Llueve sobre mojado

Parece mentira que la denuncia no venga de los políticos cuyo deber es dar soluciones al problema

Y parece mentira que sea el Colegio de Arquitectos el que dé el parte del tiempo otra vez. Lo hizo a finales de octubre, con motivo del Simed, y volvió a contarlo la semana pasada porque se acababa enero. De la misma manera que podrá repetirlo el 25 de abril para conmemorar la Revolución de los Claveles o en agosto, con motivo de la feria. En la provincia no se construyen viviendas para las clases media y trabajadora. Ni muchas ni pocas, prácticamente ninguna. En 2021, solo 10 de los más de cuatro mil proyectos visados lo fueron de viviendas de protección oficial. Viviendas cuyo precio está regulado para que puedan dar respuesta a aquella demanda social que el mercado no considera rentable. O suficientemente rentable, ya que ni siquiera en todos los casos se trata de la destinada a las rentas más bajas. Para el acceso a una VPO en compra, el límite superior de renta se sitúa en 5,5 veces el Iprem. Unos 44.000 euros al año. La realidad es que, cuando cuadran los números, la iniciativa privada no tiene mayor aliciente en embarcarse en la aventura de promover viviendas bajo una mayor regulación. Y que cuando la diferencia entre el valor de la vivienda en renta libre y la protegida es elevada, la lógica cesión del aprovechamiento urbanístico a los municipios hace que quede en sus manos el suelo destinado a su promoción en los nuevos desarrollos urbanísticos. Promoción que los números indican que no termina de ponerse en marcha. Ni para venta ni para alquiler. Producto estrella de los planes de vivienda desde 2013, que no ha conseguido desarrollarse y que mantiene a España con un parque de viviendas en alquiler mucho más bajo que la media europea e incapaz de atemperar su precio.

Llueve sobre mojado y parece mentira que la denuncia no venga de los responsables políticos cuyo deber es formular soluciones al problema. Problema que ya no es si se construyen más o menos viviendas, sino cómo se garantiza a importantes sectores de la población el acceso a una digna. Un tema sin duda menos apasionante que el indulto de Esquerra a las brujas catalanas que ardieron en la hoguera. Tras la derrota del grupo formado por las gallegas, Unidas Podemos se ha quejado de fraude en el festival de Benidorm y llevará el tema al parlamento. Desde el PP han replicado apropiadamente calificando a la segunda canción clasificada de "feminismo casposo de las tetas". Lo dicho, seguirá lloviendo si no diluvia.

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