen orlada a modo de avatar. La fotografía resultona. Nada que ver con el retrato de fotomatón para renovar el carné de identidad, esa instantánea como de sexo urgente en la que salimos con cara de pava de Bélmez y escondemos en lo más profundo de la billetera. La foto de perfil oficial de las redes sociales es toda una propuesta de intenciones y sagrado primer mandamiento de la marca personal. Los hay que ponen la foto de su perro o gatete, un garabato dibujado por su hijo, una caricatura o ilustración favorecedora. También abunda el yo del pesado pasado en edad primaria y egebera o la foto de los nietos en pelota picada de playa que también puede ofender. Banderitas de la peña, la ciudad o la autonomía, motivos cofrades y legionarios, el escudo del club de fútbol, enseñas constitucionales, republicanas, también hay esperanzas de amanecer grecorrociero... Son representaciones de lo que se ha sido y otras más aspiracionales: lo que se pretende ser. Pocas estampas retratan el presente, todas maquillan la realidad. La foto de chufla de la semana es la del aló presidente al teléfono de la esperanza. Una imagen vintage, solo le falta un terminal Heraldo de Citesa de los del marcador de rosco y cable retorcido. Así corre de añeja la estampa del líder de la transformación digital: con parafernalia de escribanía decimonónica de tintero, tampón secante y en primer término la cartera de los donuts… Todo un escenario de "Cuéntame". La pose presidencial hubiese quedado más retro con un boli bic y el mapa de España al fondo con Castilla la Vieja a lo enciclopedia Álvarez o un mapa de Europa con el Imperio-Austrohúngaro que tanto mentaba Berlanga y en cuyas lindes vuelve a haber tangana. Así nos vemos en la escena internacional, con una foto de mucho cachondeo para ponernos de perfil, mientras se cuece la del pulpo a la ucraniana.

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