La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Matar no es progreso

En el mitin de Sevilla Sánchez advirtió: "Al señor Casado y a la oposición conservadora le digo lo siguiente: la pensiones no se suben recortando los derechos de nadie y menos de las mujeres". Se refería al aborto sin causa terapéutica (la mayoría: el 89,9%) y a su atroz dimensión eugenésica que para el PSOE son "conquistas sociales". Miente porque sabe que el aborto es una causa tan masivamente apoyada por la mayoría social consumista que ningún partido con expectativas de gobierno se opone a él. El PSOE lo jalea como un derecho y una conquista, Ciudadanos lo defiende y le suma los vientres de alquiler y el PP mira para otro lado porque sabe que muchos de sus votantes lo aprueban y que cada vez que lo nombra pierde votos y le pone más fácil a la oposición tacharlo de caverna: "Cuestionar el aborto no es volver al 85, es volver a la Edad Media" ha dicho la ministra de Sanidad; a lo que se le podría contestar que el aborto eugenésico es volver a la Aktion T-4 de Hitler, mediante la que médicos y enfermeras (¡era ciencia y progreso!) eliminaron a 275.000 enfermos incurables y deficientes entre 1939 y 1941, o al monte Taigeto desde el que los espartanos tiraban a los recién nacidos débiles o con defectos físicos (no es que fueran más bestias, es que no tenían métodos de detección prenatal para matarlos en los vientres de sus madres). Por eso Casado ha dicho no hablará de él (ni de Franco, como si una cosa tuviera que ver con la otra) para "no volver a morder el anzuelo, que es lo que quiere la izquierda".

Sánchez también dijo que "nosotros defendemos una España en la que cabemos todos". Sí, menos los 94.123 fetos asesinados en 2017. Que "sólo entendemos el progreso cuando progresamos todos y nadie se queda atrás". Pues esos 94.123 fetos tengo la sensación de que se quedaron atrás para siempre. Y que "este partido representa la moderación y el progreso", cuando el aborto, lejos de serlo, es barbarie (porque mata), regresión (porque ignora los métodos anticonceptivos) e ignorancia (porque supone el fracaso de la educación sexual).

Si lo considerara con pesar un transitorio mal hasta que la educación en responsabilidad sexual lo redujera a los mínimos de la ley del 85, podría comprenderse su postura. Pero celebrarlo con alegría como la conquista de un derecho, ignorando que el feto (como la ciencia demuestra) no es una parte del cuerpo de la madre, es bárbaro y asesino.

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