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Miente, miente, que algo queda

Invito a los curiosos a ver los resultados de la transferencia de votos en Andalucía

Cuando Galileo expresaba que la propia naturaleza está escrita en el lenguaje de las matemáticas, poco podía intuir como siglos después algunos tratasen de usar esta bella ciencia para tratar de manejar la opinión pública a su antojo. Pero como disciplina exacta que es, todos los problemas que se basen en hipótesis falsas llegan a resultados erróneos, y eso parece deducirse de las cada vez más prosaicas predicciones electorales del CIS.

Cuando la semana posterior a la hecatombe del PSOE en Andalucía, el Centro de Investigaciones Sociológicas seguía pronosticando que los socialistas estaban en alza y que Vox obtendría un resultado marginal, es de imaginar que algunos estadísticos de esa institución debieron presentar su dimisión. Porque, de lo contrario, habría que decirles parafraseando a Azaña. "Si como profesionales no se sonrojan, permítanme que yo lo haga por ustedes". Evidentemente en el tiempo pueden cambiar las tendencias electorales, pero al mentir a posteriori da la sensación de que en ese organismo no hay nadie con un mínimo de conocimientos. Y cuando algo da resultados inútiles, incluso para los que gobiernan, es cuestión de ir pensando en su desaparición. Son muchos los directivos anteriores que han tratado de influir en los resultados estadísticos, y alguna que otra vez el tufillo a manipulación era más que evidente. Pero el hecho de colocar a un sociólogo, de la propia Comisión Ejecutiva del PSOE, al frente de este organismo está siendo un desastre. Y para más inri, cuando se falsean y cambian las conclusiones que se deducen de las matemáticas, deja en muy mal lugar el impulso científico y tecnológico que quieren abanderar los que se autodenominan progresistas.

Por ello les invitaría a ver los curiosos resultados sobre transferencia de votos en Andalucía publicados por empresas demoscópicas. En este análisis se deduce que no todo el voto de izquierdas ha ido a la abstención, como se ha querido indicar en una primera valoración demasiado simplista, sino que tanto Podemos como el PSOE han alimentado el granero de votos de Vox. Y curiosamente han sido más exvotantes del partido morado los que se han pasado a Vox (28.000) que los que han llegado desde el socialismo (26.000). Por tanto, menos rasgarse las vestiduras y más mirar hacia sus adentros y, por supuesto, aprendiendo a ser más demócratas en la aceptación de los resultados.

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