Gatitos resucitados

12 de enero 2023 - 01:34

Cada vez que cierra un quiosco muere un gatito. Muchas mañanas saludaba con un ¡buenos días vecina! Hasta que dejó de estar. Se vende. Echó trapa grafitera. En la cafetería a las mitad con leche templada y cuarto ya no hay periódico. Cerró el quiosco, me dice el camarero. -Suscríbete que te lo traen calentito por la mañana- contesto. El quiosco le daba vida a la calle, un goteo de clientes y charlas ligeras con la meteorología a mano. Además, arremolinaba un vergel de críos en el desierto demográfico. El barullo y la chiquillería puliéndose la paga de los domingos. Que, si unas chuches, unos tebeos, las revistas y coleccionables. Nuevas ideas: recoger paquetes hasta de cigarrillos, sacar dinero, recargar el bonobús. Más servicios, más horas y facturas hasta calcinar la paciencia. A quiosco muerto, museo nuevo.

En Cenacheriland vamos a tener más museos que quioscos de prensa. La última novedad es el OXO , el Museo de Videojuegos de los Ramos Brothers. La ubicación en la Plaza del Siglo, en el chaflán donde estaba el Patronato de Turismo de la Costa del Sol y un Museo Taurino que salió apuntillado tras dejar gran estocada. Hay esquinas que salen con la suerte afeitada. El caso del Museo de Videojuego OXO huele al éxito de la Fábrica del Videojuego, la escuela EVAD y las multitudinarias convenciones FreakCon y Gamepolis de Kaiju Entertainment. OXO en alusión al tres en raya digital, se tiene por el primer videojuego del mundo desarrollado por Alexander S. Douglas en 1952. El museo OXO abrirá sus puertas el 27 de enero. Una inversión privada de 2M de lereles. Además del plan expositivo y maquinitas arcade, será centro de formación y hostelería que no falte. Una terrazita más para añadir a la ruta de los áticos bailongos. Que los jóvenes son incultos, es una generalización, tienen su cultura. Los más jugones conocen al dedillo la historia de la primera crisis del videojuego de 1983. La protagonizó la empresa Atari con su E.T. basado en la película de Steven Spielberg y sus prisas. El producto no estaba afinado y resultó ser un fracaso comercial. La leyenda friki venteaba que se enterraron miles de videojuegos en el desierto de Nevada. El bulo resultó ser verídico y una de esas míticas piezas se va a poder contemplar en OXO entre otras tantas maravillas retrodigitales y gatitos resucitados.

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